El independentismo retrocede y la consulta suma apoyos en Cataluña

El referéndum de autodeterminación gana adeptos en Cataluña, o eso se deduce del crecimiento de las marcas de Podemos en la región donde Convergencia (CDC) recupera las tesis soberanistas mientras el independentismo continúa retrocediendo y aumentan los indecisos.
EFE/JULIAN MARTINEFE/JULIAN MARTIN

 

María López

Los recientes sondeos del CEO (Centre d’Estudis d’Opinió), el organismo demoscópico de la Generalitat, dejan varias claves determinantes, la primera es que ante la incertidumbre política crece la indecisión y en el “empate técnico” entre partidarios (45,3 %) y contrarios(45,5%) a la independencia ambos grupos retroceden, 1 y 3 puntos respectivamente, y crecen quienes “no lo saben” (7,1 %).
Además, la mayoría de los catalanes consideran que hay un “nivel insuficiente de autonomía”, el 68,1 % y también son más quienes buscan encaje legal en España, bien dentro de un Estado federal (26,3 %)o continuando como comunidad autónoma (25,1 %)frente al 38,5 % que quiere ser un estado independiente.
La segunda clave es que el independentismo podría perder la mayoría absoluta en Cataluña (69 escaños) por el retroceso de Junts pel Sí, conjunción de ERC y Convergencia, que reeditaría la victoria pero perdería escaños (56-58 frente a 62) y el estancamiento de la CUP (9-11). Su unión podría ser insuficiente para gobernar.
Y la tercera es que crecen las marcas de Podemos en la región, que defienden el llamado “derecho a decidir”. A nivel autonómico, Cataluña Sí Que Es Pot (CSQEP, unión de Podem e ICV) doblaría sus resultados respecto a los comicios de septiembre -pasaría de 11 a 22-23 diputados- y disputaría la segunda plaza a Ciudadanos (22-23).
En Comú Podem (la unión de ICV, Podemos y los municipalistas de Barcelona en Comú) seguiría siendo primera fuerza en caso de elecciones generales.
Los sondeos muestran una menor polarización en el debate de Cataluña, que gana en moderación.
Desde la celebración de los comicios catalanes, el 27 de septiembre de 2015, Cataluña ha sido testigo de unas negociaciones que apuraron hasta el último día el acuerdo entre la CUP y Junts pel Sí, (incertidumbre que tiene su espejo en la situación nacional), y de cómo el Tribunal Constitucional ha frenado los intentos de legislar en pos de la independencia.
Es Convergencia, en plena refundación, quién más sufre el desgaste, a costa de una Esquerra Republicana que mejoraría sus resultados en unas elecciones generales (de 9 a 10-11 escaños).
Por eso Artur Mas defiende que las tesis soberanistas vuelvan a CDC que debería tener un papel centrar y dar cabida a quienes consideran a Cataluña una nación pero no tienen claro que deba ser un Estado independiente. La apuesta por la ruptura de CDC ha provocado una caída de sus apoyos que aún no tiene suelo.
Por ahora, la mayoría independentista de Cataluña está inmersa en la elaboración de una serie de leyes para la ruptura con España, la “ley de transitoriedad”, la creación de “estructuras de Estado” (una hacienda y una seguridad social catalanas)y una nueva constitución.
Cada paso se enfrenta a la vigilancia del Gobierno Central, que ya recurrió la “consellería” de Asuntos Exteriores ante el Tribunal Constitucional, que la puso en suspenso. Por ello las iniciativas se votarían sólo al final de la legislatura, que debería llegar en 16 meses, según la hoja de ruta independentista.
La CUP ha presentado un plan independentista alternativo (una primera grieta en la coalición) pero el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, mantiene firme el horizonte independentista si bien es precavido con los plazos. El expresident Artur Mas sin embargo pide rebajar las expectativas y descarta una proclamación de independencia unilateral.
“No les podemos pedir proclamar el Estado catalán sin un referéndum, o pedir que se hagan un montón de leyes sabiendo que el TC las tumbará y que el Gobierno central tiene el grifo de las finanzas”, sostuvo Mas en unas declaraciones en Catalunya Radio, recogidas por la Vanguardia.
Un capítulo, el de las finanzas, que motivó una reunión entre el ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro, y el conseller de Economía catalán, Oriol Junqueras. Ambos llegaron a acuerdos en torno a la deuda a corto plazo o los 1.400 millones de euros que Cataluña está pendiente de recibir debido a la liquidación presupuestaria de 2014.
La solvencia de Cataluña, que mantiene su compromiso en la reducción del déficit, depende así del Estado, que asegura la liquidez de la región mediante el FLA, por ello la negociación en este sentido es imprescindible.
En definitiva, negociación y consulta ganan enteros en Cataluña mientras el independentismo retrocede.EFE 

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