El impacto económico de una Cataluña independiente

Mientras algunos analistas piensan que las consecuencias económicas que se derivarían para Cataluña en caso de proclamarse independiente serían muy negativas, en opinión de otros la situación no sería muy diferente de la actual.
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante su intervención en el Foro de Marcas Renombradas Españolas, en Barcelona. EFE/Archivo/Toni GarriEl presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante su intervención en el Foro de Marcas Renombradas Españolas, en Barcelona. EFE/Archivo/Toni Garriga

Antonio Nogueira 

¿Cómo es posible que Cataluña sea expoliada por el resto de España, a razón de un 8% anual de su PIB según expresan los secesionistas, cuando desde 1978 ha superado la renta per cápita de los países más ricos de Europa?

Ésta es la pregunta que se hizo el presidente del Instituto de Estudios Económicos, José Luis Feito, en un debate organizado por la Fundación Foro de Foros el pasado 12 de mayo sobre el impacto económico de una posible independencia de Cataluña. 

Si desde la Gran Recesión de 2008 la caída acumulada del PIB español fue del 7%, casi cuadruplicando la tasa de paro y triplicando los niveles de endeudamiento, es presumible advertir las consecuencias que tendrían para Cataluña caídas similares o mayores a esa cifra, añadió Feito.

Por el contrario, el vicepresidente del Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya, Miquel Puig, alegó que los efectos de un boicot a los productos catalanes serían mínimos. En opinión de Puig, las condiciones del reconocimiento de la independencia catalana por parte de la comunidad internacional, incluidos el reparto de activos y pasivos entre España y Cataluña, no podrían escapar a la influencia de los acreedores de España y de las grandes multinacionales industriales establecidas allí. 

Es decir, que Procter&Gamble, BASF, Dow Chemical o Volkswagen, por ejemplo, no tolerarían perder ventas por una frontera que no existía cuando acordaron en su momento instalarse en España. Puig reconoció que Cataluña no se incorporaría pronto a la UE, pero sí veía impensable que abandonase el euro y el Espacio Económico Europeo.

Con un discurso menos controvertido, el presidente de Analistas Financieros Internacionales, Emilio Ontiveros, estimó que Cataluña es viable económicamente como nación soberana ya que genera bienes y servicios que garantizan a largo plazo niveles de renta por habitante similares a los actuales.

Sin embargo, a Ontiveros no le pareció claro que la desaparición de la solidaridad fiscal compense el precio de construir un estado propio, considerando que será un largo y complejo proceso de dudosos resultados para el bienestar de la población.

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