El Gran Marruecos pasa por Ceuta y Melilla

El empeño del rey Mohamed VI de culminar su reinado con la anexión de Ceuta, Melilla y los islotes para hacer realidad el Gran Marruecos soñado por su padre Hassan II ha cobrado nuevos bríos ante las presiones de sectores nacionalistas marroquíes, que perciben en el desafío del independentismo catalán un periodo de inestabilidad para España.
El Rey Juan Carlos conversa con el rey Mohamed VI, durante una visita oficial a Marruecos en julio de 2013. EFE/Archivo/J.J. GuillénEl Rey Juan Carlos conversa con el rey Mohamed VI, durante una visita oficial a Marruecos en julio de 2013. EFE/Archivo/J.J. Guillén

Enrique Montánchez

La estrategia impulsada por el partido nacionalista Istiqlal es un calco de la que llevó a cabo el rey Hassan II para anexionarse el Sahara español en noviembre de 1975, en plena agonía de Franco, beneficiándose de la incertidumbre política de España como consecuencia de la muerte del dictador y el cambio de régimen.

En el contexto actual, para los nacionalistas marroquíes el órdago del presidente Artur Mas al Gobierno central con la convocatoria del referéndum soberanista ha abierto un “periodo de inestabilidad” en España que se agudizaría si la consulta finalmente se celebra y arroja un resultado favorable a la independencia de Cataluña.

Medios diplomáticos reconocen que en un momento tan crítico, cualquier presión de Marruecos sobre las plazas de Ceuta y Melilla abriría un frente de consecuencias imprevisibles. 

En buen número de las embajadas extranjeras en Madrid se habla de 2015 como un año clave en el que confluyen distintas “hojas de ruta”: independentismos catalán y vasco y una ofensiva de Marruecos sobre las dos ciudades de soberanía española, que Rabat considera enclaves coloniales. 

La monarquía alauí ha demostrado una habilidad extrema a la hora de llevar a cabo operaciones diplomáticas, presiones económicas y políticas en defensa de sus intereses, como demuestra el haber evitado desde hace cuarenta años la celebración del referéndum de autodeterminación del Sahara Occidental ordenado por la ONU, mientras intenta la “marroquinización” total de la antigua provincia española.

Conocedores de los entresijos de las relaciones hispanomarroquíes desvelan la existencia de un pacto entre monarcas por el que Mohamed VI se habría comprometido a postergar la reivindicación sobre las dos plazas, siempre que España invirtiese en la economía marroquí -en estos momentos somos el primer inversor, por delante de Francia-, arrinconase la cuestión del Sahara Occidental y no mostrase beligerancia contra Marruecos.

Sin embargo, este acuerdo se convertiría en papel mojado en el momento que Mohamed VI considerase que debe de cumplir el sueño de su padre de completar el Gran Marruecos sin vestigio alguno de la “presencia colonial” de España en su territorio.

El Gran Marruecos fue un concepto inventado por los nacionalistas del Istiqlal contra el dominio colonial francés poco antes de la independencia de Marruecos en 1956 y contra el protectorado español en el norte del país.

Tras la muerte del sultán Mohamed V en 1961, su hijo Hassan II rescató el proyecto y lo focalizó en la recuperación de los territorios bajo soberanía española: primero fue la provincia española de Sidi Ifni (guerra en 1957-58) y, casi veinte años después, el Sahara Occidental (1975).

En la última fase para hacer realidad el Gran Marruecos se encuentran las ciudades de Ceuta, Melilla, las islas Chafarinas y los islotes de Vélez de la Gomera, Alhucemas y Perejil.

– Accede al contenido completo y obtén más información escribiéndonos a efeanalis@efe.es

imagen

imagen