El escultor Jaume Plensa recoge el premio Velázquez

Jaume Plensa, uno de los escultores y grabadores españoles más consagrado a nivel nacional como internacional, ha sumado en sólo un año el Premio Nacional de Artes Plásticas 2012, el Nacional de Arte Gráfico,2013 y el Velázquez de Artes Plásticas que le fue otorgado en noviembre de 2013
El escultor Jaume Plensa, creador de diseños para ópera y teatro, con motivo de la inauguración de una de sus exposiciones. EFE/J.C. HIDALGO
El escultor Jaume Plensa, creador de diseños para ópera y teatro, con motivo de la inauguración de una de sus exposiciones. EFE/J.C. HIDALGO

El premio Velázquez dotado con 100.000 euros, y el equivalente al Premio Cervantes en literatura,  distingue a Jaume Plensa por la “coherencia de una trayectoria en la que ha renovado en profundidad el lenguaje plástico de la escultura, integrando poesía y conceptualización con propuestas de gran intensidad estética”, tal y como destacó el jurado tras el fallo del galardón, conocido en noviembre de 2013.

Nacido en Barcelona (1955), estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona y en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sant Jordi. Del hierro forjado y fundido -material de la que parte su obra-, pasó a incorporar materiales tan diversos como el cristal, el plástico, el alabastro, la resina, el nylon, incluso el sonido y la luz.

Plensa se aleja pronto de la escultura tradicional, hecha sólo para ser vista, para hacer  una obra centrada en el hombre y su relación con el entorno, una obra en la que el espectador se entremezcla con las piezas, puede tocarlas, escucharlas y entrar en ellas.  En su primera exposición individual, realizada en 1974, aparecía como un pintor abstracto, pero seis años más tarde el hierro era ya su material por excelencia.

El “Llivre de Vidre”, 1982, abre su etapa de esculturas realizadas en hierro forjado y aunque en un principio solamente lo forjaba, moldeaba piezas previamente fabricadas, pronto descubrió las ventajas del hierro fundido, un material que según el autor posee “un carácter más ancestral y primitivo”.

Durante los ochenta realiza obras más figurativas como los “Zoomorfismos” (1985); pero pronto vuelve a la abstracción y a lo simbólico y en 1986, da el paso definitivo hacia su particular mundo abstracto. De esta época son “El Túmulo”, “La Puerta del Sueño” o “La Columna con bolas numéricas”.

En los noventa compone sus obras más espectaculares. Compuesta en un principio por 44 címbalos, número que aumenta con el tiempo. Ha realizado encargos de escultura pública como The Crown Fountain de Chicago o las escenografías creadas para óperas y creaciones teatrales con La Fura dels Baus.

Sus esculturas se exhiben en los principales museos y galerías del mundo como el Museo Reina Sofía de Madrid, la Galería Nacional du Jeu de Paume de París, el Henry Moore Sculpture Trust del Reino Unido, el Museo de Arte de Malmö en Suecia o el Museo Contemporáneo de Lyon.EFE/Doc

 

Etiquetado con:
Publicado en: Protagonistas