El crudo del Yasuní enfrenta a Correa con indígenas y ecologistas

El anuncio del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, de poner fin a la iniciativa ambientalista Yasuní-ITT, desató una dura polémica en las redes sociales, mientras decenas de ecologistas reclamaron una consulta popular en las afueras del Palacio de Gobierno.
EFE/Juan Carlos NarváezEFE/Juan Carlos Narváez

El Parque Nacional Yasuní ocupa un área de casi 10.000 kilómetros cuadrados de cuenca amazónica en las provincias de Pastaza, y Orellana entre el río Napo y el río Curaray a unos 250 kilómetros al sureste de Quito.

El Yasuní es una zona predominantemente selvática que fue designada reserva de la biosfera por la Unesco en 1989 y es hogar del pueblo Huaorani que a su vez se divide en dos facciones: los tagaeri y taromenane.

Considerada una de las zonas con mayor diversidad del planeta, el Yasuni alberga una gran cantidad de anfibios, aves, mamíferos y plantas.

Pero esta gran riqueza biológica tiene su contrapeso en el enorme potencial petrolífera que contiene su subsuelo. Con objeto de evitar la explotación de su riqueza en crudo el presidente Correa promovió la Iniciativa Yasuní-ITT, surgida de grupos ecologistas.

La iniciativa consistía en dejar bajo tierra reservas por más de 800 millones de barriles de petróleo, de los campos Ishpingo, Tambococha y Tiputini (ITT), localizados en el Parque Nacional Yasuní.

A cambio de no explotar el petróleo del subsuelo, la comunidad internacional se comprometería a aportar, al menos, la mitad de lo que podría obtener si extrajera el crudo de dicho yacimiento.

Según Correa, sólo se han recogido 13,3 millones de dólares de aportes depositados en los fideicomisos constituidos para llevar adelante la iniciativa, lo que representa “apenas el 0,37 % de los esperado”, según dijo.

Apuntó, además, que existen otros 116 millones de dólares en “compromisos” de apoyo vinculados no directamente con la iniciativa. EFE/Documentación 2013

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