EEUU y la difícil tarea de recuperar la confianza de Alemania

La decisión de Alemania de expulsar al jefe de la CIA en Berlín ha supuesto un nuevo revés para unas relaciones que apenas empezaban a superar el daño causado por las revelaciones de Edward Snowden, y amenaza con ahondar la brecha en un momento clave para prioridades como la crisis en Ucrania.
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Lucía Leal

Apenas dos meses después de que la canciller alemana, Angela Merkel, escenificara en Washington un inicio de acercamiento al Gobierno de Barack Obama tras meses de tensión por las revelaciones de espionaje, EEUU teme que la sonada expulsión de su espía jefe en Alemania le obligue a comenzar de nuevo a ganarse su confianza.

“Esto ha supuesto un nuevo revés para las relaciones entre Estados Unidos y Alemania, e incluso borra los pequeños avances que se han hecho en los últimos meses para reconstruir la confianza”, dijo a Efe un experto en relaciones transatlánticas en el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS), Reginald Dale.

Los mismos diplomáticos y funcionarios de inteligencia que el año pasado multiplicaron sus contactos con Alemania tras descubrirse que EEUU espió uno de los teléfonos de Merkel han vuelto ahora a intensificar sus llamadas a Berlín para contener la indignación alemana por las actividades de dos supuestos espías de Washington.

El propio director de la CIA, John Brennan, telefoneó el miércoles al jefe de espionaje alemán, Klaus-Dieter Fritsche, y le ofreció visitar Alemania para hablar del tema, pero las autoridades alemanas todavía no han aceptado, según indicaron fuentes de la inteligencia germana al diario The Wall Street Journal.

Aunque Obama no ha telefoneado personalmente a Merkel, el secretario de Estado, John Kerry, tiene previsto tratar la situación con el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, cuando ambos coincidan en Viena para impulsar las negociaciones nucleares con Irán.

Ese diálogo entre las potencias occidentales y Teherán es un claro ejemplo del punto hasta el que EEUU necesita a Alemania para sus prioridades diplomáticas, pero todavía lo es más el papel de Merkel en la crisis en Ucrania y en el plan estadounidense de aislar a Rusia, donde Berlín tiene importantes intereses económicos.

Según Dale, es probable que las nuevas tensiones por el espionaje tengan como consecuencia una “menor cooperación de Alemania con Washington a la hora de lidiar con Rusia, algo que sólo beneficiará a Moscú”.

En cambio, para Gordon Adams, experto en política exterior en la American University de Washington, es poco probable que la cooperación diplomática se vea afectada, porque “ambos países tienen un enorme interés en el éxito de la OTAN y la disuasión de Rusia”.

No obstante, la decisión de expulsar al responsable de espionaje estadounidense ha sorprendido e incluso indignado a varios congresistas estadounidenses y a antiguos funcionarios de inteligencia en Washington, unos de los pocos que han podido comentar sobre la crisis ante el silencio oficial.

El mensaje que repite Washington es el de que todas las grandes potencias espían, y, según los expertos, es poco probable que la tensión actual derive en concesiones estadounidenses a Alemania, que desde hace un año pide un acuerdo de no espionaje como el que EEUU tiene con Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

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