ECUADOR GOBIERNO

Ecuador, una situación inédita con vicepresidente en prisión

Ecuador atraviesa por una situación inédita y complicada políticamente con su vicepresidente, sin funciones, Jorge Glas, en prisión preventiva por sospechas de implicación en una trama de corrupción, que él niega, vinculada al caso de supuestos sobornos de la firma Odebrecht.
El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, durante una entrevista con Efe en Quito (Ecuador). EFE/Elías L. Benarroch
El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, durante una entrevista con Efe en Quito (Ecuador). EFE/Elías L. Benarroch

Por Susana Madera

Glas, investigado por supuesta asociación ilícita, está recluido en una cárcel especial en Quito después de que la Corte Nacional de Justicia aceptara el pedido de prisión preventiva de la Fiscalía General del Estado.

El experto constitucionalista Stalin Raza se refiere a Glas como vicepresidente “nominal”, pues mantiene su cargo “en membrete”, ya que el jefe de Estado, Lenín Moreno, le retiró las funciones en agosto, en respuesta a una dura crítica ante revelaciones hechas por el mandatario sobre la situación económica del país.

Pero si Glas ya no tenía funciones, la medida cautelar le impide ahora ejercer físicamente, de forma temporal, la designación ganada en las urnas en abril pasado, cuando fue reelegido.

Se trata de “una situación inédita en el país, además de francamente vergonzosa”, dijo Raza a Efe al opinar que “por sensibilidad”, Glas debería renunciar, extremo que el vicepresidente descarta, pues dimitir -dice- sería como aceptar su culpabilidad.

Raza cuestiona que Glas haya pedido a su movimiento político Alianza País que le “excuse” de cumplir sus funciones como Primer vicepresidente de esa formación política mientras dure el “injusto” proceso para no afectar la imagen de la agrupación, y que, en cambio, no haya hecho lo mismo con el país y se haya alejado de la vicepresidencia.

Y mientras Glas permanece en una cárcel, -que es en realidad una casa adecuada con capacidad para unas 50 personas, y en la que tiene custodia especial por su condición de vicepresidente- afuera el ajedrez político ensaya diversas jugadas.

Y así, los opositores quieren desempolvar en la Asamblea Nacional un juicio político contra él, archivado en julio pasado, y con el que querían censurarlo por supuesta responsabilidad política en temas de corrupción en los sectores estratégicos, que estuvieron bajo su control durante el gobierno del presidente Rafael Correa.

La defensa de Glas ha dicho que apelará a la orden de prisión preventiva, pero Raza cree que independientemente del resultado de esa gestión, Moreno debería designar ya un reemplazo temporal de Glas como figura vicepresidencial, pues sus funciones ya se las encargó en el pasado a una ministra.

Constitucionalmente, si en noventa días Glas no soluciona su situación y no está en condiciones de reintegrarse a sus funciones, su ausencia obligaría al jefe de Estado a enviar una terna a la Asamblea Nacional (Parlamento) en busca de un reemplazo definitivo.

Si la situación de Glas ha unido a la oposición en la Asamblea en busca del juicio político, en la otra orilla ha resquebrajado al movimiento oficialista, donde unos creen que Glas debe dar “un paso al costado”, mientras que otros defienden su decisión de no renunciar al cargo.

Entretanto, el presidente del Colegio de Abogados de la provincia de Pichincha, Ramiro García, cuestiona que se procese a Glas por asociación ilícita, pues cree que debería ser investigado por el delito de peculado (malversación) y enriquecimiento ilícito, entre otros, pero el vicepresidente insiste en que no hay pruebas de nada en su contra.

Y mientras se resuelve lo que la defensa de Glas llama una “injusta y arbitraria prisión preventiva”, la mirada está puesta en la Fiscalía y, finalmente, en la Corte Nacional de Justicia, donde se deberá definir si se llama o no a juicio al vicepresidente. EFE

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Publicado en: Análisis