“Dream Team 92”, doce hombres sin piedad

Muchos fueron los hitos, desde el deportivo, comercial, político y sociológico que alcanzó el "Dream Team" de Estados Unidos con su presencia en los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, un equipo invencible e irrepetible.
Badalona (Barcelona), 27-07-1992.- Los jugadores de baloncesto de la selección de Estados Unidos durante la final contra Croacia. EFE/Archivo/rsa/jd
Badalona (Barcelona), 27-07-1992.- Los jugadores de baloncesto de la selección de Estados Unidos durante la final contra Croacia. EFE/Archivo/rsa/jd

 

 

– La presencia de este equipo no pudo ser más exitosa e histórica al convertir los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 en un acontecimiento mundial que batió todas las marcas de audiencia de televisión cuando el Dream Team jugaba sus partidos, aunque cada uno de ellos acabase con marcadores de escándalo.

– Ya han pasado 25 años y el deporte olímpico vive una profesionalización y comercialización masiva, mientras que los pioneros que hicieron posible esa realidad, la mayoría se han mantenido dentro del mundo del deporte, aunque a distintos niveles.

– Michael Jordan y “Magic” Johnson siguen muy activos dentro de la NBA. Su presencia iba a ser el Caballo de Troya con el que el expresidente del Comité Olímpico, Juan Antonio Samaranch, abría las puertas a la llegada de los profesionales al mundo del deporte aficionado para a su vez comenzar una carrera sin límites de la comercialización de un producto que su eslogan principal dejaba de ser “lo importante no es ganar sino competir”, por “ganar como sea y mucho”.

 

Rubén Mantilla

 

Nada mejor para comenzar a desarrollar esa filosofía que introducir en el mundo olímpico nada menos que a las grandes estrellas del mejor baloncesto del mundo, el de la NBA, que esos momentos estaba dirigido por el comisionado David Stern y su mano derecha Gary Beckman, que tenían muy claro a donde querían llegar con el desarrollo empresarial y comercial de su deporte.

Samarach también vio muy claro el impacto que podía conseguir si por primera vez a unos Juegos Olímpicos llegaban figuras como Michael Jordan (Bulls), Magic Johnson (Lakers), Larry Bird (Celtics), Charles Barkley (Sixers), Patrick Ewing (Knicks), Karl Malone (Jazz), Scottie Pippen (Bulls), Chris Mullin (Warriors), Clyde Drexler (Trail Blazers), David Robinson (Spurs), John Stockton (Spurs) y Christian Laettner (Duke), un universitario, colocado para cumplir el expediente de la cuota de la presencia del deporte universitario.

 

CONFLICTO DE MARCAS

 

Todos ellos dirigidos por un entrenador modelo, tanto en sus formas profesionales, como de imagen y sobre todo de ser un gran comunicador, como era Chuck Daly.

La operación no pudo ser más exitosa e histórica al convertir a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 en un acontecimiento mundial que batió todas las marcas de audiencia de televisión a través del mundo cuando el Dream Team jugaba sus partidos, aunque cada uno de ellos acabase con marcadores de escándalo.

Nada importaba, lo único que el público quería ver era a las grandes estrellas de la NBA, que irónicamente, por primera vez en sus carreras no pudieron vender de forma directa con su imagen los productos deportivos a los que promocionaban ya cada uno de ellos tras recibir sumas millonarias, en especial Jordan.

Sin embargo, todos ellos, aunque admitieron que deportivamente tampoco les generaba ningún tipo de emoción, ni motivación especial, por la superioridad que tenían en el campo, si estaban orgulloso de ser los responsables de recuperar para Estados Unidos toda la gloria del deporte del baloncesto.

Además de convertir un gravísimo problema de incompatibilidades en la promoción de productos, Jordan tenía contrato multimillonario con Nike, y el COI con la marca Reebok, que suministraba toda la ropa olímpica, en un acto de patriotismo ejemplar.

Cuando llegó la hora de recibir las medallas de oro, todos los jugadores de Estados Unidos salieron al campo con el uniforme oficial de Reebok, pero cuatro jugadores, Jordan, Magic, Barkley y Bird se presentaron con banderas estadounidenses sobre sus hombros, que utilizaron, no para ser más patriotas que el resto, sino para ocultar el logotipo de la marca comercial que tenían prohibido promocionar.

 

TODOS LIGADOS AL DEPORTE

 

Ya han pasado 25 años y el deporte olímpico vive una profesionalización y comercialización masiva, mientras que los pioneros que hicieron posible esa realidad, la mayoría se han mantenido dentro del mundo del deporte, aunque a distintos niveles.

Como sucedió con su carrera profesional, Jordan, la gran estrella del Dream Team, y la cara de la NBA, es actualmente propietario mayoritario de los Hornets de Charlotte, quiere entrar también en la compra del equipo de los Marlins de Miami del béisbol profesional de las Grandes Ligas y sus ingresos por publicidad siguen siendo millonarios y elevados.

“Magic” Johnson, el más respetado y vocal del Dream Team, se ha convertido en una celebridad, tras superar el contagio del SIDA, es un hombre de negocios exitoso, con acciones en los equipos de los Angeles Dodgers, del béisbol de las Grandes Ligas, y de Los Angeles Sparks, analista deportivo en televisión, y ahora de vuelta con los Lakers como nuevo presidente de operaciones.

Su misión no es otra que la de reconstruir los Lakers para que recuperen la condición de mejor dinastía de la NBA junto a los Celtics de Boston.

También apoya la llegada de la nueva franquicia de fútbol de la Liga Profesional (MLS) que habrá en Los Ángeles a partir de la próxima temporada y que la ciudad pueda ser en 2024 o 2028 sede olímpica.

Larry Bird, que al igual que Johnson era uno de los más veteranos y de más respeto, después de ser entrenador de los Pacers de Indiana y de llegar a la presidencia del equipo, dejó el cargo hace unos meses para retirarse de la actividad del baloncesto profesional.

Quien no deja de ser actualidad por su personalidad controvertida y abierta es Charles Barkley, el nombre que más vivió la noche barcelonesa, ahora sigue siendo toda una figura dentro del mundo de la televisión como analista de la competición de la NBA, además de participar en todo tipo de programas especiales.

Scottie Pippen, el compañero inseparable de Jordan con los Bulls, también lo acompañó a Barcelona, pero una vez acabada la relación deportiva, sus caminos no se han vuelto a cruzar y no se sabe mucho de la actividad que realiza.

Al margen de verlo en los partidos de los Bulls, esta temporada ha comenzado a ser también analista de televisión.

Menos visible es Karl Malone, el “Mailman” (Cartero), tercer máximo encestador del Dream Team, que trabajó un tiempo con los hombres altos de los Jazz, pero vive en plenitud su retirada de la competición con las actividades que siempre le apasionaron como estar en la montaña y pescar.

Chris Mullin, uno de los mejores encestadores del Dream Team, es actualmente entrenador universitario en su “alma mater” de St.John, donde se formó antes de llegar a la NBA.

Otro que siguió los pasos de Mullin es Patrick Ewing, el líder de rebotes y tapones del Dream Team, que después de ser entrenador asistente con varios equipos de la NBA, incluidos los Wizards de Washington, Rockets de Houston, Magic de Orlando y Hornets, desde esta temporada dirige el programa de baloncesto de los Hoyas de Georgetown, con quienes logró el título nacional universitario como jugador colegial.

Clyde Drexler tras retirarse del baloncesto se mantiene como analista de televisión con los Rockets, su último equipo como profesional, y mantiene varios negocios del sector comercio dentro de Houston.

David Robinson, siempre de perfil bajo dentro del Dream Team, se ha centrado por completo en el mundo de las finanzas y es socio de la firma privada de préstamos “Admiral Capital Group”, además de formar parte de varias organizaciones de ayuda social.

John Stockton, uno de los jugadores más serios del Dream Team y auténtico general dentro del campo, como lo conocían sus compañeros, trabajó como entrenador asistente con el equipo femenino de baloncesto la Universidad de Montana State en la temporada del 2015-16.

A partir de entonces se volvió a retirar a la actividad privada y no se le conocen cargos relevantes ni intenciones de volver al mundo del deporte del baloncesto o la gestión directiva.

Mientras que Christian Laettner, el más joven del Dream Team, era “freshman” con Duke, posee una firma inmobiliaria y además dirige un campus de baloncesto.

Daly, el “gentleman” impecablemente vestido de traje y siempre con una sonrisa en la cara, que tuvo el gran mérito de saber repartir los minutos en el campo a tantas estrellas juntas sin que se generase ninguna guerra de “egos”, falleció de cáncer el 9 de mayo de 2009 a la edad de 78 años.

Chuck Daly fue el entrenador de un equipo invencible, irrepetible, único, una hornada de doce hombres sin piedad que relumbran con letras de oro en la historia del baloncesto.EFE/ REPORTAJES.

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