Raquel Dodge, una mujer contra la corrupción en Brasil

Raquel Dodge, una rigurosa procuradora de 56 años, es la nueva fiscal general de Brasil, un cargo desde el que aseguró que le dará continuidad a la Operación Lava Jato, que ha puesto contra la pared a toda la clase política del país.
La nueva fiscal general de Brasil, Raquel Dodge, en una imagen fechada el pasado mes de julio. EFE/Archivo/Joédson AlvesLa nueva fiscal general de Brasil, Raquel Dodge, en una imagen fechada el pasado mes de julio. EFE/Archivo/Joédson Alves

Dodge, nacida en la ciudad de Morrinhos, en el estado central de Goias, se graduó en derecho en la Universidad de Brasilia y cursó estudios de posgrado en la Universidad de Harvard (Estados Unidos).
Cuando se preparaba para ese curso, buscó un profesor particular para mejorar su inglés y así conoció a su marido, el estadounidense Bradley Dodge, con quien se casó en 1992 y tiene dos hijos, que hoy estudian en Estados Unidos.
Ferviente católica, en el discurso que pronunció al asumir hoy su nuevo cargo, Dodge citó al papa Francisco para referirse a los daños que provoca la corrupción.
Lidiar con los políticos y la corrupción no es algo extraño para la nueva fiscal general, que cobró cierta notoriedad en 2009, cuando fue una de las responsables de una sonada investigación que llevó al entonces gobernador de Brasilia, José Roberto Arruda, directamente desde su despacho a un calabozo.
Su primer trabajo de envergadura con políticos había sido en 1996, como integrante de un equipo de la Procuraduría que investigó al exdiputado Hildebrando Pascoal, condenado a 30 años de cárcel por torturar a un hombre al que luego descuartizó con una motosierra.
Según la nueva fiscal general, “se debe reforzar la actuación de la justicia hasta que la corrupción ceda” y los escándalos que hoy sacuden al país “sean una página pasada” y “haya apenas unos casos puntuales, como los hay en todas partes, pero no esta corrupción sistemática, que es completamente inaceptable”.

Publicado en: Protagonistas