El disputado voto de los pensionistas, en España

Las manifestaciones protagonizadas por los pensionistas han provocado una rápida reacción de la clase política directamente proporcional a la decisiva importancia electoral que tiene el voto de los mayores de 65 años.
Centenares de pensionistas convocados por UGT y CCOO se concentran a las puertas del Congreso  de los Diputados. Efe-Archiv/ZipiCentenares de pensionistas convocados por UGT y CCOO se concentran a las puertas del Congreso de los Diputados. Efe-Archiv/Zipi

 

Carlos Moral

En las elecciones de junio de 2016 casi una de cada cuatro personas con derecho a voto superaba los 65 años y la tendencia demográfica indica que el porcentaje irá en aumento en los próximos años. Su relevancia electoral es aún mayor por su alto grado de participación respecto a otros grupos de edad, que se decantan en mayor medida por la abstención.

Unos datos que seguramente animan a que los partidos presten atención a los pensionistas y sean comprensivos con sus demandas. Para algunas formaciones políticas el descontento de los jubilados es aún más inquietante, porque puede poner en riesgo una relevante porción de sus apoyos.

En ese caso se encuentra el PSOE y, sobre todo, el PP, a diferencia de las nuevas fuerzas, Podemos y Ciudadanos, que atraen a un electorado más joven.

En las últimas elecciones generales, celebradas en junio de 2016, el PP recibió los sufragios de alrededor del 36 % de los electores mayores de 65 años, según los datos de recuerdo de voto recogidos por la encuesta postelectoral realizada por el CIS. Ese porcentaje supone que cerca del 40 % de los votos que obtuvo el PP en esos comicios procedían de esa franja de edad.

Año y medio después, y pese a la bajada en estimación de voto que indican las encuestas del CIS para los populares, los mayores de 65 continúan siendo su principal sostén: si la intención directa de voto para el PP es de un 15,5 %, entre ese colectivo se eleva hasta el 28,8 %. Ciudadanos, su competidor directo, adelanta al PP en el dato total de intención de voto con un 15,7, pero se queda en el 10,9 entre los mayores.

Para los socialistas, el “caladero” de la tercera edad también es importante. Según el CIS, en 2016 recibieron el 25,8 % de los votos de los mayores de 65 y, en la encuesta de enero pasado, el 19 % de ellos manifestaba su intención directa de votarlos, frente al 15,9 % que consiguen en total.

Las cifras se invierten entre el electorado más joven, especialmente para el PP, que solo logra un 6,3 % de intención directa de voto entre los menores de 25 años (11,5 el PSOE, 17,8 Podemos y 8,4 Ciudadanos).

En 2011, el Gobierno socialista congeló las pensiones como medida para combatir la profunda crisis que afrontaba la economía española. Al llegar el PP al poder en diciembre de 2011 revocó la congelación y, desde 2012, las pensiones se han revalorizado un 0,25 % cada año, por debajo del aumento de los precios.

Tras años de mejoría económica, los pensionistas piden una subida que les permita mantener el poder adquisitivo, en particular el de las prestaciones más bajas, y en sus reivindicaciones han encontrado el apoyo de la oposición, mientras el Gobierno, aunque subraya que rechaza “una puja populista” sobre la subida de las pensiones, estudia medidas para responder a las demandas.

Según los datos de la OCDE, España es uno de los países en los que más se reduce el nivel de pobreza entre los jubilados. Por el contrario, crece entre los trabajadores. Si en conjunto el porcentaje de personas en riesgo de pobreza (entendido como las personas cuya renta es inferior al 50% de los ingresos medios de los hogares del país) es del 15,3%, entre los pensionistas es del 5,4 %.

En el otro extremo demográfico, el paro entre los más jóvenes, los menores de 25 años, se mantiene en niveles muy elevados, 37,5 % al concluir 2017, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), frente al 16,6 % para el conjunto de la población. EFE 

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Publicado en: Análisis