Dimite el ministro francés Gérard Collomb, el hombre que nunca estuvo allí

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha aceptado la dimisión de su ministro del Interior, Gérard Collomb, que ha sido así sustituido en sus funciones con carácter provisional por el primer ministro, Edouard Philippe.
Gerard Gollomb, exministro del Interior francés (2018). EFE/Archivo/Christophe Petit Tesson. Gerard Gollomb, exministro del Interior francés (2018). EFE/Archivo/Christophe Petit Tesson.

Gérard Collomb, el hombre que respaldó a Emmanuel Macron cuando nadie le daba por presidente, abandona el Ministerio del Interior tras una dimisión por entregas, digna de telenovela, que deja al Gobierno de Francia con una nueva crisis interna y confirma que siempre fue un extraño en el cargo.
Como alcalde de Lyon, su apoyo a Macron sacudió el panorama político en 2016, cuando su candidatura al Elíseo parecía una gesta imposible, pues él era por aquel entonces una de las figuras más relevantes del Partido Socialista (PS), al que siempre reprochó no ser lo suficientemente reformista.
Cercano al polémico Dominique Strauss-Kahn, encabezó las posiciones más liberales del partido, con políticas que abrazó en su ciudad durante sus quince años de mandato, donde no dudó en firmar acuerdos con el sector privado que favorecieron la implantación de grandes empresas en la ciudad, con una de las rentas per cápita más altas.
De ahí que muchos señalaran la ciudad del Ródano como “un laboratorio de macronismo antes de Macron”.
Cuando el joven exministro de Economía, sin haber cumplido aún los 40 años, llegó a la presidencia de Francia, Collomb, a sus 70, alcanzaba por primera vez una cartera ministerial y salía de su zona de confort posicionándose como una de las voces de referencia para Macron en su responsabilidad como el policía número 1 de Francia.
“Los únicos que son francos con Macron son los que estábamos ahí desde el principio: (Richard) Ferrand, (Christophe) Castaner, (Benjamin) Griveaux y yo”, dijo Collomb recientemente en declaraciones al diario regional “La Dépêche du Midi”.
Sin embargo, su paso por Interior cuando el país hacía frente a un elevado nivel de amenaza terrorista, no ha estado exento de críticas internas, y la ambiciosa figura de un cargo que suelen ocupar los aspirantes a primer ministro o incluso presidente no encajaban con un hombre obsesionado con su propia ciudad.
Los ejemplos sobre su gestión de Lyon o los problemas de la capital de región le servían para responder a los periodistas en las ruedas de prensa sobre la situación nacional, y las visitas oficiales allí se repetían sin estar necesariamente vinculadas a su nueva responsabilidad.
Una situación que causó roces dentro de la Plaza Beauvau, sede del Ministerio del Interior, donde muchos veían las escenas como “absurdas”, según relata hoy el diario “Libération”.
Desde su entrada en el Ejecutivo tuvo que manejar asuntos sensibles, como la nueva ley de inmigración y la ley antiterrorista, que le valieron duras críticas de asociaciones humanitarias e incluso alguna deserción en el seno del partido macronista.
Como ministro le reprocharon haberse ido de la lengua en varias ocasiones, como cuando reveló en mayo de 2017 los primeros elementos de la investigación del atentado terrorista en Manchester antes de que las autoridades británicas lo autorizaran.
En marzo de este año, tras el secuestro y ataque que ejecutó Redouane Lakdim en Trèbles (sur), Collomb lo presentó como un traficante de poca monta que cayó rápidamente en el terrorismo, una versión que las autoridades no tardaron en contradecir.
Durante la gestión del caso Benalla, la primera gran crisis del Gobierno de Macron surgida después de que un cercano asistente de seguridad del presidente fuera grabado agrediendo a manifestantes en las protestas del pasado 1 de mayo, fue igualmente señalado por el supuesto desconocimiento que manifestó tener sobre la situación.
El bando macronista apenas comenzaba a levantar cabeza por la salida de Nicolas Hulot del Ministerio de Ecología cuando Collomb confesó en una entrevista que se retiraría del cargo en menos de un año para volver a competir por la alcaldía de Lyon.
La oposición política, pero también los sindicatos policiales, cuestionaron que sus ambiciones personales le permitieran hacer frente a los retos que esperan en Interior, algunos de máxima relevancia, como la reforma de la “policía de seguridad cotidiana”.
Collomb se va “con pena”, dejando a los suyos perplejos y con una nueva crisis existencialista para Macron, a la espera de encontrar un nuevo nombre que quiera entrar en la Plaza Beauvau y mantener la vista puesta en ella.EFE

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Publicado en: Protagonistas