Diez años sin la niña Mari Luz Cortés

Hace diez años la vida de los Cortés, una familia humilde del barrio de El Torrejón de Huelva, cambiaba para siempre. La benjamina, Mari Luz, de cinco años, salió a comprar chucherías y nunca regresó. 54 días después aparecía su cadáver flotando en la ría onubense.
Juan José Cortés, el padre de Mari Luz, la niña desparecida en la provincia de Huelva el  13 de enero de 2008, sostiene un cartel con la foto de suJuan José Cortés, el padre de Mari Luz, la niña desparecida en la provincia de Huelva el 13 de enero de 2008, sostiene un cartel con la foto de su hija. EFE/ARCHIVO

El responsable de su muerte fue el pederasta Santiago del Valle, que por entonces vivía en un piso de un bloque próximo al de Mari Luz, y que, en el momento de los hechos, tendría que haber estado en prisión cumpliendo una condena por abusos sexuales sobre su propia hija.

Fue una cadena de casualidades las que hicieron que esa tarde del 11 de enero la pequeña se topara con el pederasta, quien llamó su atención con un juguete y, a partir de ahí, se desencadenaron unos hechos dramáticos que privaron de futuro a una niña que hoy tendría 15 años y que mantiene a la familia sumida en la tristeza, a pesar de que la vida sigue: “Son días muy tristes para nosotros”, ha indicado Juan José Cortés con motivo de este aniversario.

Desde el momento de la desaparición, la familia Cortés pensó en Del Valle como responsable, incluso en los primeros instantes llegaron a ir a su casa para reclamarle explicaciones.

Tras la desaparición hubo una búsqueda incesante por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de la familia durante semanas.

Las comparecencias públicas de Juan José Cortés eran constantes y en todo momento, quizás por su fe religiosa, mantuvo la esperanza de encontrarla; una esperanza que se truncó el 7 de marzo cuando desde un barco dos operarios vieron flotando en la ría lo que parecía un cadáver, que a las pocas horas se confirmó que era el de la pequeña Mari Luz.

Mientras, la investigación continuaba y, poco a poco, se fue centrando sobre Del Valle, que finalmente fue detenido el 25 de marzo de 2008 en Cuenca, junto a su hermana, Rosa.

Desde ese momento, la vida de Juan José Cortés se centró en pedir justicia para su hija, no solo llevando a la cárcel a los responsables de su muerte, sino también iniciando una lucha incansable por toda España con el objetivo de lograr una reforma del Código Penal que posibilitara que lo ocurrido con Mari Luz no se repitiera.

Santiago del Valle fue condenado a 22 años de cárcel por un delito de asesinato y otro de abusos sexuales, y su hermana Rosa a 9 por cómplice de los hechos.

Juan José Cortés continuó recorriendo España recogiendo firmas para lograr esa reforma del Código Penal que incluyera la figura de la prisión permanente revisable.

Finalmente, esa reforma se llevó a cabo en 2012, si bien la cadena perpetua revisable se recogía únicamente para delitos de terrorismo, por lo que continuó hasta que en diciembre de 2015 logró su objetivo de que se extendiera esa figura para todos los delitos graves, incluidos los de violencia machista.

Este décimo aniversario de la muerte de Mari Luz no es como los anteriores, ya que viene marcado por la apertura de un debate sobre la idoneidad o no de esa figura penal, sobre si debe de ser o no derogada, a raíz del caso de la joven madrileña Diana Quer.

EFE

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