Diez años de los atentados de Bombay

Hace ya una década que diez insurgentes del grupo paquistaní Lashkar-e-Taiba (LeT) cruzaron el mar Arábigo, se plantaron en la ciudad india de Bombay y mataron a tiros a 166 personas en una estación de tren, un restaurante, dos hoteles, un hospital y un centro judío.
INDIA BOMBAY TERROR:UMB02.BOMBAY (INDIA).30/11/2008.-Familiares y residentes locales depositan velas en las cercanías del Hotel Taj Mahal, lugar en eINDIA BOMBAY TERROR:UMB02.BOMBAY (INDIA).30/11/2008.-Familiares y residentes locales depositan velas en las cercanías del Hotel Taj Mahal, lugar en el que los terroristas abrieron fuego y mataron a una gran cantidad de personas en Bombay, India. Este insólito atentado contra la capital financiera de la India comenzó el pasado miércoles con un desembarco nocturno de un número indeterminado de terroristas en las proximidades del histórico hotel Taj Mahal. Armados con ametralladoras y granadas, los terroristas sembraron el pánico en la turística zona de Colaba del sur de Bombay atacando indiscriminadamente a los ocupantes de una estación de ferrocarril, varios restaurantes y los dos hoteles de lujo en los que finalmente se atrincheraron junto al centro de estudios judíos. EFE/ HARISH TYAGI

 

 

– Desde diferentes sectores se ha criticado que las fuerzas especiales indias “gatos negros” llegaron doce horas tarde a Bombay, pero su exinspector general segundo mantiene que difícilmente se podía haber reducido el tiempo de respuesta.

– A las dificultades de la operación en el hotel de lujo, se unió el hecho de que, cuando los efectivos tocaban a la puerta, las personas no contestaban por miedo a que se tratase de los terroristas.

– Cuando tuvieron lugar los ataques, las autoridades habían recibido en varios ocasiones información de inteligencia sobre un posible atentado en la ciudad.
Noemí Jabois

 

La Guardia Nacional de Seguridad (NSG), el cuerpo especial antiterrorista de la India, se lleva el crédito de haber rescatado a más de 800 personas en diferentes puntos de la urbe tras tres días de masacre que se saldaron con 237 heridos.

“Las operaciones tuvieron lugar durante tres días, uno no podía ni pestañear para dormir, pero tampoco sentía que tuviese falta de sueño”, explicó a Efe el entonces inspector general segundo de la NSG, brigadier Govind Singh Sisodia.”No sentía hambre”, recordó.

Sisodia dirigió sobre el terreno a los más de 200 comandos que tomaron parte en las operaciones antiterroristas en Bombay, también llamados “gatos negros” por su uniforme oscuro y sigilo.

Entrar en la NSG no es fácil, uno debe cargar varios años en el Ejército o las fuerzas paramilitares a sus espaldas, pasar pruebas psicológicas, correr como un guepardo, trepar muros, sortear obstáculos y disparar con agilidad.”La tasa de rechazo es alta”, dice Sisodia.

Cuando el brigadier viajaba en la aeronave camino a la capital financiera india aquel 26 de noviembre, el director general de la NSG le preguntó cómo debían bautizar la operación que estaba a punto de comenzar. Sisodia no dudó demasiado: “Tornado Negro”.

 

LAS PRIMERAS HORAS.

Sobre las 21.00 del 26 de noviembre de 2008, los terroristas dispararon sus primeras balas.

Desde Delhi, Sisodia seguía con avidez la información que estaba siendo difundida por la televisión.

La única sede de la NSG estaba entonces al sur de Nueva Delhi, a dos horas en avión de Bombay.

Explica el brigadier que en la India es el estado el que debe lidiar con la situación y, cuando sienten que ésta escapa a su control, entonces piden ayuda al Gobierno central.

Eso es exactamente lo que pasó en el estado de Maharashtra, del que es capital Bombay, donde en un principio las autoridades atribuyeron los tiroteos a una pelea entre bandas y, por ello, trataron de contener la situación por sí mismos.

“Sobre la medianoche, el Gobierno de la India tomó la decisión de que estaba fuera del control de Bombay y el Gobierno regional también pidió ayuda al Ministerio de Interior,
que ordenó a la NSG que se moviese”, recordó Sisodia.

Desde diferentes sectores se ha criticado que los “gatos negros” llegaron doce horas tarde a Bombay, pero su exinspector general segundo mantiene que difícilmente se podía haber reducido el tiempo de respuesta.

Sus hombres, afirmó, tardaron apenas unos minutos en salir por la puerta una vez que se dio la orden.

Lo que pasa es que el aeropuerto capitalino estaba entonces a una hora y media de la base de la NGS.

“No son sólo los comandos, se mueven con la munición necesaria, equipos de vigilancia, comunicación, eliminación de bombas. Todo el equipo, incluyendo los perros”, argumentó.

Descargar los vehículos y cargar de nuevo los equipos en la aeronave toma tiempo. Los comandos llegaron a la capital financiera a las 5.00, cuando todavía tuvieron que ser informados por la Policía de los últimos acontecimientos.

“No puedes llegar allí y comenzar a disparar”, defendió.

La gente había, además, entrado en “pánico” y todo tipo de información estaba siendo reportada desde diferentes puntos de la ciudad, por lo que debía ser filtrada antes de actuar.

A las 9.00 del 27 de noviembre, la NSG lanzó sus operaciones en el Hotel Taj, el Hotel Oberoi y la Casa Chabad, los tres puntos donde continuaban los ataques a aquella hora de la mañana.

 

EL HOTEL TAJ.

Cerca de 600 habitaciones, dos edificios diferentes, restaurantes, bares, tiendas y hasta una bodega. El Taj tenía de todo, lo que dificultó enormemente las operaciones.

Las cámaras de seguridad dejaron de funcionar y nadie sabía en qué parte de este monumental complejo de lujo a orillas del mar se encontraban los terroristas.

Los “gatos negros” buscaron habitación por habitación y despejaron primero la Torre Taj y más tarde fueron a por el Palacio.

“Inspeccionar una habitación es un dilema. Cuando abres una habitación, ¿hay un terrorista a la vista, una persona inocente o un inocente y un terrorista detrás? Cometes un error, matas a una persona inocente; te retrasas, te matan”, explicó el brigadier.

Afortunadamente, sus comandos “están especialmente entrenados para hacer ciertos movimientos de modo que les lleve una fracción de segundo tomar una decisión”.

A las dificultades del complejo se unió el hecho de que cuando los efectivos tocaban a la puerta, las personas no contestaban por miedo a que se tratase de los terroristas.

Tampoco respondían a los teléfonos de las habitaciones. Algunos incluso descolgaron los aparatos. Así las cosas, despejar una habitación puede llevar entre 5 y 15 minutos, según los cálculos de Sisodia.

Los terroristas fueron finalmente hallados en el restaurante Wasabi. La habitación estaba a oscuras y los comandos tuvieron que romper las ventanas.

“Cada vez que tratábamos de hacer un movimiento había un tiroteo o lanzaban una granada”, sentenció Sisodia, que entonces ya sentía como “en el Gobierno se estaban poniendo ansiosos”.

Le dijeron que tenía que acabar la operación rápidamente, pero el brigadier ya había
operado en escenarios similares en Sri Lanka o la norteña Cachemira india y sabía que lo primordial era evitar daños colaterales.

La situación, explicó entonces a todo el mundo, se había convertido en un “juego de paciencia”.

Alguna gente incluso le recriminó posteriormente no haber utilizado armas químicas, pero afirma el brigadier que la NSG ni siquiera cuenta con ellas en su arsenal, en línea con los protocolos internacionales.

Durante los intercambios de disparos que tuvieron lugar en el Taj uno de los insurgentes recibió una herida de bala en el brazo y exclamó: “¡que Dios tenga misericordia de mi!”.
“Incluso los terroristas más mortíferos sienten dolor”, manifestó el exalto mando al recordar el incidente.

La operación en el Taj terminó con una explosión. Uno de los terroristas salió disparado por la ventana, el resto de los cuerpos fueron encontrados dentro del edificio.

 

EL HOTEL OBEROI Y LA CASA CHABAD.

El centro judío Casa Chabad de Bombay es un pequeño edificio escondido en una callejuela secundaria del sur de la ciudad.

Entre los seis fallecidos en el inmueble estaban el rabino Gavriel Holtzberg y su esposa Rivka, mientras que la niñera logró escapar con el hijo de dos años de éstos.

Sisodia rodeó el edificio de francotiradores y se fue a hablar con la niñera a una comisaría cercana.

“Me proporcionó dos aportes: el ascensor no funcionaba y la escalera estaba totalmente dañada”, dijo.

Así las cosas, los “gatos negros” optaron por acceder al tejado en helicóptero, una decisión arriesgada puesto que el espacio para el aterrizaje era “muy pequeño”, había cables eléctricos por todas partes y los terroristas podían salir y disparar a la aeronave.
Afortunadamente, todo salió bien.

Una vez dentro, los comandos realizaron una explosión para hacer un agujero en la pared, ya que la puerta de la habitación en la que se encontraban los terroristas estaba bloqueada.

“En el momento en que detonamos la pared, los comandos entraron, los terroristas les dispararon, pero antes de que pudiesen hacer ninguna acción los comandos dispararon y les mataron”, manifestó Sisodia.

Pero las tropas se encontraron una desagradable sorpresa tras la eliminación de los terroristas. Los cuerpos encontrados en la Casa Chabad estaban “mutilados, atados y torturados”.

Mientras, a escasos 2 kilómetros de allí, en el Hotel Oberoi, los comandos recorrían habitación por habitación los entre ocho y nueve pisos del moderno inmueble, situado, al igual que el Taj, a orillas del mar.

En este caso, las autoridades contaban con cierta información sobre en qué parte del edificio se encontraban los terroristas y, a pesar de que tampoco había cámaras de seguridad, estaban disponibles varias entradas a cada planta.

“Al principio no estaban encontrando a nadie, buscaron cada habitación”, comentó Sisodia.
“Finalmente llegaron a la habitación 1.756 o 1.758, luego tuvo lugar un enfrentamiento”, concluyó. Los terroristas habían muerto.

 

LOS ELEGIDOS DE LASHKAR-E-TAIBA.

Los diez terroristas que atacaron Bombay, escogidos a dedo de entre un grupo de un par de decenas, fueron entrenados en Pakistán en un periodo de entre nueve y doce meses.

Todos fueron asignados una tarea específica, organizados por parejas y se les prohibió hablar de sus cosas personales con el resto de terroristas.

Sus responsables les enseñaron fotos y vídeos de los objetivos en la capital financiera india.

Sisodia interrogó a Ajmal Kasab, el único de los diez capturado con vida y ejecutado en 2012, y le preguntó cómo habían sabido qué rutas tomar durante el asalto, a lo que el terrorista explicó cómo habían sido instruidos en el uso de Google Earth.

El brigadier sabía, por supuesto, cómo sonsacarle información y para ello se sentó con él en el suelo, rechazando la silla que le fue ofrecida una y otra vez, y le habló en punyabí, la lengua materna de Kasab.

“Cuando te sientas por encima estás dominando a la persona, de modo que se va a cerrar, cuando te sientas mirada con mirada la persona gana confianza, fe, y se abre”, explicó el ex alto mando.

Sisodia le preguntó qué pensaba hacer cuando regresase a Pakistán. El terrorista planeaba cuidar de sus padres, en lo que el brigadier vio como una sentimiento de “culpa” por haber dañado la reputación de su familia.

“Es la parte humana de un terrorista”, comentó. Sin embargo, lo que más le impactó de su conversación con Kasab fue que su grupo tenía “un muy buen plan, muy bien ejecutado, había un objetivo y mataron a las personas que querían matar”.

“Para hacer esto no puedes planearlo durante una semana y venir (…) Estos están muy bien planeados, tienen apoyo del Estado”, afirmó Sisodia, en línea con la retórica habitual de la India, que acusa a Pakistán de patrocinar a terroristas que atentan en su suelo.

El exalto mando mantiene que, al principio, Islamabad negó que los terroristas fuesen paquistaníes, pero no les quedó más remedio que admitirlo “cuando varias agencias de inteligencia internacionales confirmaron que eran de tal y tal aldea en Pakistán, hijos de tal y tal madre”.

“Fueron las operaciones del 26/11 que ayudaron a poner a Pakistán de rodillas”, concluyó.

 

APUNTES EN BLANCO.

Diez años después, Sisodia hace balance. La NSG perdió a dos hombres durante “Tornado Negro”, uno en la Casa Chabad y otro en el Taj.

Sin embargo, “las cosas han cambiado mucho, por lo que no ha habido grandes ataques terroristas en las ciudades” desde entonces.

Ahora la insurgencia se concentra exclusivamente en la conflictiva Cachemira, divida entre la India y Pakistán y por la que han librado dos guerras y varios conflictos menores desde la partición del subcontinente con la salida del Imperio Británico, en 1947.

El brigadier lo atribuye a una “mejor sinergia” entre las agencias de inteligencia indias y una mayor cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo, después de que muchos países del mundo sufriesen en sus propias carnes el azote de esta lacra.

El país está también mejor preparado, con “equipos de acción rápida” en cada estado y nuevas bases de la NSG en Bombay, Calcuta (este), Chennai (sur) y Hyderabad (sur).

Para cuando tuvieron lugar los ataques, las autoridades habían recibido en varios ocasiones información de inteligencia sobre un posible atentado en la ciudad.

No obstante, Sisodia mantiene que éstos eran reportes “amplios”, sin ningún dato concreto, lo que imposibilitó tomar medidas al respecto.

“Es necesaria una contribución específica para cualquier operación específica”, lamentó.
Al mirar atrás, muchos se preguntan, por otro lado, por qué Bombay y no Nueva Delhi u otra urbe del país.

“Es una suerte de capital financiera de la India, la haces inestable, la haces insegura y eso afecta de alguna forma la economía de la India. Además, Bombay es conocida en todas partes, el impacto en el mundo y la cobertura de los medios de comunicación iba a ser mucho mayor”, explicó.

¿Por qué el Oberoi y el Taj? Porque, en su opinión, concentraban el mayor número de extranjeros. “Estaban tratando -concluyó- de mandar un mensaje de que si no estás con nosotros significa que estás contra nosotros”. EFE/REPORTAJES

 

 

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