Díaz necesitará pactos tras unas elecciones con el segundo puesto en el aire

La campaña andaluza concluye como empezó, con la socialista Susana Díaz como clara favorita para ganar las elecciones y renovar su mandato, aunque lejos de la mayoría absoluta, y con la incertidumbre de quien será la primera fuerza de la oposición.
Sevilla, 19.11.2018.- Los candidatos a la Presidencia de la Junta por el PSOE, Susana Díaz; el PP, Juanma Moreno (2d); Adelante Andalucía, Teresa RoSevilla, 19.11.2018.- Los candidatos a la Presidencia de la Junta por el PSOE, Susana Díaz; el PP, Juanma Moreno (2d); Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez (d), y Ciudadanos, Juan Marín (i), al comienzo del primer debate, en Canal Sur Televisión. EFE/Archivo/Julio Muñoz

 

Carlos Moral

 

Las encuestas publicadas en las últimas semanas coinciden, sin excepción, en que el partido más votado será el PSOE y en que PP y Ciudadanos no sumarán una mayoría alternativa. También indican que Díaz podrá gobernar con Ciudadanos -socios en la pasada legislatura- o con Adelante Andalucía, alianza de Podemos e IU. Además, adelantan que Vox -a la derecha del PP- podría entrar en la cámara regional.
Los sondeos también están de acuerdo en que los socialistas no mejorarán los resultados de 2015 -47 escaños- y la horquilla de las previsiones para ellos va de los 36 a los 47, lejos en cualquier caso de los 55 que marcan la mayoría absoluta. Para el PP todos vaticinan un descenso, desde los 33 escaños actuales hasta una horquilla entre 29 y 20, y la mayoría señalan que quedará en segunda posición.
Ciudadanos crecerá, aunque en este caso las diferencias entre los estudios demoscópicos son grandes: algunos le sitúan por encima del PP, con hasta 27 escaños, y otros le dejan muy por debajo, con entre 15 y 17 asientos en el Parlamento andaluz -ahora tiene nueve-.
Casi todos los sondeos también pronostican el alza de Adelante Andalucía, la confluencia formada por Podemos e IU, que por separado obtuvieron 15 y 5 escaños, respectivamente, en 2015. La horquilla vuelve a ser muy amplia, entre 17 y 29 escaños, pero la mayoría auguran entre 22 y 24 para la fuerza de izquierda.
La novedad en las elecciones, siempre de acuerdo con las encuestas, sería la llegada al Parlamento de una nueva fuerza, Vox, catalogada de extrema derecha por algunos de sus rivales y que podría sumar entre 1 y 5 escaños.

– La gobernabilidad.
Si se cumplen los pronósticos, al día siguiente de los comicios Susana Díaz tendrá que entablar negociaciones para su reelección. La fórmula más probable es un acuerdo de investidura, similar al que alcanzó con Cs en 2015.
Como ocurrió entonces, la cercanía de elecciones europeas, autonómicas y municipales -mayo 2019- dificultará los acuerdos, porque los partidos tratarán de evitar costes electorales y estarán poco dispuestos a hacer concesiones al adversario. Díaz, consciente de la situación, ya alerta del posible “bloqueo” institucional.
En cualquier caso para Díaz no será fácil reeditar el pacto con Ciudadanos y no solo porque su líder en Andalucía, Juan Marín, haya asegurado que sus votos no servirán para investir a la candidata socialista, sino porque Cs quiere consolidarse como alternativa de gobierno en todo el país y para ello necesita atraer al electorado que hasta ahora ha apoyado al PP.
Al final, la política nacional, muy presente en la campaña electoral andaluza, también será determinante a la hora de marcar los acuerdos postelectorales y los tiempos en los que estos se produzcan.

-Repercusiones. 
Las elecciones andaluzas serán el primer test del ciclo electoral que se vivirá en 2019, así que sus resultados se leerán en clave nacional y ofrecerán pistas de las posibilidades de cada cual ante las siguientes convocatorias a las urnas.
Para Pedro Sánchez, las autonómicas andaluzas son los primeros comicios desde que llegó a la Presidencia del Gobierno y también desde que volvió a la Secretaría General del PSOE, por lo que serán una prueba para calibrar los efectos de su liderazgo, por mucho que Susana Díaz sea su principal antagonista dentro del partido y que sus apariciones en la campaña andaluza hayan sido reducidas.
Tampoco el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha tenido demasiada presencia en los actos de Adelante Andalucía, la plataforma formada por su partido e IU y encabezada por Teresa Rodríguez, tan distanciada de Iglesias como Pedro Sánchez de Susana Díaz. Un buen resultado en Andalucía es clave para que las opciones de Podemos como alternativa estatal no se desinflen.
Más aún que Sánchez e Iglesias parece jugarse Pablo Casado, que se estrena al frente del PP en una situación comprometida, obligado a evitar lo que sería un histórico sorpaso de Ciudadanos. Casado ha asumido en primera persona el liderazgo de la campaña, dejando al candidato, Juanma Moreno, en segundo plano, y ha desplegado un discurso muy agresivo contra los socialistas con el objetivo de taponar la fuga de votos hacia Ciudadanos y hacia Vox.
Del éxito de Casado y Moreno al reclamar el voto útil del centro derecha dependerá el alcance de la crecida de Ciudadanos, que parece tener asegurado un sólido incremento de votos y escaños pero aspira a encaramarse a la cabeza de la oposición andaluza y, desde ahí, proyectarse en toda España.
El candidato, Juan Marín, ha compartido protagonismo con el presidente del partido, Albert Rivera, y con su líder en Cataluña, Inés Arrimadas, en una campaña que,  como la del PP, ha tenido en la política nacional, y particularmente en Cataluña, uno de sus vértices.
La posible irrupción de Vox, además de restar escaños a PP y Ciudadanos, también tendría consecuencias a nivel nacional. Por primera vez una opción política situada a la derecha del PP lograría representación en un Parlamento autonómico, lo que abriría la puerta a su expansión nacional. EFE 

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Publicado en: Análisis