Día Sin Tabaco. El ritmo de reducción del consumo no permitirá bajar el 30% en 2025

El 20 % de la población mundial fumaba en 2016 frente al 27 % que lo hacía en el año 2000, una reducción que, sin embargo, no permitirá cumplir el objetivo de restringir globalmente un 30 % el uso del tabaco hasta 2025, afirma la Organización Mundial de la Salud.
Un niño sostiene un aviso de alto al tabaco. Foto de archivo,  durante la celebración del Día Internacional Sin Tabaco en 2013, en Tegucigalpa (HonUn niño sostiene un aviso de alto al tabaco. Foto de archivo, durante la celebración del Día Internacional Sin Tabaco en 2013, en Tegucigalpa (Honduras). EFE/Archivo/Gustavo Amador

 

Marta Hurtado

Esta agencia, que ha presentado el Informe Global sobre Tendencias y Prevalencias sobre el Consumo de Tabaco 2000-2025 dentro del Día Mundial Sin Tabaco que se conmemora este jueves, 31 de mayo, predice en su estudio que, si el ritmo de disminución del consumo no varía, sólo se logrará una reducción del 22 % en 2025, lejos del 30 % establecido.
Actualmente, la mitad de los Estados miembros de la OMS ha conseguido que disminuya la demanda de tabaco, pero sólo uno de cada ocho logrará alcanzar sus objetivos de reducción.
Un ejemplo positivo es América, que se convertirá en la primera y única región en alcanzar el objetivo establecido por la OMS de reducir en un 30 % el consumo de tabaco en 2025 respecto a los valores de 2010.
Esta bajada en el continente americano se dará tanto para hombres como para mujeres y es el resultado de un trabajo y un compromiso al más alto nivel realizado a largo plazo por los gobiernos, desde Canadá hasta Argentina.

“Muchos de estos países, Brasil, Panamá y Colombia, más allá del excelente ejemplo de Uruguay, lo han hecho muy bien a la hora de implementar políticas al más alto nivel”, afirmó en rueda de prensa Vinayak Mohan Prasad, responsable de tabaco en la OMS.

Algunas de las políticas exitosas en América han consistido en colocar en los paquetes advertencias extremadamente gráficas sobre los riesgos que conlleva el consumo, aumentar los impuestos al tabaco o llevar a cabo campañas mediáticas, todas ellas acciones iniciadas hace más de un lustro “y cuyos beneficios se ven ahora”, indicó Prasad.
No obstante, queda aún mucho camino por recorrer, dado que se estima que todavía hay unos 130 millones de fumadores en la región, de los 1.100 millones que existen actualmente en el mundo.
Del total de hombres mayores de 15 años en el mundo fumaba un 34 por ciento en 2015, mientras que en 2000 era un 43 % de los varones.
En el año 2000 fumaba el 11 % de las mujeres del mundo, porcentaje que se redujo en teoría al 6 % en 2015.
El problema con estos datos es que en muchas culturas aún está mal visto que las mujeres fumen, por lo que la prevalencia del tabaquismo puede ser mucho mayor de lo que muestran las cifras.
De hecho, uno de cada cuatro países en el mundo tiene un sistema “insuficiente” de control del alcance del tabaquismo, según la OMS.
Asimismo, se calcula que cerca del 7 % de los adolescentes de 13 a 15 años del mundo es fumador, lo que representa unos 24 millones de ellos.
Un dato alarmante es que el 80 % de los fumadores del mundo vive en países en desarrollo y muchos de ellos desconocen las consecuencias del consumo de tabaco -a pesar de que mata a siete millones de personas cada año- y, especialmente, la relación con las enfermedades cardiovasculares.
Por ello, la campaña del Día Sin Tabaco 2018 se titula “El Tabaco rompe corazones”.
Las enfermedades cardiovasculares son responsables de casi 18 millones de muertes anualmente.
La OMS recuerda que la inhalación activa o pasiva del humo de tabaco es una de las principales causas de las enfermedades cardiovasculares, incluidos ataques al corazón y apoplejía, que provocan 3 millones de muertes al año por consumo directo y 890.000 por el indirecto.
De hecho, los fumadores pasivos tienen entre un 25 y un 30 % más probabilidades de padecer una enfermedad cardiovascular que una persona no expuesta.
Si bien se ha demostrado que la mayoría de la población es consciente de la relación entre el consumo de tabaco y el cáncer, no ocurre lo mismo con las enfermedades cardiovasculares.
Ejemplo de ello es que el 50 % de los indios o los indonesios desconocen dicha causa-efecto, ignorancia que aumenta al 60 % en el caso de los chinos. EFE

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