Día del Alzheimer. El 80 % de los casos leves no estan diagnosticados

En una enfermedad sin cura como el Alzheimer, la prioridad de los neurólogos es el diagnóstico precoz que permita actuaciones preventivas para mejorar el curso de esta patología, sin embargo, en España, el 80 % de los casos leves no ha sido aún detectado, según el vocal del grupo de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Alberto Villarejo, con motivo de la celebración del Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer.
EFE/Archivo/Juan Carlos CárdenasEFE/Archivo/Juan Carlos Cárdenas

Una nueva molécula, desarrollada por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Autónoma de Barcelona, detiene el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y mejora los síntomas cognitivos en ratones.
El estudio publicado por la revista Journal of Psychiatry and Neuroscience, se realizó con ejemplares transgénicos portadores de genes humanos tratados para causar la enfermedad, explica el CSIC en una nota de prensa.
Según el comunicado, las características de esta molécula, que bloquea la acumulación de una proteína tóxica y mejora los síntomas cognitivos de la enfermedad, sugieren su uso para tratar la neurodegeneración que subyace en el Alzheimer.
Ricardo Martínez Murillo, investigador del CSIC en el Instituto Cajal, explica que el efecto de esta nueva molécula “se debe a que bloquea la agregación o depósito en el cerebro de la proteína tóxica amiloidea, implicada en el Alzheimer, y estimula la transmisión colinérgica y monoaminérgica, lo que mejora notablemente los síntomas cognitivos de la enfermedad”.
La nueva molécula, llamada ASS234, se ha diseñado como un híbrido de otras dos, la donepezil (Aricept©), que se utiliza para tratar los déficits cognitivos del Alzheimer, y un inhibidor de la enzima monoaminooxidasa tipo B, que se encuentra activada en pacientes generando estrés oxidativo.

SÍNTOMAS
Los primeros síntomas del Alzheimer son fallos esporádicos de la memoria y desorientación temporal y espacial.
En una segunda fase, el enfermo pierde fluidez en el lenguaje y comienza a tener dificultades para realizar actividades cotidianas como vestirse o asearse.
En la fase avanzada la incapacidad es profunda y no se puede valer por sí solo. Deja de hablar, no reconoce a sus allegados y presenta incontinencia urinaria y fecal. Paralelamente aumenta la rigidez muscular hasta que queda postrado en una silla de ruedas y después en la cama. A menudo aparecen también otras complicaciones como ansiedad, angustia, agresividad o depresión.
Desde que se diagnostica la enfermedad hasta que el paciente fallece suelen pasar entre 10 y 15 años.

 

INVESTIGACIÓN Y TRATAMIENTO
La manifestación anatómica de este proceso degenerativo es la aparición en el cerebro de placas “amiloides”, unos depósitos de proteínas con aspecto de almidón, que destruyen las conexiones neuronales.
Los cambios en el cerebro que conducen a la formación de dichas placas comienzan décadas antes de que los síntomas de la enfermedad aparezcan. Por razones que se desconocen, grandes cantidades de proteínas beta (en forma de placas beta-amiloide) y tau (en forma de nudos tau), se acumulan en algunas zonas del cerebro, como el hipocampo, de las personas enfermas, aunque los científicos no están aún totalmente seguros de si esas placas son la causa de la enfermedad o un efecto de la misma.
De hecho, todavía hoy se desconocen las causas que provocan esta enfermedad y como curarla o evitar su aparición, aunque sí existen tratamientos farmacológicos capaces de aliviar los síntomas -mejoran la capacidad cognitiva y permiten controlar los trastornos de conducta- y ralentizar su evolución, especialmente cuando se aplican en las primeras fases de la enfermedad, razón por la cual los expertos insisten en la importancia del diagnóstico precoz.
Los fármacos más utilizados son antioxidantes, como la vitamina E, y otros como la memantina, la galantamina, el donepezil y la rivastigmina.
Las esperanzas para hacer frente al Alzheimer están puestas en el desarrollo de nuevos fármacos y sistemas de diagnóstico precoz, las investigaciones con células madre y la obtención de una vacuna. Entre los investigadores que trabajan para conseguir una vacuna figuran los equipos españoles encabezados por Ramón Cacabelos y Manuel Sarasa. La vacuna diseñada por Sarasa comenzó a probarse en humanos en febrero de 2014.
Los científicos, además, continúan investigando los factores de riesgo de la enfermedad. EFE-doc

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