Deuda campesina de Paraguay: la piedra en el zapato de Cartes

La ley de subsidio de las deudas campesinas se ha convertido en la piedra en el zapato del presidente de Paraguay, Horacio Cartes, en su último año de Gobierno. El mandatario vetó el pasado viernes esa legislación tras ser aprobada por el Congreso, en una partida política comenzada por miles de campesinos que exigen la condonación.
El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, durante una comparecencia pública en Asunción.  EFE/Andrés Cristaldo BenítezEl presidente de Paraguay, Horacio Cartes, durante una comparecencia pública en Asunción. EFE/Andrés Cristaldo Benítez

 

José María Hernández 

 

El veto firmado por el mandatario, deberá ser tratado por el Congreso, que de nuevo tiene la pelota en su área para decidir sobre un reclamo que ha movilizado a grupos de labriegos por la capital, con masivas marchas diarias y cortes de calles.
Las organizaciones campesinas celebraron la pasada semana como una victoria la aprobación de la ley por la Cámara Baja, tras la sanción días antes por el Senado, un revés para Cartes que se gestó gracias a la alianza de votos de la oposición y de los legisladores “disientes” de su formación, el gobernante Partido Colorado.
Cartes respondió con el hasta ahora último movimiento de esa partida, en una comparecencia televisiva en la que anunció el veto con el argumento de que la ley “condenaría el futuro económico” de Paraguay.
Según sus datos, el costo de esa ley podría superar los 3.200 millones de dólares, lo que significaría el 25 % del Presupuesto General de la nación.
La ley aprobada por el Congreso contempla el subsidio de las deudas de los campesinos que no posean más de 30 hectáreas y por un monto máximo de 10.000 dólares.
Con el veto, Cartes se alineó con la Ministra de Hacienda, Lea Giménez, quien dijo que el subsidio era en la práctica una condonación y que era inviable por falta de una partida de fondos presupuestarios para ese fin.
También con el Crédito Agrícola de Habilitación, que alertó que la ley rompe con todo ese esquema de trabajo sobre disciplina financiera que se venía desarrollando para refinanciar las deudas.

El veto fue aplaudido por el sector empresarial, que recuerda que la ley fija un peligroso precedente y calificó de irresponsables a los legisladores que la apoyaron, ya que no contempla las fechas de vencimiento de las deudas campesinas ni la fuente de financiación del subsidio.

Esos análisis son los que inclinaron a Cartes por el veto, como dijo durante su mensaje, y le condujeron también a reconsiderar su posición inicial, ya que reconoció que “tenía pensado dejar pasar esta ley para evitar crispación social y posibles enfrentamientos violentos”.
Con ello hacía alusión a la ola de violencia que golpeó Asunción a finales de marzo, cuando la aprobación de un proyecto de reelección presidencial, promovido por su partido, provocó una serie de protestas que desembocaron en el incendio parcial del edificio del Congreso y en la muerte de un opositor por presuntos disparos de un policía.
Cartes desactivó esa crisis tras anunciar que en ningún caso se presentaría a un segundo mandato en los comicios de 2018, que es lo que pretendía el oficialismo con el proyecto de reelección presidencial, prohibido por la Constitución.
Ahora el mandatario ha salido a la cancha en defensa de su gabinete económico, y prorrogado una partida que se retomará el próximo lunes, cuando el presidente del Senado, Fernando Lugo, se reúna con la mesa directiva para decidir la fecha en la que se trate el veto.
Tras votarse en el Senado, donde la ley dio su primer paso al ser presentada por el Frente Guasu, la formación de Lugo, el veto iría a Diputados, donde el subsidio también fue aprobado.
En ambos resultados pesó el voto afirmativo de los “disidentes” colorados, encabezados por el senador Mario Abdo Benítez, precandidato del Partido Colorado a la Presidencia en las elecciones de 2018.
Los “disidentes” también jugaron un importante papel en la campaña contra el proyecto de reelección que impulsó el oficialismo, y ahora batallan contra Santiago Peña, el precandidato de Cartes para la Presidencia en 2018.
En la pugna política que se retomará la semana que viene volverán a estar presentes los miles de campesinos que desde hace cuatro semanas piden la condonación de sus deudas y que ahora, más que nunca, tienen en Cartes a su enemigo.
Sobre el costo político del envite, el mandatario fue claro en televisión cuando explicó a la audiencia: “prefiero condenar mi futuro político antes que condenar al Paraguay”. EFE 

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Publicado en: Análisis