Detrás de la huelga feminista del 8M no hay más que mujeres hartas

Cuando me pongo a escribir este artículo sobre el próximo 8M, en el que las mujeres feministas de todo el mundo vamos a alzar nuestras voces, en un único grito, en una Huelga Feminista para defender nuestros derechos y contra las desigualdades y abusos que sufrimos, lo primero que debo hacer es dar las gracias a todas esas mujeres que nos precedieron y lucharon por los derechos de los que ahora disfrutamos, derechos que no les vinieron dados sino ganados con mucho compromiso y trabajo.
Amalia Fernández Doyague, presidenta de Themis.Amalia Fernández Doyague, presidenta de Themis.

Amalia Fernández Doyague, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis

 

Es a ellas a quienes las mujeres les debemos nuestro derecho al voto, nuestro acceso a la enseñanza superior, disponer de nuestros bienes y abrir una cuenta bancaria, el control de nuestra sexualidad, ocupar puestos de responsabilidad en los distintos campos, etcétera. Gracias, gracias a vuestra sororidad.

Gracias también a nuestras jóvenes por su respuesta clara y firme a la víctima de “la manada” ¡No estás sola! Gracias, gracias a todas por vuestra sororidad.

Gracias, en especial, a la fundadora de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, Alicia Herrera Rivera. Fue ella quien me colocó las gafas violetas que me han ayudado a visibilizar la desigualdad y a trabajar en la defensa de los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

Desigualdades que nuestro patriarcado pretende perpetuar al sentirse amenazado en sus privilegios. A ese patriarcado, recordadle que el feminismo no es lo contrario a machismo, no es un ataque a los hombres, no es el enfrentamiento entre hombres y mujeres, NO.

El feminismo trata de visibilizar los huecos que dejamos las mujeres cuando no estamos. Por ello, este 8M, Día Internacional de la Mujer, las mujeres de 150 países queremos reivindicar que si nosotras paramos, los países paran, el mundo se para.

El 8M es la radiografía del hartazgo de las mujeres por la desigualdad que venimos sufriendo en todas las esferas de la vida por el simple hecho de ser mujeres, y que cansadas solicitamos cambios YA.

La educación es la clave, una educación transversal en igualdad y en las relaciones afectivas. Es prioritario un sistema educativo que visibilice las aportaciones que las mujeres científicas, investigadoras, escritoras, arquitectas, doctoras, etc, han realizado a lo largo de la Historia. Además de formar parte de esa Historia, también escribimos en ella.

Nuestras niñas y niños necesitan referentes femeninos de los que aprender, en los que también puedan mirarse y a los que puedan seguir. Los niños tienen que ver que las niñas son capaces de hacer las mismas cosas que ellos. Para ello, hará falta un compromiso y voluntad política de formar profesionales con perspectiva de género que trabajen en pro de la igualdad y contra la violencia de género.

Cambiar el concepto de conciliación por el de corresponsabilidad en la educación, tareas y cuidados, estableciendo medidas que fomenten el reparto igualitario de las actividades sustentadoras de la vida y los cuidados y acabar así con los roles que tradicionalmente se asocian a hombres y mujeres.

Los hombres tienen que darse cuenta de que sus hijas e hijos les necesitan igual que a sus madres y que sus cuidados también son tarea de ellos.

Si los hombres no acceden a los cuidados, las mujeres no accederán al empleo en igualdad. Por ello, exigimos permisos de paternidad y maternidad irrenunciables e intransferibles, que además deberán ir acompañados de otras medidas como jornadas laborales con horarios razonables y flexibles.

No podemos olvidar la brecha salarial. Las mujeres somos quienes solicitamos la reducción de jornada, las excedencias por cuidados, etc. En España, las mujeres cobramos un 20 % menos que los hombres, incluso cuando nosotras tenemos un mayor nivel de formación y cualificación. Países como Islandia y Alemania ya han legislado para acabar con esta desigualdad, España también debería hacerlo.

La Comision Europea insiste en que “la creatividad femenina y el potencial empresarial son una fuente de crecimiento económico sin explotar y los empleos deberían desarrollarse más”.

En este devenir, se hace necesaria una Ley de Igualdad obligatoria y sancionadora. No se puede dejar la igualdad al arbitrio de las empresas o entidades a las que va dirigida. Cambiemos el “podrán” por el “deberán” y, como no, exigimos cuotas. Las mujeres hemos demostrado, según constatan todas las estadísticas nacionales e internacionales, que somos más y estamos mejor formadas. Déjennos ocupar idénticos puestos que nuestros compañeros para aportar nuestro potencial y conseguir así una sociedad igualitaria, sin discriminaciones. Marchemos juntas y juntos.

Otro gran hándicap son los medios de comunicación y la publicidad, la imagen tan distorsionada que transmiten de la mujer no se corresponde con ella, pero, sin embargo, los y las jóvenes se socializan a través de esos mensajes.

Y como colofón, sirva este artículo para alzar la voz por las mujeres que sufren violencia en el ámbito de la pareja o expareja, en el ámbito doméstico, en el ámbito laboral, en la calle, en situaciones de privación de libertad, en los conflictos bélicos y en los campos de refugiados y refugiadas. España debe adoptar las medidas pertinentes para prevenir y combatir todas las formas de violencia y ofrecer una respuesta global a la violencia contra la mujer. Medidas que deben ir acompañadas de la correspondiente dotación económica. La violencia sobre la mujer es una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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