Desde París, invertir en España

Investir en Espagne: c'est le moment es el foro que convocó el pasado 8 de abril la consultora Accuracy en París, donde se reunieron un centenar de representantes de family offices, fondos de deuda, especialistas inmobiliarios, además de expertos en fusiones y adquisiciones, entre otros sectores, todos ellos con presencia o intención inversora en España.
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Antonio Nogueira

En el encuentro se analizaron los puntos fuertes y débiles de la economía española. La percepción positiva de las reformas estructurales del Gobierno, junto con la sólida penetración comercial en Latinoamérica, formaron parte del haber. Sin embargo, el paro del 25%, la corrupción, el déficit tarifario eléctrico o el ocaso de las renovables jugaron a la contra. 

El interrogante que plantean estas reuniones es si siguen la estela del “smart money”, apuntándose a la moda de España como destino inversor e incurriendo a veces en excesivos optimismos ahora que ciertos precios andan a la baja o, si por el contrario, puedan establecer con sus decisiones señales perdurables.

La información ofrecida esta semana por The Economist no deja demasiadas dudas al respecto. El semanario británico acaba de publicar su “Crony-Capitalism Index” (Índice de Capitalismo de Compadreo) que confirma que los empresarios globales con conexiones políticas son los que tienen mayores probabilidades de prosperar.

En el índice se da cuenta de aquellos sectores dominados por los rent-seekings, los buscadores de rentas públicas, de los cuales hay abundante muestra en España: casinos, defensa, bancos de inversión, infraestructuras, energía, aeropuertos, construcción, commodities, telecomunicaciones, etc. Algunos han resultado ser un mero espejismo, mientras que a otros no hay leyes antimonopolio que se les resistan.

Sabemos que las inversiones se dividen en cinco categorías: sustitutivas, productivas, expansivas, innovadoras y estratégicas. El perfil inversor de los asistentes a la reunión de París no parece decantarse por la primera, es decir, por suplir obsolescencias; más bien al contrario, posee en principio un cariz transformador. Sería una buena noticia para esta renqueante recuperación.

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