Por un desarrollo genuinamente sostenible en el Perú

El cambio climático es patente en nuestra vida diaria. En Perú, a principios de 2017 se dio el fenómeno El Niño Costero, que dejó buena parte de la costa devastada por inundaciones. Esto fue seguido por sequías y friajes intensos en la sierra, así como por inundaciones en la región amazónica. En 2016, el país ya había sido arrasado por incendios forestales donde nunca habían ocurrido. La lista podría continuar.

 Fotografía que muestra un atardecer en el río Paranapura, en la amazonia peruana. EFE/Archivo/Paolo Aguilar Fotografía que muestra un atardecer en el río Paranapura, en la amazonia peruana. EFE/Archivo/Paolo Aguilar

Patricia León-Melgar, Directora de WWF Perú

 

Esta constatación del incremento de fenómenos climáticos, ha dado lugar, también, a que los países logren, después de 20 años, un Acuerdo Climático Global, así como a determinar Contribuciones por país que, en el caso de Perú, implican el compromiso de reducción de 30 % de sus emisiones de gases de efecto invernadero. Y es que, aunque Perú no es un gran contribuyente a las emisiones globales, sí es el tercer país más vulnerable al cambio climático. Asimismo, somos el segundo país con mayor extensión amazónica, pero las emisiones por deforestación representan alrededor del 50 % de las emisiones nacionales.

No hay desarrollo sin inclusión

Ante esta realidad, y como resaltó el Papa Francisco en su reciente visita al Perú, es urgente que el país en su conjunto asuma compromisos concretos y ambiciosos, no solo para lograr la conservación de la Amazonía sino también para garantizar el respeto a los derechos de sus habitantes. Solo entre 2001 y 2016 se han perdido 1,9 millones de hectáreas de bosques en Perú, un área casi del tamaño de Israel, y equivalente al 2 % del territorio nacional.

En el mismo período, se perdieron más de 160.000 hectáreas de bosque en la región Madre de Dios, cerca del 8 % de su superficie total. Y fue justamente aquí, en una de las zonas más biodiversas del mundo, pero también de las más impactadas por flagelos como la minería ilegal, que el Papa, junto a los pueblos indígenas amazónicos, hicieron un llamado para salvar la Amazonía.

Apenas un día después de este mensaje, que puso los ojos del mundo en la necesidad de proteger la Amazonía y a sus habitantes, se publicó la Ley 30723 que, sin los necesarios sustentos técnicos, propone impulsar la construcción de carreteras en Ucayali, región amazónica caracterizada por ser un último refugio de pueblos indígenas en aislamiento voluntario y contacto inicial. Eso evidencia el mayor reto que enfrentamos como sociedad: construir un compromiso conjunto, transparente y coherente por un desarrollo genuinamente sostenible.

Debemos apostar por nuestra diversidad

Felizmente, ejemplos positivos de esto último hay muchos. De la mano de organizaciones indígenas y diversos aliados, hemos sido testigos del reciente incremento en el reconocimiento y titulación de derechos territoriales indígenas amazónicos que constituyen un paso esencial para la conservación de millones de hectáreas de bosques.

De igual modo, hoy vemos cómo a partir del trabajo junto a gobiernos locales se cristalizan esfuerzos de restauración de áreas degradadas por la minería ilegal en la Amazonía, donde antes campearon la delincuencia y la desolación. Es también alentador observar cómo tras años de acompañar a autoridades en la ruta hacia la sostenibilidad de sus pueblos y ciudades, hoy se comprometen por procurar una mejor calidad de vida para sus ciudadanos, a partir de la reducción de emisiones y mejores prácticas ambientales, en lugares tan distintos como el distrito más pudiente de la capital peruana y distritos de frontera en la Amazonía.

En países como Perú aún enfrentamos retos monumentales como la corrupción y la débil gobernanza. Pero frente a ellos, una de las mayores oportunidades que tenemos es la de reconocer a la diversidad biológica y cultural como nuestro gran potencial. Solo a partir de ello, y trabajando juntos sociedad civil, sector privado, autoridades y población, podremos asegurar un futuro promisorio y sostenible para todos los peruanos. Juntos es posible.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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