¿Deben vincularse los salarios a la inflación o a la productividad?

La propuesta de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) de vincular parte de la subida salarial a la productividad, en el marco de la negociación colectiva con los sindicatos, ha devuelto a la agenda laboral la disyuntiva sobre la referencia más adecuada para actualizar las nóminas.
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, quien señaló que 'evolución salarial no debe ser ya la de una economía al borde del coEl ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, quien señaló que "evolución salarial no debe ser ya la de una economía al borde del colapso".

Issac Arocas

La propuesta de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) de vincular parte de la subida salarial a la productividad, en el marco de la negociación colectiva con los sindicatos, ha devuelto a la agenda laboral la disyuntiva sobre la referencia más adecuada para actualizar las nóminas.

En España los sueldos están vinculados a la inflación en función del dato del Índice de Precios de Consumo (IPC), pero en algunos casos ya se han incluido subidas que dependen de objetivos empresariales ligados a cotas de ventas o beneficios.

Aunque Francia o Italia siguen el mismo modelo, en Reino Unido predominan las negociaciones individuales en función de los resultados y en Alemania los sindicatos participan en la gestión de algunas compañías.

En este sentido, la Unión Europea(UE) ya planteo en 2011 referenciar los incrementos salariales al crecimiento de la productividad en el marco del denominado Pacto por el Euro, acuerdo destinado a mejorar la competitividad de la eurozona.

Los principales defensores de vincular los salarios a la inflación son los sindicatos, en aras de que el trabajador no pierda poder adquisitivo, mientras que la patronal propone ligarlos a la productividad de cada empleado para no perjudicar al desarrollo de cada compañía.

La indexación salarial al IPC es un mecanismo equitativo que garantiza a los trabajadores el aumento del coste de la vida.

Pero también es un sistema que provoca escenarios inflacionarios, ya que el aumento de salarios incrementa los precios, y no premia el esfuerzo de los empleados.

Además, es un método generalista que no contempla las variables que tejen el crecimiento económico y en concreto la situación financiera de cada empresa.

Por contra, los partidarios de vincular salarios a productividad (relación entre recursos utilizados y resultado obtenido) aducen que sirve de estímulo a los empleados y no perjudica a las empresas con cuentas deterioradas.

Multinacionales como Siemens, Google o Volkswagen han subido el sueldo a sus empleados para premiar su labor en plena crisis económica.

Sin embargo, obtener una medición cuantitativa adecuada de este indicador es complicado, ya que la productividad no depende solo del esfuerzo del trabajador, sino de la calidad de las tecnologías y la eficiencia de la organización del trabajo.

Abierto el debate sobre la necesidad de considerar la competitividad del heterogéneo tejido empresarial, algunos analistas demandan un modelo más verificable basado en los beneficios.

Su aplicación práctica también genera recelo en los representante de los trabajadores, que exigen una gestión empresarial más transparente para que sea viable.

Según su punto de vista, compartir con los trabajadores el rendimiento empresarial a través de la información y la participación en el proceso de toma de decisiones promueve su compromiso activo en la mejora de la eficiencia corporativa.

A su vez, expertos del ámbito de los Recursos Humanos abogan por un sistema mixto que combine una retribución variable ligada al cumplimiento de los objetivos de cada trabajador y a los resultados de la compañía con un porcentaje en función del IPC.

Este tipo de gestión garantiza cierto mantenimiento del poder adquisitivo de los trabajadores y a su vez incentiva a los trabajadores.

El Gobierno de Mariano Rajoy remite esta controversia a las negociaciones de los agentes sociales, pero se muestra favorable a continuar con la moderación salarial, en un escenario en el que un 58 % de las empresas todavía no logran beneficios, según la Agencia Tributaria.

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Publicado en: Análisis