El debate independentista aviva la crisis en la nueva izquierda catalana

Desde que Cataluña empezó el pulso soberanista allá por el 2010, son muchos los partidos que se han dividido por el camino, algunos incluso llegando a desaparecer. El ejemplo más icónico es, sin duda, la federación de Convergència i Unió, que después de gobernar durante más de dos décadas en Cataluña se separó.
El portavoz de En Comú Podem en el Congreso, Xavier Domènech, junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, momentos antes de un encuentro de los 'cEl portavoz de En Comú Podem en el Congreso, Xavier Domènech, junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, momentos antes de un encuentro de los 'comunes' en diciembre pasado. EFE/Archivo/Alejandro García

 

Rita Cadillac

Esto, al poco tiempo se tradujo en la desaparición de Unió, que perdió toda la representación institucional, y unos meses después en la extinción de CDC, que se reinventó como PdeCAT.
También el PSC vivió escisiones y fuertes broncas internas, y ahora parece que es el turno de las nuevas alianzas de izquierdas. En este punto, hay que destacar a tres actores: Iniciativa Els Verds (ICV), los ‘comunes’ y Podem, la facción catalana de Podemos.
ICV encarna la izquierda “de toda la vida”, la heredera de los partidos comunistas que se reconvirtió en ecologista en los años 80, y su postura en relación al referéndum de independencia del 1 de octubre, suspendido por el Tribunal Constitucional, es muy crítica.
En segundo lugar, está el movimiento de los ‘comunes’, articulado en torno a la figura de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, antes activista contra los desahucios en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Y, por último, Podem, la marca catalana de Podemos, que en las últimas elecciones estatales fue el tercer partido y que se ha erigido como la izquierda emergente.
Estos dos últimos movimientos son coétaneos, ya que ambos surgieron a partir de los movimientos de protesta del 2011 conocidos como el 15-M, en el que los “indignados” llenaron plazas en contra de los recortes que los diferentes gobiernos aplicaron a raíz de la crisis económica.
En Cataluña todos estos grupos se unieron en diferentes alianzas creadas ad hoc para cada convocatoria electoral. En el caso del parlamento catalán esta unión se bautizó como Catalunya Sí Que Es Pot.
A raíz de los últimos debates en relación al debate soberanista, los actores de esta confluencia han mostrado públicamente su distanciamiento, que se ha evidenciado en los rifirrafes entre el portavoz del grupo, Joan Coscubiela (ICV), y el diputado y líder de Podem, Albano Dante Fachín.
El primero, frontalmente en contra del referéndum y de que se pongan las urnas porque la votación se ha convocado “pisando” los derechos de la oposición, dado que su convocatoria se hizo en base a una Ley que se sacó adelante sin respetar el reglamento de la cámara catalana. El segundo, contrario a que el referéndum se entienda como tal, pero a favor de que se use como una movilización y de que los ciudadanos participen.
A estas discrepancias hay que sumar las que existen entre Fachín y la dirección estatal de Podemos, más cercana a Catalunya en Comú, el partido creado a partir de experiencias locales como la de Barcelona y con la alcaldesa Ada Colau y Xavier Domènech, el portavoz de la alianza de las nuevas izquierdas en el Congreso de los Diputados, como figuras fuertes.
De hecho, ya hubo polémica cuando Fachín se desmarcó de la creación de Catalunya en Comú y la semana pasada el líder de Podemos, Pablo Iglesias, le advirtió de que los “planteamientos individuales” no pueden estar por encima de el proyecto de las confluencias en las diferentes instituciones, ya que estas alianzas deben ser un “instrumento” al servicio de las clases populares.
La reconvención de Iglesias llegó, precisamente, durante la celebración de la fiesta nacional de Cataluña, la Diada, que Iglesias conmemoró al lado de Colau y Domènech, en un acto en el que no tomó parte Fachín.
En los próximos días se sabrá la decisión definitiva de Podem en relación al referéndum del 1 de octubre, ya que han hecho una consulta entre sus militantes para saber si se hace o no campaña para promover la participación. El resultado podría ser el origen de un nuevo capítulo de tensiones en el seno de las alianzas de izquierdas. EFE

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