El debate acerca a la izquierda española, tras el rechazo de censura a Rajoy

Como estaba previsto, la moción de censura encabezada por Pablo Iglesias contra Mariano Rajoy fue rechazada por el Congreso, pero después del debate quedó la sensación en el hemiciclo de que PSOE y Unidos Podemos pueden unirse para repetir la iniciativa en unos meses y con mayor probabilidad de éxito.
Madrid, 30.03.2016.- Los líderes del PSOE, Pedro Sánchez (i), y de Podemos, Pablo Iglesias, antes de las elecciones generales del 26-J. EFE/ArtchivoMadrid, 30.03.2016.- Los líderes del PSOE, Pedro Sánchez (i), y de Podemos, Pablo Iglesias, antes de las elecciones generales del 26-J. EFE/Artchivo/J. J. Guillén

 

Al margen del resultado de la moción presentada por Unidos Podemos y de lo que el futuro depare, los dos protagonistas principales del debate, Mariano Rajoy y Pablo Iglesias, parecen haber cumplido sus objetivos: el primero renovó el apoyo mayoritario de la Cámara y reforzó su posición; el segundo situó el foco sobre la corrupción del PP y se proyectó como alternativa al presidente del Gobierno.

Si en los días previos la táctica del Ejecutivo y su partido había sido ningunear la moción y desacreditarla como mero “numerito” estratégico, con su imprevista implicación en el debate Rajoy dio la importancia a la iniciativa de sus rivales que inicialmente había negado.

A cambio, el presidente del Gobierno acaparó protagonismo y evitó ofrecer una imagen de pasividad ante las gruesas y pormenorizadas acusaciones de corrupción contra el PP lanzadas por Unidos Podemos y resumidas por su portavoz, Irene Montero: “la corrupción tiene su sede en Génova 13” (sede central del PP).

Como ya ha sucedido durante las últimas campañas electorales, el debate mostró que Rajoy e Iglesias parecen encontrarse cómodos como antagonistas, como los dos extremos de una polarización que puede ofrecer beneficios electorales a sus respectivos partidos.

Si para Iglesias Rajoy pasará a la historia como “el presidente de la corrupción”, el jefe del Ejecutivo insistió en identificar al PP como el dique de contención frente a la deriva radical que supondría la llegada de Podemos al poder y parte de su intervención se centró en desmontar a Iglesias como candidato, al que consideró “letal” como presidente y un “castigo” para España.

Pese a la refriega, el intercambio entre Rajoy e Iglesias mantuvo un tono comedido, con el líder de Podemos determinado a ofrecer una imagen de político fiable y capaz de encabezar un Gobierno con un proyecto alternativo.

El debate de la moción de censura supuso la presentación en un escenario de campanillas del “nuevo PSOE” que se pondrá en marcha después del Congreso Federal del próximo fin de semana. En ausencia del líder, Pedro Sánchez, -abandonó su escaño en noviembre para no abstenerse ante la investidura de Rajoy- la tarea correspondió a José Luis Ábalos.

El portavoz provisional socialista exhibió orgullo por el pasado del partido y mantuvo un tono conciliador con Iglesias, que fue recíproco, aunque no ahorró reproches al líder de Podemos al considerar que sus iniciativas políticas tienen como objetivo estratégico poner en dificultades al PSOE.

Sin embargo, ambos coincidieron en que comparten diagnóstico de la situación política y probablemente bastantes propuestas para solucionar los problemas, por lo que quedó abierta la posibilidad de un próximo entendimiento entre las dos formaciones para desplazar a Rajoy del Gobierno.

Si las buenas formas y el guante blanco dominaron los intercambios entre Iglesias y el representante socialista, el debate reveló que a Podemos y Ciudadanos les separa un abismo que parece ir más allá de las diferencias ideológicas, y que si una vez el buen talante y la descalificación del”y tu más” fueron seña de identidad de la “nueva política”, ese tiempo ha pasado.

Rivera recordó a Iglesias que si Rajoy está en el Gobierno es porque Podemos votó no a la investidura de Sánchez en marzo del año pasado, impidiendo el cambio. Un argumento repetido a lo largo del debate por varios de los que intervinieron, entre ellos, lógicamente, el portavoz del PSOE.

Finalmente, Iglesias solo sumó a los votos de Unidos Podemos y sus confluencias los apoyos de la izquierda independentista catalana y vasca -ERC y Bildu-, y la moción de censura fue rechazada por 82 votos a favor y 170 en contra -PP, Ciudadanos, Coalición Canaria y los regionalistas navarros y asturianos de UPN y Foro Asturias-.

El PSOE, los nacionalistas vascos del PNV, los independentistas catalanes del PDeCAT y el diputado de Nueva Canarias se abstuvieron. EFE

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