SIRA CONFLICTO

Damasco y Moscú acusan a Israel de ataque en Siria; Israel calla

Israel mantiene silencio sobre el bombardeo de la base militar siria T4 que provocó 14 muertos, aunque Siria, Rusia y fuentes estadounidenses apuntan a su autoría y Líbano asegura que aviones israelíes violaron su espacio aéreo a la hora del ataque.
Una mujer con un niño en brazos camina por una calle en Siria. Los combates entre las diferentes facciones continúan en el país.  EFE/JM LópezUna mujer con un niño en brazos camina por una calle en Siria. Los combates entre las diferentes facciones continúan en el país. EFE/JM López

Por Ana Cárdenas

Tras el bombardeo el 9 de abril, París y Washington se apresuraron a negar su implicación, mientras que Moscú y Damasco apuntaron sin ambages a Israel y fuentes oficiales de EE.UU. citadas por la NBC aseguraron que este país les alertó del bombardeo con antelación.
“Declinamos comentar”, dijo a Efe una portavoz del Ejército israelí, mientras otra de Exteriores se limitó a decir: “Sin comentarios”; frases significativas, ya que Israel no duda en admitir los ataques cuando estos son defensivos o contra convoyes de armas destinados a la milicia libanesa Hizbulá y a menudo niega acusaciones infundadas.
El Ejército libanés afirmó que cuatro aviones israelíes entraron en su espacio aéreo por el mar Mediterráneo, al oeste de la ciudad de Yunieh, a las 3.30 hora local (00.30 GMT) y se dirigieron a la región de Baalbek, fronteriza con Siria, donde momentos después en la base de Al Taifur se lanzaban ocho misiles, cinco de los cuales fueron interceptados y tres alcanzaron el objetivo.
El pasado 10 de febrero Israel atacó también esa misma base -en la que según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos hay militares sirios y milicianos iraníes y de Hizbulá- después de que un dron procedente de Siria penetrase su territorio, lo que activó una respuesta siria que derribó un F16 israelí, que cayó en Israel.
En marzo de 2017 bombardeó el mismo lugar.
Damasco ha asegurado que el ataque no hubiera sido posible sin apoyo de EE.UU., informó la agencia siria SANA, y ha denunciado la agresión ante la ONU.
El incidente violento tiene lugar días después de un presunto ataque químico en Duma con decenas de muertos, del que varios países acusan a Damasco, y amenaza con dañar la relación entre Israel y Rusia, hasta ahora coordinados en las actuaciones militares en Siria a pesar de que Moscú apoya al régimen de Bachar Al Asad, antagonista del Estado judío.
El ministro de Exteriores ruso, Segey Lavrov, aseguró hoy que no recibió notificación previa del ataque, lo que consideró “muy grave”, entre otros motivos porque podría haber habido militares rusos en la base.
“Rusia no puede permitirse indefinidamente no tomar parte mientras el conflicto entre Israel e Irán en Siria se agudiza”, dijo a Efe el analista del International Crisis Group Ofer Zalzberg.
El exministro de Defensa y ex jefe del Estado Mayor israelí Moshe Yaalón declaró a la emisora de radio del Ejército que “existe una línea directa entre el cuartel general de la Kiryá en Tel Aviv y el cuartel general ruso en Siria. Las dos partes hablan ruso, para asegurarse de que no hay malentendidos” y “la comunicación funciona”.
Eyal Ziser, vicerrector de la universidad de Tel Aviv y jefe de departamento de Historia Contemporánea del Medio Oriente puntualiza que “Israel hace tiempo que dice que tiene líneas rojas: que no aceptará la presencia iraní y que cualquier avance en ese sentido será respondido con hechos”.
“Éste es el contexto de lo que pasó anoche: la suposición de que Israel atacó la base y la suposición de que su objetivo era Irán. En realidad, es sumar uno más uno”, afirmó.
Ziser cree que los rusos no apoyan suficientemente a Israel en su intento de que los iraníes no se instalen en Siria, a lo que se suma ahora la intención de los estadounidenses de sacar las tropas que tienen en ese país.
“Netanyahu viaja cada mes a Rusia, pero al parecer eso no ayuda. Y los (norte)americanos quieren salir de Siria y tampoco van a hacer nada para ayudar en este sentido”, agrega.
Daniel Schueftan, presidente del Centro de Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Haifa y exconsejero de seguridad de los ex primeros ministros Isaac Rabin y Ariel Sharon, cree que el de anoche no es un ataque aislado, pero que en este caso la diferencia es la implicación rusa.
“Rusia es el custodio de Asad. Nosotros intentamos crear una situación en la que los rusos no nos limiten en nuestras acciones contra Irán y a cambio no amenazamos al gobierno de Asad”, analizó.
“Sin embargo nuestras relaciones con Rusia no son simétricas; ellos son mucho más brutales, y nosotros hacemos un baile muy delicado: nos cuidamos mucho de no enfrentarnos a ellos, pero debemos hacer ciertas cosas aunque les disgusten”, afirmó. EFE

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