La crisis de los rohinyás, la peor desde el genocidio de Ruanda

La ONU y Bangladesh piden fondos y una solución duradera para los rohinyás en Birmania después de que en dos meses huyeran más de 600.000 personas de la violencia y persecución en el estado de Rakáin, desembocando en la peor crisis de refugiados desde la década de los 90 y del genocidio de Ruanda.
Cientos de refugiados rohinyás cruzan la frontera entre Birmania y Bangladesh tras cruzar el río Naf (Bangladesh) .Efe-Archivo/Abir AbdullahCientos de refugiados rohinyás cruzan la frontera entre Birmania y Bangladesh tras cruzar el río Naf (Bangladesh) .Efe-Archivo/Abir Abdullah

La petición se ha realizado en una conferencia de donantes organizada por la ONU, la Unión Europea (UE) y Kuwait en la que la comunidad internacional mostró su solidaridad al prometer 335 millones de dólares para paliar la situación provocada por la llegada de más de 600.000 refugiados rohinyás a Bangladesh, el mayor éxodo desde los años noventa y la peor crisis humanitaria por su rapidez y magnitud.
Treinta y cinco Estados miembros de la ONU y varias entidades prometieron desembolsos, y otros países afirmaron que lo harán para ayudar a los rohinyás que huyeron de Birmania.
La asistencia se destinará a los refugiados que han llegado a Bangladesh desde el pasado 25 de agosto, cuando estalló una dura represión por parte de las autoridades birmanas como respuesta a una serie de supuestos atentados terroristas contra las fuerzas de seguridad, así como para ayudar a los más de 300.000 refugiados que habían llegado en previos éxodos, y a los bengalíes que los acogen.
El embajador de Bangladesh, Shameem Ahsan, admitió que la llegada y presencia de tantos refugiados en Cox’s Bazar, distrito cercano a la frontera con Birmania, ha creado “una masiva presión social, económica, demográfica y ambiental sobre el país”.
El 60 % de los recién llegados son niños y mujeres.
“Se trata del éxodo más rápido de un solo país desde el genocidio ruandés en 1994”, recalcó, y por tanto se ha generado una “situación insostenible”, dijo sobre el esfuerzo que hace su Gobierno para atender a los refugiados.
Bangladesh ha asignado 3.500 hectáreas para los rohinyás, dado que el campamento principal está totalmente saturado.
El Gobierno construirá asentamientos para 150.000 familias rohinyás, de los que hasta el momento ha levantado 114.826, dijo.
Además, las autoridades han podido registrar de manera biométrica hasta ahora 224.000 rohinyás.
Los rohinyás, son una de las minorías étnicas de religión musulmana y en menor medida hindú, más perseguidas y castigadas del mundo, según Naciones Unidas.
Descendientes de comerciantes árabes que llegaron en el siglo VII a la región de Arakan, en la costa oeste de Birmania, pertenecen a su propio colectivo étnico, hablan su propio dialecto y han vivido durante siglos en Myanmar, aunque carecen de Estado.
Ellos defienden que su presencia en el país se remonta al siglo XII.
No obstante, la República de Myanmar, antigua Birmania, que les acusa de suponer una amenaza demográfica para la mayoría budista por su alta tasa de natalidad, les niega la nacionalidad, ya que están considerados inmigrantes bangladesíes ilegales al no poder demostrar que estuvieron allí antes de 1823 (primera guerra contra los ingleses), tal y como exige la ley.
Discriminados desde que el país se independizó del Reino Unido en 1948, la situación no fue mejor para los rohinyá cuando llegaron los militares tras el golpe de Estado de 1962, que vieron como entre las 135 etnias establecidas por la Junta Militar para integrar el país, no se encontraba la suya.
Desde entonces, las autoridades birmanas que les niegan la ciudadanía, les impone múltiples restricciones.
Y aunque se muestra más tolerante, tampoco los reconoce Bangladesh, donde han emigrado durante décadas.EFE.

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