Crecimiento económico: mejores previsiones, mismos riesgos

Los pronósticos más optimistas sobre el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en España por parte de los servicios de estudios financieros para 2017 no eliminan la incertidumbre ante la evolución de la economía mundial.
Imagen de los precios de los carburantes, en una gasolinera en Madrid, en 2016. EFE/Archivo/Chema Angullo
Imagen de los precios de los carburantes, en una gasolinera en Madrid, en 2016. EFE/Archivo/Chema Angullo

 

Isaac Arocas

 

El Ejecutivo de Mariano Rajoy ha elevado la previsión de crecimiento del PIB hasta el 2,7 %, dos décimas más que en cálculos anteriores, tras contrastar los datos positivos del primer trimestre y los pronósticos al alza de otros organismos.

Este viernes se conocía que la economía española aceleró su crecimiento en los tres primeros meses del año, con un alza del 0,8 %, una décima por encima del avance registrado en los dos trimestres precedentes, mientras que la variación anual se mantuvo en el 3 %, según los datos adelantados por el INE.

Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía española mejora en dos décimas su pronóstico de crecimiento hasta el 2,7 % y supera el nivel de PIB previo al estallido de la crisis financiera de 2008.

A su vez, el informe de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), tras una media de las estimaciones recogidas por 16 servicios de análisis, también lo ha elevado en dos décimas, situándolo en el 2,6 %.

Estas instituciones esgrimen el avance de la inversión privada empresarial, el incremento de la cuota de mercado sobre las exportaciones mundiales y una favorable evolución del sector exterior y del empleo.

Además, consideran que la composición del crecimiento actual es más sólido, al sostenerse en la competitividad y no en el endeudamiento privado de la etapa expansiva anterior a la crisis.

Aunque la mayoría de los organismos han revisado al alza sus pronósticos, se sigue constatando una progresiva desaceleración de la actividad económica, después de que en 2016 el PIB creciera un 3,2 %, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Existe también consenso en que los indicadores positivos no despejan las dudas sobre los riesgos que acechan a la economía.

En el ámbito interno se teme al impacto del repunte de la inflación y al fin de la bajada de impuestos sobre el poder adquisitivo de los hogares y a los efectos de la congelación del gasto público sobre la actividad económica.

Además persiste la incertidumbre sobre el curso de las políticas económicas condicionadas por la actual coyuntura de minoría parlamentaria del Gobierno.

A su vez, el Banco de España advierte de las posibles consecuencias adversas de la inflación sobre la competitividad, si se traslada a los salarios, y del presumible cambio en la política monetaria sobre las condiciones de financiación.

En el área internacional, el servicio de estudios del BBVA alerta del desarrollo de eventos geopolíticos como las medidas proteccionistas del gobierno estadounidense de Trump, la materialización del Brexit (salida de Reino Unido de la UE) y los inciertos procesos electorales en la eurozona.

Otros factores negativos son la persistencia de la crisis migratoria y los problemas de seguridad en Europa, las tensiones en Oriente Medio y las dudas sobre el futuro de la arquitectura institucional de la UE.

Voces todavía más críticas desconfían de los expertos que realizan las previsiones y consideran sobrevaloradas las proyecciones del sector exterior, el consumo privado y la inversión.

Estos analistas auguran una desaceleración mayor por la evolución de la economía mundial a medio plazo, debido a un aumento en el precio del petróleo, al incremento de los tipos de interés y a la ralentización de economías emergentes como China.

Además denuncian el modelo crecimiento basado en el sector servicios de bajo valor añadido y en el turismo y señalan deficiencias estructurales como el alto porcentaje de la población activa sin formación, lo que dificulta el despegue de actividades asociadas a nuevas tecnologías. EFE

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