Costa Rica se apresta a cerrar la campaña electoral más atípica

Costa Rica se apresta a cerrar la campaña electoral más atípica que se recuerde de cara a la segunda vuelta del próximo 6 de abril, con un candidato presidencial que recorre el país en busca de votos y otro totalmente ausente.
El candidato a la presidencia de Costa Rica por el Partido Acción Ciudadana (PAC), Luis Guillermo Solís. EFE/Archivo/Jeffrey ArguedasEl candidato a la presidencia de Costa Rica por el Partido Acción Ciudadana (PAC), Luis Guillermo Solís. EFE/Archivo/Jeffrey Arguedas

Douglas Marín

A inicios de marzo, el candidato del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), Johnny Araya, decidió retirarse de la campaña ante la falta de dinero en su partido y porque consideraba imposible revertir la tendencia al alza de su rival del centro izquierdista Partido Acción Ciudadana (PAC), Luis Guillermo Solís.

Desde entonces, Araya se alejó del ambiente electoral y ha aparecido en los medios unas pocas veces, mientras su partido continuó movilizando sus bases, pero sin una figura clara de liderazgo y sin publicidad.

La Constitución Política prohíbe las renuncias a las candidaturas, por lo que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) está obligado a realizar la segunda vuelta, en la que incluso Araya podría convertirse en presidente, sí así lo decide la votación.

Esta situación inédita en los procesos electorales de Costa Rica le ha bajado el tono a la campaña, ya que previamente a la segunda ronda no se han realizado debates, no se ve propaganda masiva en medios de comunicación y las discusiones en redes sociales cada vez son menos.

Solís ha continuado recorriendo los pueblos en diversas zonas del país en busca de alcanzar la meta de un millón de votos en la segunda vuelta, una cifra que representa la tercera parte del padrón electoral.

Las “caravanas de la alegría” han sido el punto fuerte de la campaña del PAC. En éstas, el candidato camina por los barrios, saluda a los vecinos y por momentos corre acompañado por una banda de música popular conocida en el país como cimarrona, que ameniza el baile de las mascaradas.

El gran reto de Solís es combatir el abstencionismo y obtener más votos en las tres provincias costeras del país: Limón (Caribe), Guanacaste y Puntarenas (Pacífico), en las que obtuvo muy poco apoyo en la primera ronda del pasado 2 de febrero.

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