Costa Rica afronta unas elecciones decisivas entre la frialdad e indecisión

Una fría e indecisa Costa Rica se encamina a las elecciones del próximo 4 de febrero en las que más de tres millones de personas están llamadas a escoger al presidente y los 57 diputados para el periodo 2018-2022.
El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís. EFE/Archivo/Jeffrey Arguedas
El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís. EFE/Archivo/Jeffrey Arguedas

 

María José Brenes 

 

El fervor político de colocar banderas en las casas o carros y de pegar afiches de la campaña electoral va disminuyendo cada cuatro años.
En la actualidad abundan los indecisos, las encuestas no son un parámetro para poder descifrar quién será el próximo presidente y las redes sociales son el mejor aliado para expresar opiniones.

El actual presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, es un ejemplo vivo de esto, luego de convertirse en mandatario al ser el más votado en la primera vuelta electoral en 2014 con un 30,64 % de los votos, mientras las encuestas previas tan solo le concedían entre un 5 % y un 12 % de apoyo.

Con Solís, quien enfocó su campaña en redes, se rompió el bipartidismo histórico de poco más de tres décadas, atrayendo a los más jóvenes y aquellos que no tienen color político.

Para la elección de 2018 ha surgido el candidato presidencial del poco conocido Partido Integración Nacional (PIN), Juan Diego Castro, un polémico abogado y exministro de Seguridad (1994-1996) y Justicia (1996 y 1997), que hoy lidera las encuestas con el 18 % de apoyo.

Un sondeo realizado por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), de la estatal Universidad de Costa Rica en 2017, indica que las redes sociales son el medio que ofrece más posibilidades de libertad de expresión a los costarricenses.

Esas nuevas tecnologías y redes sociales han ido modificando las costumbres de los costarricenses, quienes se manifiestan por estos nuevos medios y ya no tienen como principal opción los partidos tradicionales.

Según explicó a Efe el analista político, Claudio Alpízar, “las redes sociales han venido a dar un elemento especial en las dos últimas elecciones. El intercambio de información, ya sea falsa o real, acelera y promueve esa duda y volatilidad de cambio de candidatos”.

El exministro de Agricultura (1987-1988) y exdiputado, Antonio Álvarez Desanti, candidato del Partido Liberación Nacional (PLN), la agrupación política más poderosa del país, indicó en una rueda de prensa el miércoles que hay que amoldarse a esos nuevos hábitos.

“Tenemos que acostumbrarnos a esta nueva Costa Rica. La gente ya no sale a la calle a sonar pitos ni poner banderas en sus casas como años atrás, ahora utiliza más las redes sociales”, manifestó Álvarez Desanti.

Esta apatía electoral también se ve reflejada en el porcentaje de indecisos, que según el sondeo más actual de diciembre del CIEP se ubica en el 34 %, un número que ha venido en descenso paulatino desde agosto cuando era del 42 %.

Según Alpízar, en comparación a las décadas de 1970 y 1980, lo que se da ahora es un espacio de “madurez política” en el elector, en donde no existe una afiliación partidaria fanática y por el contrario se encuentra a un votante más crítico.

“Si la elección del 2014 nos dio la sorpresa de un partido que termina ganando en el cierre, esta elección del 2018 es más complicada no solo por la cantidad de partidos, sino porque hay una incertidumbre de no solamente quién puede ganar, sino quiénes pueden llegar a una segunda ronda”, explicó Alpízar a Efe.

Para el analista hay dos elementos que han logrado esa indecisión, el primero es la desilusión de los resultados de las políticas públicas de Costa Rica que “hace varias décadas vienen fallando” y el segundo, el tema de corrupción “unido a la clase política que ha hecho mermar las afiliaciones partidarias”.

Le corresponderá a los 13 candidatos presidenciales calentar la contienda electoral frente a una sociedad que desafía las costumbres de la época de votaciones. Además de Álvarez y Castro, entre los 13 aspirantes presidenciales con más apoyo se encuentra el exmagistrado Rodolfo Piza, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC); y el periodista y exministro de Desarrollo Humano, y de Trabajo, del oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC), Carlos Alvarado. EFE 

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Publicado en: Análisis