Convergencia confía en la refundación para frenar su caída

Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) se encamina a su refundación en medio de una crisis de resultados electorales sin precedentes y con la incógnita de quién será el encargado de pilotar la nueva etapa, que supondrá la liquidación del partido que ha dominado la política catalana desde la llegada de la democracia.
El presidente de CiU y de la Generalitat, Artur Mas, conversa con el 'expresident' Jordi Pujol en julio de 2013. EFE/Archivo/Andreu Dalmau
El presidente de CiU y de la Generalitat, Artur Mas, conversa con el 'expresident' Jordi Pujol en julio de 2013. EFE/Archivo/Andreu Dalmau

 

Carlos Moral

La apuesta por la independencia lanzada por el expresidente de la Generalitat y todavía líder de CDC, Artur Mas, permitió a su ejecutivo mitigar los efectos de la crisis económica sufridos por otros gobiernos y mantenerse en el poder, pero a la postre se ha traducido en una sangría de votos para Convergencia.
El próximo sábado los militantes decidirán si renuevan o refundan el partido en el congreso que la formación celebrará en julio. Además, elegirán a su cabeza de lista para las elecciones generales del 26 de junio entre Silvia Requena y Francesc Homs, que ya fue candidato en diciembre de Democràcia i Llibertat, coalición construida en torno a CDC.
La oferta conservadora, moderada y nacionalista que durante más de treinta años convirtió a Convergencia en vértice de la política catalana y, en ocasiones, en actor determinante de la política nacional, ha sido desplazada por la polarización provocada por la apuesta independentista de Mas.
Los resultados electorales demuestran que Convergencia tiene dificultades para encontrar su sitio en un escenario como el actual y que ha terminado siendo uno de los principales damnificados por la dinámica puesta en marcha por su todavía líder.
Desde las elecciones generales de 2011 se ha dejado en el camino a la mitad de sus electores: del 29,35 % de los sufragios en Cataluña y 16 escaños en 2011, a 8 escaños y un 15,08 % el pasado mes de diciembre.
En el Parlamento Catalán no le ha ido mucho mejor: en 2010 CiU logró un 38,47 % de los votos y 62 asientos, que se quedaron en un 30,68 % y 50 escaños en 2012. En 2015 se presentó formando parte de Junts pel Sí, una amplia coalición independentista junto a ERC y otras organizaciones, que tuvo que conformarse con 62 escaños, los mismos que tenían los convergentes en solitario cinco años antes.
Las últimas encuestas sitúan a CDC claramente por debajo de ERC, que nunca había amenazado la hegemonía de Convergencia entre los nacionalistas hasta las generales de diciembre, cuando la superó por vez primera -el pasado día 11 un sondeo publicado por El Periódico colocaba a CDC en cuarta posición en intención de voto en Cataluña-.
CiU buscó repetir la coalición independentista con ERC tanto en las elecciones del pasado diciembre como de cara a las del próximo junio, pero el partido que encabeza el vicepresidente de la Generalitat y líder de ERC, Oriol Junqueras, rechazó la oferta, confiado en confirmar su condición de primer partido de Cataluña.
Una parte de sus tradicionales electores parece haber abandonado a Convergencia en desacuerdo con su giro rupturista y, por contra, su apuesta por la independencia no supone un incremento de apoyos y es capitalizada por ERC, el partido que históricamente y de forma inequívoca se ha posicionado a su favor. EFE

 

 

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