El Convenio Iberoamericano de Seguridad Social, instrumento fundamental en un mundo globalizado

La creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países donde hay una unidad de la sociedad, de los mercados y de la cultura ha llevado a un proceso dinámico que presenta importantes movimientos de capitales, de tecnología y de personas, generando fuertes procesos de migración.
Gina Magnolia Riaño, Secretaria General de la OISS Gina Magnolia Riaño, Secretaria General de la OISS

 

Latinoamérica es la región del mundo con mayores índices relativos de emigración: en 2000, 21 millones; en 2005, 25 millones, y los migrantes interregionales en Iberoamérica, en 2007, llegaban a 5,5 millones. Ello pone de manifiesto la vulnerabilidad a la que se enfrentan los trabajadores migrantes en materia de protección social -en una Comunidad Iberoamericana de 22 países con 600 millones de personas-, pues la exclusión de sus beneficios provoca desprotección (incluso tras largos periodos de cotización), marginación, desincentivo en la cotización, fomento de la economía informal y el “dumping social”, dificultando la movilidad y el retorno.

En este sentido, la Organización Iberoamericana de Seguridad Social, con el propósito de velar por el bienestar económico y social de este colectivo especialmente vulnerable, viene impulsando diferentes iniciativas, entre otras, el Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social que, a través de un solo instrumento de coordinación, permite superar el inconveniente de suscribir 231 convenios bilaterales posibles para garantizar la protección social en toda la región.

Este Convenio es el primer instrumento internacional a nivel iberoamericano que protege los derechos de millones de trabajadores migrantes, sus familias y trabajadores de multinacionales, en el ámbito de prestaciones económicas, mediante la coordinación de legislaciones nacionales en materia de pensiones, como garantía de la seguridad económica en la vejez, la incapacidad o muerte, garantizando también que la pensión que genere una persona que haya trabajado en varios países de Iberoamérica pueda ser cobrada en cualquiera de ellos, allá donde resida.

Como antecedentes de este Convenio la OISS acompañó el proceso de Integración regional del “Mercado Común del Sur” (MERCOSUR) conformado inicialmente por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, a través del cual se crea un espacio regional para favorecer, entre otras cuestiones, la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre países; el establecimiento de un arancel externo común y la adopción de una política comercial común; la armonización de las legislaciones y la coordinación de seguridad social para propiciar el fortalecimiento del proceso de integración. Todo ello dio lugar al “Acuerdo Multilateral de Seguridad Social del Mercado Común del Sur” y el “Reglamento Administrativo para la aplicación del Acuerdo Multilateral de Seguridad Social del Mercado Común del Sur” cuyos textos fueron aprobados definitivamente en Montevideo en 1997 y adoptados por los gobiernos de los cuatro países firmantes del Tratado de Asunción, entre los que están en vigor desde 2005.

Este Acuerdo se ve reforzado con la “Declaración Sociolaboral” del MERCOSUR (1998) que establece que sus trabajadores “tienen derecho a la Seguridad Social, en los niveles y condiciones previstos en las respectivas legislaciones nacionales”, de forma que garanticen “una red mínima de amparo que proteja a sus habitantes ante la contingencia de riesgos sociales, enfermedades, vejez, invalidez y muerte”.

Del mismo modo, tras la reformulación de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) para alcanzar un desarrollo integral, más equilibrado y autónomo, a través del proceso de integración de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, en el 2000, se solicita a la OISS el acompañamiento para la reforma del convenio socio laboral, que culmina en 2004 con la Decisión 583 de la CAN “Instrumento Andino de Seguridad Social”.

Ese mismo año, en el XIII Congreso Iberoamericano de Seguridad Social, organizado por la OISS, se dio impulso a la creación de un único instrumento de coordinación para toda Iberoamérica con aplicación de idénticos principios básicos a los contemplados en los instrumentos citados: igualdad de trato, unicidad de legislación aplicable, conservación de los derechos adquiridos y en curso de adquisición, y de cooperación entre administraciones.

El trabajo de la OISS llegó a la XV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Salamanca en 2005, donde empezó un proceso muy participativo de intercambio de experiencias, de elaboración de propuestas, de análisis, debates, negociación y búsqueda de soluciones con la relevante colaboración de los gobiernos e instituciones de Seguridad Social de los países implicados que culminó, después de obtener el visto bueno de dos Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno, con la entrada en vigor del Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social el 1º de mayo de 2011.

Hoy se aplica en once países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, España, Paraguay, Perú, Portugal y Uruguay; se configura como un mecanismo de singular relieve en el mundo de la globalización, e inculca un sentido de pertenencia a una Comunidad propia, al tiempo que permite acercarse a una noción de ciudadanía iberoamericana.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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