Continúa la batalla por el futuro de Garoña pese al cierre

La batalla sobre el futuro de la central nuclear de Garoña continúa pese a que se hace efectiva la Orden Ministerial de cierre que el Gobierno emitió en 2009 y que el propio Ejecutivo estudia ahora matizar para que el cese de actividad no sea definitivo, al basarse en razones económicas.
EFE/Archivo/Enrique Truchuelo

EFE/Archivo/Enrique Truchuelo

       La empresa propietaria de la planta, Nuclenor, que forman Endesa e Iberdrola, argumenta que el cierre no se debe a razones técnicas o de seguridad y asegura que conservará la plantilla de trabajadores y se mantendrá lista para volver a operar.

 Nuclenor reitera que la declaración de cese llega como consecuencia de la entrada en vigor de la nueva Ley de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética, cuya aplicación supone un aumento de los costes de la planta en más de un 30 %.

   También recuerda que sus indicadores en los últimos cuatro años sitúan a la planta entre las mejores centrales nucleares del mundo de su tecnología, con un 94,78 por ciento de disponibilidad en 2012 y entre un 90 y 95 por ciento de factor de operación medio en la última década.

  CENTRAL DE  SANTA MARIA DE GAROÑA

  Situada en la provincia de Burgos, en una península natural formada por un meandro del río Ebro, la Central de Santa María de Garoña,  consta de un sistema nuclear de producción de vapor formado por un reactor de agua ligera en ebullición (Boiling Water Reactor, BWR) suministrado por General Electric -en España sólo hay dos reactores de este tipo, los de Garoña y Cofrentes-.

       El de Garoña es el reactor nuclear más antiguo de los ocho actualmente operativos en España. Inició su actividad industrial en marzo de 1971 y es propiedad de Nucleonor, empresa pionera en España en el aprovechamiento de la energía nuclear, participada al 50% por Iberdrola y Endesa.

    La central de Santa María de Garoña cuenta con una potencia eléctrica instalada de 466 MWe (inicialmente era de 460).   Durante 2004 produjo 4.049,59 millones de kWh, con un factor de carga de 98,93% la mejor producción anual desde el inicio de la operación de la planta.

En 2011 generó 3.747,54 millones de kilovatios hora, equivalente al 6,5% de la producción nuclear española.   En los años 2004 y 2005 la central de Garoña registró dos incidentes calificados de nivel 1, de acuerdo con la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES).

  En febrero de 2004 se envió, por error, una partida de chatarra radiactiva a una acería de Vizcaya y el 14 de marzo de 2005, en el transcurso de una prueba de vigilancia de las válvulas de ventilación del edificio de contención, se detectó un comportamiento anómalo del sistema.

    También fue clasificado con nivel 1 un fallo registrado en agosto de 2008 en las baterías de suministro ininterrumpido.

   El permiso de explotación de Garoña se renovó el 5 de julio de 1999 por un plazo de 10 años; y en 2006, Nuclenor solicitó la prórroga por otros diez más (hasta 2019).

  Dicha renovación -en 2009- estuvo marcada por la polémica. El Consejo de Seguridad Nuclear avaló la continuidad de Garoña hasta 2019 con algunas mejoras aceptadas por la empresa.

 El Gobierno socialista optó por una prorroga de cuatro años y ordenó el cierre de la central en 2013; una decisión que no contentó ni a los ecologistas, que pedían el cierre inmediato, ni tampoco a la empresa propietaria de la central, Nuclenor, ni a sus trabajadores, que solicitaban una prórroga de diez años.

En julio de 2011, la Audiencia Nacional confirmó la decisión del Gobierno de prorrogar la explotación de Garoña hasta el 6 de julio de 2013, así como su cierre definitivo en esa fecha.

  En enero de 2012, el nuevo Gobierno del PP encargó un informe sobre la posibilidad de alargar la vida de la central al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), organismo que el 17 de febrero dictaminó que no veía inconveniente en ello.

En julio de 2012 el Gobierno presidido por Mariano Rajoy modificó el decreto de cierre de Garoña y concedió a la empresa un plazo hasta el 6 de septiembre para solicitar formalmente la prórroga de actividad de hasta 2019.

La empresa decidió no presentar la solicitud por motivos económicos relacionados con el elevado coste de las inversiones para seguir operando, y, sobre todo, por los nuevos impuestos para la energía nuclear, en vigor desde  enero de 2013.

   El reactor de Garoña paró a las 22.57 horas del día 16 de diciembre de 2012 y se desconectó de la red eléctrica.
EFE/DOC