Contaminación. Madrid levanta restricciones al tráfico

Los cambios en la contaminación del aire llevan al Ayuntamiento de Madrid a levantar este miércoles, 2 de noviembre, las restricciones al tráfico en la capital española después de varios días de altos niveles de dióxido de nitrógeno (NO2).
Vista de la contaminación de Madrid a primeras horas de la mañana desde el barrio madrileño de Aravaca. Efe-Archivo/Juan Carlos HidalgoVista de la contaminación de Madrid a primeras horas de la mañana desde el barrio madrileño de Aravaca. Efe-Archivo/Juan Carlos Hidalgo

La medida devuelve la normalidad a Madrid y finalmente, se podrá circular sin las limitaciones extraordinarias de velocidad impuestas y aparcar también libremente por las calles del centro, delimitado por la vía de circunvalación M-30.
No obstante, la contaminación en la ciudad sigue siendo “compleja”, el ayuntamiento madrileño resalta la importancia de utilizar los transportes públicos así como de hacer un uso moderado de los vehículos privados.
El ayuntamiento madrileño justificó el levantamiento del límite de velocidad a 70 km/hora en los accesos a la ciudad y la prohibición de aparcar en el centro al descenso de los niveles de NO2 en las estaciones de medición de la calidad del aire de la capital de España.
La Constitución establece en su artículo 45 que “todos tienen derecho a disfrutar de un medioambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo”.
El aire que compone la atmósfera o capa que envuelve la Tierra, está formado por una veintena de gases en proporciones constantes, cuando se alteran las proporciones naturales de esos gases o se detectan sustancias ajenas a las de la propia composición atmosférica, se contamina y degrada la calidad del aire.

La relación de materias contaminantes es amplia, pero por su relevancia y toxicidad destacan:

 

– Partículas en suspensión (PM).- Conjunto de sustancias sólidas y líquidas, orgánicas e inorgánicas compuestas por nitratos, sulfatos, amoniaco, carbón, agua, cloruro sódico y polvo de minerales que, o bien se emiten a la atmósfera, tras el uso de combustibles en hogares, actividades industriales o motores de combustión, o bien se transforman en el aire debido a reacciones químicas.
Según su diámetro, se clasifican en PM10 (diámetro menor de 10µg (microgramos) y PM2,5 (menor de 2,5µg).
Las PM2,5 son las más peligrosas, ya que una vez inhaladas, pueden entrar en el flujo sanguíneo y derivar en enfermedades que pueden ser mortales.
Las partículas PM2,5 se incluyen, por primera vez, en la Directiva europea de abril de 2008, que obliga a reducir un 20% para 2020 la exposición a las mismas en las zonas urbanas con respecto a los niveles de 2010.
Las PM10, son partículas más grandes que las anteriores. Pueden penetrar hasta las vías respiratorias bajas y provocar asma, problemas cardiovasculares, cáncer de pulmón, muerte prematura, etc. y proceden de las emisiones de la industria, el tráfico y las calefacciones domésticas.
Hace dos años, en octubre de 2014, la Comisión Europea emplazó a España a tomar medidas para proteger a los ciudadanos de la contaminación por PM10 a la que se encuentran “contínuamente expuestos”.

– Monóxido de Carbono (CO).- Gas incoloro e inodoro, se obtiene de la combustión incompleta del carbón, gasolina, madera, etc. Es altamente tóxico, ya que dificulta la distribución del oxígeno en la sangre.

– Ozono (O3).- De color azulado y olor fuerte, es altamente tóxico y se encuentra como contaminante de la troposfera.

– Dióxido de Nitrógeno (NO2).- De color rojizo, venenoso y corrosivo. Su principal fuente de emisión procede de la quema de combustibles a altas temperaturas. Es responsable de la “neblina” en las ciudades y provoca inflamación en las vías respiratorias.

– Dióxido de Azufre (SO2).- Gas incoloro, se produce por la combustión de carbón y petróleo. Provoca irritación de las vías respiratorias y puede alterar la función pulmonar. EFE-doc

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Publicado en: Reportajes

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