Primeros casos en España de fiebre hemorrágica Crimea-Congo

Las autoridades sanitarias españolas han confirmado los dos primeros casos autóctonos de Fiebre Hemorrágica de Crimea-Congo en Europa Occidental, con el resultado de la muerte del primer afectado y el ingreso hospitalario de la enfermera que lo atendió.
EFE/Archivo/Patrick PleulEFE/Archivo/Patrick Pleul

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es una enfermedad causada por un virus de la familia Bunyaviridae, que vive en algunos animales o insectos como mosquitos, garrapatas y roedores.

Los humanos se infectan cuando entran en contacto con los animales infectados por el virus, cuando les pica un mosquito o una garrapata (éstas son la principal vía de transmisión) o por contacto con secreciones o excreciones de roedores infectados.

La transmisión secundaria, de persona a persona, puede producirse por contacto directo con el enfermo o con sus fluidos biológicos, o indirectamente por contagio a través de objetos contaminados.

Tras la picadura de garrapata la fase de incubación es de uno a tres días, con un máximo de nueve. El periodo de incubación tras el contacto con sangre o tejidos infectados es algo mayor, de cinco o seis días, con un máximo documentado de trece.

Los síntomas comienzan de forma súbita en forma de fiebre, dolor muscular, mareo, dolor y rigidez de cuello, lumbago, cefalea, irritación de los ojos y fotofobia. Puede haber vómitos, diarrea y dolor abdominal y de garganta, seguidos de bruscos cambios de humor y confusión. Los signos clínicos incluyen también taquicardia, inflamación de los ganglios linfáticos y hemorragias.

Suelen presentarse signos de hepatitis y los pacientes muy graves pueden sufrir un rápido deterioro renal, o insuficiencia hepática o pulmonar después del quinto día de enfermedad.

En los casos que no se recuperan, la muerte sobreviene durante la segunda semana, y entre quienes superan la enfermedad, la mejoría comienza al noveno o décimo día.

La tasa de mortalidad puede llegar al 40 por ciento y no hay vacuna disponible. Las medidas terapéuticas incluyen transfusiones e hidratación, y se suele administrar ribavirina, un antiviral de amplio espectro.

La FHCC es endémica en África, los Balcanes, Oriente Medio y Asia.

En España el virus se detectó por primera vez en 2010, en garrapatas recogidas en ciervos en Cáceres, pero hasta ahora no se habían constatado casos humanos de la fiebre hemorrágica.

EFE/DOC

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