Comienza el Ramadán

La "línea del alba" ha marcado a las 4.49 horas de la madrugada el inicio del Ramadán, el mes de ayuno obligatorio para más de 1.500 millones de musulmanes de todo el mundo (casi la cuarta parte de la población del globlo), de los que más de 1,9 millones residen en España.
Varias personas hacen un alto en su ayuno durante el primer día de Ramadán en Estambul (Turquía), en 2016.  FE/Archivo/Sedat SunaVarias personas hacen un alto en su ayuno durante el primer día de Ramadán en Estambul (Turquía), en 2016. FE/Archivo/Sedat Suna

“El concepto del mes del ayuno es muy importante religiosa y espiritualmente porque supone la renovación de la vida”, ha explicado a Efe Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España, que ha detallado que, según la gran mayoría de los países islámicos, el 27 de mayo es el primer día del mes de Ramadán de 1438, que terminará el 24 de junio para dar paso al Aid el Fitr, la fiesta del final del ayuno.
El Ramadán es el nombre del noveno mes del calendario musulmán llamado del ayuno religioso.
El calendario islámico es lunar y, por consiguiente, la fecha del Ramadán varía de un año para otro según la diferencia entre este calendario y el solar.
En el mes del ayuno, los musulmanes conmemoran un hecho fundamental en el Islam: la revelación del Corán al profeta Mahoma, que comenzó en un día indeterminado del Ramadán.
El comienzo exacto del mes se suele establecer en el mundo islámico mediante la sencilla observación directa de la luna nueva en su cuarto creciente. Esta tradición fue instaurada por los musulmanes sunníes. En algunos países árabes se ajustan, más bien, a la determinación astrológica.
El ayuno del Ramadán consiste en abstenerse durante los 29 ó 30 días que dura el mes lunar de todo tipo de comida y de bebida, de fumar así como de cualquier contacto sexual desde el alba hasta la puesta del sol. El ayuno y la abstinencia sólo se romperán dos veces al día, al ponerse el sol y antes de amanecer, momentos que en la antigua tradición musulmana venían determinados por las autoridades religiosas cuando no podía distinguirse un hilo blanco de otro negro.
Actualmente, las horas exactas son anunciadas con sendos cañonazos que se oyen en toda la ciudad y con la llamada del almuédano desde el alminar.
Durante el Ramadán el trabajo no se interrumpe, sino que únicamente se evitan los esfuerzos excesivos que puedan llevar al agotamiento. Una vez puesto el sol, puede volverse a llevar una vida normal hasta el alba del día siguiente.
Unicamente están exentos del ayuno los menores de edad, las mujeres durante la regla y el embarazo, los enfermos, los viajeros y los incapacitados físicamente por prescripción médica o deficiencia.
Este mes se considera de retiro y de meditación y los musulmanes devotos invierten la mayor parte de su tiempo en la lectura del Corán. La radio y la televisión transmiten programas religiosos en todos los países islámicos y las actividades normales en las administraciones, bancos, oficinas públicas, incluso en el sector privado, se reducen considerablemente para compensar al musulmán en el esfuerzo físico que realiza con la abstinencia.
El ayuno del mes de Ramadán es una de las prácticas más observadas en el mundo islámico. Los que le quebrantan voluntariamente, aunque no los haya visto nadie, están obligados en conciencia a ayunar setenta y un días, si quieren que Alá perdone su pecado.
Además del ayuno, el Ramadán es un mes de cierta euforia religiosa: los musulmanes visitan con más asiduidad que de ordinario las mezquitas, rezan devotamente en sus casas, los ricos reparten limosna entre los necesitados y no se celebran festejos públicos. Al anochecer, sin embargo, se produce una gran algazara en las ciudades y en los pueblos, al sonar el cañonazo, porque pueden comer y beber hasta saciarse.
Otra característica del Ramadán es que el mes se convierte en una fiesta social. La gente intercambia visitas y regalos. Las veladas, una vez puesto el sol, son de gran intensidad: se celebran grandes fiestas durante toda la noche, se visitan mutuamente las familias, se asiste a espectáculos, etc.
Una vez terminado el ayuno del día, al anochecer, se toma un primer alimento, consistente en un caldo espeso o papilla. Posteriormente se cena y es costumbre invitar a los amigos. Cuando ya va a amanecer, se toma la tercera comida que ayudará a resistir el ayuno en el día que comienza. Durante toda la noche están permitidos los contactos sexuales.
Al terminar el mes del Ramadán, los “imanes”, o jefes religiosos atisban desde los alminares la aparición de la luna nueva cuya llegada anuncia el final del largo ayuno.
Cuando el jefe religioso supremo o “mufti” comprueba con sus propios ojos que el Ramadán ha terminado, se traslada procesionalmente al palacio del jefe civil de la ciudad para anunciar la fausta nueva y desearle toda clase de felicidades, pues en esa noche es, según tradición popular, cuando Alá fija el destino de la Humanidad para todo el año y se celebran grandes fiestas populares.EFE/Doc

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