Comienza el “Año Nuevo Chino del Gallo”

El sábado 28 de enero se inicia el 'Año Nuevo Chino del Gallo' (año 4714), que sucederá al del Mono.
Cabalgada en Madrid durante la celebración del Año Nuevo chino (2016).EFE/Archivo/Fernando AlvaradoCabalgada en Madrid durante la celebración del Año Nuevo chino (2016).EFE/Archivo/Fernando Alvarado

El Año Nuevo Lunar es la fiesta grande de China y de otros territorios y países de la región como Hong Kong, Macao, Taiwán, Malasia, Singapur, Brunei o Indonesia, en la que cada elemento, como los cohetes, los raviolis o los farolillos rojos, cumplen con una arraigada simbología popular.
Esta celebración familiar, similar a la Navidad occidental, tiene sus deberes y prohibiciones, según las creencias y filosofías locales, para atraer a la buena suerte, y se rige por el calendario lunar agrícola.
Mayores y jóvenes se reúnen para compartir la larga víspera en la que verán juntos la gala que la televisión estatal emite desde 1982 y comer y charlar hasta la media noche. Esta reunión familiar produce el mayor éxodo festivo del mundo, conocido como el “chun yun”.
A partir de la media noche comienza el auténtico estruendo de fuegos artificiales, que se usan para espantar a la ancestral bestia “nian” (año), que abandona su montaña en busca de humanos y ganado como alimento debido a la escasez provocada por el frío invierno.
La cena de la víspera también está cargada de simbología. Los raviolis chinos, “jiao zi”, son el plato indispensable en la cena de año nuevo desde el periodo de los Tres Reinos (220-280), ya que se considera que su forma de “yuan bao”, el lingote de oro con forma de barco que durante años fue la divisa china, atraerá la fortuna.
En el sur de China, donde se consume más arroz que trigo, es tradición comer pasteles de arroz gelatinoso, los “nian gao” (“cada año más alto”), en lugar de raviolis, también símbolo de fortuna.
El puerro tiene un lugar preferente en la mesa, ya que su nombre en mandarín suena como “vegetal permanente”, así como el pescado, cuya pronunciación, “yu”, se parece a “abundancia”.
Las supersticiones del año nuevo prohíben cortarse el cabello durante el primer mes del año lunar para evitar la muerte de algún tío materno.
Otra de las tradiciones es limpiar la casa los días previos a la llegada del año, para “barrer” la mala suerte, pero no una vez iniciado el periodo lunar, ya que se perdería la buena fortuna.EFE/Doc

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