Colombia, “regreso” al futuro

Colombia celebra este domingo elecciones presidenciales por primera vez después de la desmovilización de la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), lo que supone, pese a la pervivencia todavía del grupo ELN (Ejército de Liberación Nacional), un paso decisivo para entrar en un nuevo periodo histórico que ponga en valor el potencial del país y pase página a un largo periodo de 70 años de violencia.
Una mujer participa en un acto de campaña del candidato presidencial colombiano del partido Centro Democrático, Iván Duque, en Soacha (Colombia). EUna mujer participa en un acto de campaña del candidato presidencial colombiano del partido Centro Democrático, Iván Duque, en Soacha (Colombia). EFE/L.Muñoz

Laureano García, periodista

Ese periodo arranca en 1948 con “El Bogotazo” tras el asesinato del jefe del partido liberal, Jorge Eliécer Gaitán, al que siguió la “Época de la Violencia” y más tarde, desde 1964 con el nacimiento de las FARC, con décadas marcadas por el apogeo de las guerrillas.

El momento verdaderamente histórico que vive el país requiere del próximo presidente visión estratégica, capacidad para encender las luces largas y mirar lejos para poner a Colombia en el lugar que le corresponde. Es la cuarta economía de América Latina, el tercer país más poblado (cerca de 50 millones de habitantes) detrás de Brasil y México, el quinto en razón de la renta per cápita (16.000 dólares) y también en extensión, 1.142.000 km cuadrados de un territorio que se asoma al Caribe y al océano Pacífico y se adentra en la Amazonía y en los Andes. Una extraordinaria variedad paisajista en una tierra y un mar ricos en recursos, que son la base de la economía actual y, sobre todo, de crecimiento potencial para el futuro cuando la violencia de tantos años sea solo una referencia de la memoria.

El esfuerzo dedicado durante tanto tiempo a resistir los embates de las guerrillas (M19, ya desaparecida, las FARC y ELN) ha impedido a Colombia asignar los recursos necesarios a sectores claves para la creación de riqueza. A partir de ahora será más fácil la llegada de inversión extranjera y sectores como energía, turismo, agricultura y ganadería pueden experimentar un progresivo crecimiento. Colombia tiene una pirámide de población muy adecuada para dar el salto. Solo el 7,17% de los ciudadanos tiene 65 años o más y el 42,11 %, menos de 25. Una amplia franja de población en edad productiva y, pese a la caída de la natalidad en los últimos años, una cantera asegurada para tomar el relevo.

Si se cumplen los pronósticos, parece que el triunfo en segunda vuelta será para el candidato del uribista Centro Democrático, Iván Duque, y será a él a quien le corresponda el honor de inaugurar un tiempo nuevo y fomentar con magnanimidad desde el palacio de Nariño el encuentro y reconciliación de los colombianos, después de una áspera campaña electoral muy polarizada entre partidarios y detractores de los acuerdos de paz.

Y si fuese otro el vencedor (nada invita a pensar que pudiese ser alguien muy alejado ideológicamente) la tarea principal a realizar será la misma, abrir con generosidad la puerta al futuro.

Cuando se cierre el proceso electoral no tendrán el menor sentido las estériles disputas, muchas veces por cuestiones personales, entre gentes que comparten el modelo de sociedad y que discrepan sobre asuntos secundarios, como la distancia que les separa de la antigua guerrilla o el grado de confianza en la capacidad de adaptación a la vida en democracia del nuevo partido FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), que cosechó un estrepitoso batacazo en las recientes elecciones parlamentarias.

Aunque el candidato de la izquierda, Gustavo Petro, ha querido llamar la atención con una alarma poco fundada sobre un supuesto peligro de pucherazo, la principal incógnita en esta primera vuelta es el nivel de participación. En las pasadas elecciones presidenciales de 2010 y 2014 solo acudió a votar la mitad el censo y ahora hay expectación por comprobar el efecto de una campaña electoral que se ha desarrollado con extraordinaria dureza y frecuentes altercados. Será interesante también conocer el impacto en el resultado de las denuncias de corrupción que se han repetido durante la campaña. Al igual que en otros países, se han producido manifestaciones de rechazo de la “vieja política” a la que identifican con la corrupción, especialmente por los sobornos de la empresa brasileña Odebrecht.

Termino con unas líneas sobre el principal artífice de esta nueva situación. Desmovilizar a las FARC no era la primera vez que se intentaba. Finalmente se ha logrado gracias al coraje político, la habilidad y la paciencia del presidente Juan Manuel Santos, al que hoy se cuestiona en Colombia como consecuencia de las campañas en su contra auspiciadas por quienes se han opuesto al proceso de paz y rechazan el acuerdo para la disolución de las FARC, pero al que la historia reconocerá en Colombia el servicio prestado a la nación y a la causa de la paz, como ya ha hecho la comunidad internacional que le acompañó en las negociaciones y la Academia sueca con la concesión del Premio Nobel de la Paz.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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