Del 8 de febrero al 6 de mayo

La colección completa de carteles de Toulouse-Lautrec por primera vez en España

Bajo el título, “Toulouse-Lautrec y los placeres de la Belle époque”, la Comunidad de Madrid acoge la colección completa de carteles del artista francés Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901), un total de 65 trabajos, de los que 33 son de él y otros 32 de coetáneos suyos, como Mucha, Cheret, o Steinlen.
La colección completa de carteles de Toulouse-Lautrec por primera vez en España

La Fundación Canal muestra por primera vez a España una de las dos únicas colecciones completas que existen en el mundo – la de París y la de Bruselas-,  de los carteles creados por Toulouse-Lautrec (1864-1901).  En este caso, se trata de esta última, la procedente del Musée eÍxelles de Bruselas.

La belle époque se enmarca en el periodo comprendido entre 1871, final de la guerra franco-prusiana y el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. Fue un periodo dorado, de prosperidad económica, bienestar social, optimismo y refinamiento. La revolución industrial ocasionó un profundo cambio social, especialmente en las ciudades. Las principales capitales europeas experimentan una transformación sin precedentes y París está a la vanguardia de este fenómeno.

Pocos nombres encarnan el París de la belle-époque tan vivamente como el de Lautrec. Su simple evocación suscita inmediatamente imágenes de la vida parisiense de fin de siglo XIX, en concreto de la bohemia de Montmartre, con sus cabarets, sus artistas, cantantes, bailarinas….., todo tipo de personajes y diversiones nocturnas, un mundo en ebullición y transformación constante, con sus luces y sus sombras que tanto le atrajo, y del que resultó ser el mejor cronista visual. 

Toulouse-Lautrec destacó, entre sus muchas facetas, en elevar el cartel a la consideración de obra de arte y por contribuir a dotarles de esa función publicitaria que ahora tienen. Lautrec dedicó a sus innovadores carteles el mismo cuidado que dió a sus pinturas. Es más, en él el cartel tiene un valor añadido, frente al arte tradicional: respira el arte en la calle y captura la mirada del transeúnte.

La exposición recorre algunos de los importantes cambios que la modernidad trajo en los últimos años del siglo XIX y principios del XX. Cambios que afectaron tanto al arte, la literatura y los espectáculos como a la vida cotidiana. Cambios que se acompañaron de una nueva mentalidad, mucho más abierta y hedonista, que acercó el disfrute de los nuevos placeres a la mayoría de sus ciudadanos.

La muestra está dividida en cuatro originales secciones: Los placeres de la noche. El cabaret.  Los placeres de los escenarios.  Los placeres literarios y artísticos y Los placeres modernos, el consumo. Todas, con una decoración de vivos colores, que recuerdan la paleta de Toulouse-Latrec, junto a una proyección de imágenes de la mejor película dedicada al artista francés, El Molin Rouse (1952) de John Huston.

La primera sección, los placeres de la noche, del cabaret nos transporta a la noche parisina, al espectáculo, al bullicio, a su música, sus bailes, su humor, su trajín. Una noche, viva y agitada, que se caracteriza por la confluencia de las distintas clases sociales que conviven bajo un mismo espíritu de libertad, el que encarnaron artistas como Aristide Bruant, la Gouleu, o Jane Avril, que se convirtieron en verdaderas estrellas de la noche y que Lautrec inmortalizó.

A los placeres de los escenarios, todo tipos de locales que frecuentan todo tipo de clases sociales, se unen los placeres literarios. Retrata la efervescencia artística y literaria fruto de los nuevos aires modernistas y de la gran expansión de la imprenta y la prensa. Ahora la los libes se difunden por toda la sociedad. Muchos de sus carteles promocionan publicaciones, periódicos, obras teatrales o exposiciones de arte.

Y por último, Los placeres modernos: El consumo. Los carteles modernistas, “art nouvou”, mostraron el nacimiento de la sociedad de consumo, que experimentó un gran auge gracias al aumento del poder adquisitivo de los ciudadanos y a la expansión del comercio.

La obra de Toulouse-Lautrec, puntualiza la comisaria de la muestra, es la expresión de la intensidad y exaltación de la vida. En sólo veinte años de carrera artística, de una corta existencia que solo duró 36 años, Lautrec produjo más 1.000 pinturas y acuarelas, unos 5.000 dibujos y unas 370 litografías. Con una mirada viva, una mano enérgica y un espíritu inquieto, ha dejado una obra diferente e innovadora, cuyo impacto y fascinación siguen cautivando al espectador actual tanto como al de antaño.

La muestra, comisariada por la conservadora del museo belga Claire Leblanc,  puede verse en la Fundación Canal (Mateo Inurria, 2) del 8 de febrero al 6 de mayo y es de acceso gratuito.

EFE/DOC 

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