¿Es la gran coalición PP-PSOE una posibilidad real?

Una futura coalición entre PP y PSOE, asunto que ha acaparado en los últimos días el debate político, ¿es una posibilidad real, una hipótesis sin fundamento o una simple estrategia electoral para los próximos comicios?
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (i), con el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, durante una reunión en el
Palacio de laEl presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (i), con el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, durante una reunión en el Palacio de la Moncloa. EFE/Archivo/Sergio Barrenechea

Carlos Moral 

El supuesto, formulado casi a la vez por el socialista Felipe González, expresidente del Gobierno, y el cabeza de lista del PP al Parlamento Europeo, Miguel Angel Arias Cañete, con la condición de “si el país lo necesita”, no es nuevo. 

Su necesidad ha sido invocada por algún dirigente de ambos partidos en el pasado y, en los últimos días, empresarios y diferentes medios de prensa también se han mostrado favorables.

En ese subjetivo “si el país lo necesita” parece que cabrían situaciones de emergencia que motivaran la adopción de reformas estructurales, como la actual crisis económica, o reivindicaciones territoriales, como las que ha puesto en marcha el Gobierno catalán.

Más allá del propósito de consenso para abordar esos hipotéticos cambios, la posibilidad de la “gran coalición” está alimentada por la aritmética: el desplome de los dos grandes partidos (el CIS pronosticó la semana pasada que juntos no llegarían al 60 % de los votos), podría hacer que tras las elecciones generales de 2015 fuera difícil articular un gobierno sólido sin la participación de ambos.

La pregunta que se plantea es si la gran coalición sería en supuesto beneficio de los ciudadanos (para acordar reformas exigidas por la UE, difíciles de aplicar sin acuerdo), o de los dos grandes partidos, interesados en perpetuarse en el poder y con ello en mantener sus cuadros en las diferentes administraciones.

Probablemente, los primeros en pagar el coste de una gran coalición serían los implicados, porque una parte mayoritaria de su electorado se sentiría traicionada. Según una encuesta realizada por el CIS en 2009 (no hay ninguna posterior), el pacto podría tener consecuencias fatales para el PSOE (sólo el 12 % de sus votantes era favorable entonces a un pacto con el PP, mientras que el 34 % aprobaba un acuerdo con IU). Más ligeros serían los efectos en el PP, puesto que el 30 % de sus votantes veía en 2009 al PSOE como la mejor opción de pacto en ausencia de mayoría absoluta.

Desde diversos colectivos, principalmente pero no solo de izquierda, se ha acuñado el término “PPSOE” para definir las políticas efectuadas por los dos partidos que se han alternado en el poder en los últimos 30 años.

Por todo ello, la probabilidad de un gran pacto PSOE-PP parece escasa, aunque sí son factibles acuerdos en materia territorial e incluso en aspectos importantes de la política económica, como ya ocurrió en 2011, cuando reformaron la Constitución para fijar un techo de déficit.

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Publicado en: Análisis