Claves del 70 aniversario de Bretton Woods

Se han cumplido 70 años de los Acuerdos de Bretton Woods, que dieron paso al dólar como moneda internacional y que crearon el orden financiero global que conocemos.
15.  El secretario norteamericano de Hacienda, Henry Morgenthau, en la Conferencia Económica y Monetaria de las Naciones Unidas celebrada en Bretton 15. El secretario norteamericano de Hacienda, Henry Morgenthau, en la Conferencia Económica y Monetaria de las Naciones Unidas celebrada en Bretton Woods,estado de New Hapmshire, en 1944. EFE/Archivo

Jesús R. Martín

En julio de 1944, solo tres semanas después del épico desembarco aliado en las playas de Normandía, delegados de 44 países se congregaron en un exclusivo resort en las montañas de New Hampshire para un alarde de multilateralismo financiero.

Su misión, impulsada por el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt y el primer ministro británico WinstonChurchill, era tan ambiciosa como ganar la paz tras una década de tragedia destructiva jalonada por la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial.

El peregrinaje de los 744 asistentes tuvo por objetivo idear las instituciones y nuevas reglas del juego destinadas a cultivar la cooperación internacional, estabilidad financiera y la reconstrucción económica de la posguerra.

En palabras del más célebre de los convocados, John Maynard Keynes, se trataba de crear un mundo en el que “la hermandad del hombre se convirtiera en algo más que una frase”.

Como resultado de ese cónclave -que se prolongó durante un mes bajo el nombre oficial de Conferencia Monetaria y Financiera de Naciones Unidas- los más destacados especialistas de las economías más avanzadas desarrollaron el sistema de Bretton Woods.

De esa conferencia emergieron dos instituciones globales que, pese a las críticas y los esfuerzos por crear otras alternativas, todavía juegan papeles relevantes setenta años después: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Además, se instituyó un sistema de cambios fijo que perduró hasta principios de los años setenta y cuya estabilidad es añorada ahora por algunos nostálgicos.

1.-Lecciones aprendidas

Organizados en sesiones plenarias, comisiones y comités, los participantes en la cita de Bretton Woods compartían la experiencia de haber sufrido un sistema financiero de entreguerras marcado por el caos, el derrumbe del patrón oro, el crack del 29 y la Gran Depresión, las manipulaciones monetarias y una contagiosa epidemia de medidas proteccionistas contra el libre comercio.

Según Henry Morgenthau, secretario del Tesoro de Estados Unidos, la conferencia que se prolongó entre 1 y el 22 de julio de 1944 debía “acabar con los males económicos -la devaluación competitiva y los impedimentos destructivos al comercio- que precedieron a la presenta guerra”.

Los países convocados también conocían las dificultades de mantener un sistema de cambios fijo, sobre todo en presencia de crecientes déficit comerciales.

El Fondo Monetario Internacional fue pensado precisamente como vigilante del cumplimiento de esas nuevas reglas, algo más flexibles que el anterior patrón oro. Y con el mandato de actuar como prestamista de último recursos para países en apuros.

2.- Ideas y poder económico

El éxito de Bretton Woods supuso también un compromiso para solventar un delicado conflicto transatlántico: el final de una arruinada Gran Bretaña como gran potencia y la emergencia de Estados Unidos como formidable coloso financiero.

El gran líder intelectual de la ocasión era el economista británico John Maynard Keynes, sin embargo la mayor influencia financiera pertenecía a Estados Unidos, al que la guerra había convertido en el gran acreedor con dos tercios de las reservas de oro mundial y un enorme superávit comercial.

Harry Dexter White, economista de Harvard y técnico del Tesoro americano, actuó como representante del presidente Franklin Delano Roosevelt.En las deliberaciones de New Hampshire, White defendió que la carga del ajuste de posguerra recayera sobre los deudores.

Mientras, Keynes defendía la responsabilidad compartida con los acreedores y la creación de un nuevo mecanismo de pagos internacionales basado en una nueva moneda, llamada “bancor” y administrada por un nuevo banco central mundial.

Estos planteamientos despertaron el temor de Estados Unidos a ser el gran perjudicado y a que sus exportaciones fuesen abonadas con el equivalente a billetes del Monopoly. Las ideas de Keynes no prosperaron.

3.- Un sistema sin sorpresas

Bretton Woods colocó al dólar como la moneda predominante en el mundo. La conferencia estableció un sistema de cambios casi fijo, con todas las monedas vinculadas al dólar como divisa-patrón. El dólar, a su vez, quedó vinculado al oro cuya convertibilidad quedaba garantizada por Washington a razón de 35 dólares por onza.

Para prevenir especulaciones cambiarias, los flujos de capital fueron sometidos a estrictas restricciones.
En la práctica, todo este predecible sistema se benefició de casi tres décadas continuadas de reconstrucción y prosperidad, con una cierta tregua en lo que respecta a crisis financieras.

Sin embargo, el mecanismo de cambios fijo demostró ser demasiado inflexible al no reconocer, por ejemplo, la resucitada importancia económica de Alemania y Japón junto a la desconfianza nacionalista de la Francia del general De Gaulle.

Sin olvidar los graves problemas de Estados Unidos, implicado en la costosa guerra de Vietnam y con crecientes déficits comerciales, a la hora de ajustar su política económica para mantener la vinculación del dólar al oro.

El 15 de agosto de 1971, el presidente Richard Nixon, al carecer de lingotes suficientes, abandonó de forma unilateral ese compromiso monetario y devaluó el dólar.

El llamado “Nixon shock” supuso la consiguiente desaparición del sistema de cambios fijo, sustituido por la cotización variable de divisas según precios de mercado.

Esto llevó, por ejemplo, a que Europa optase por avanzar en el camino de una mayor cooperación monetaria, que en última instancia supuso la creación del euro en 1999.También fue la génesis del G7, el foro donde las grandes economías mundiales se dedicaron entre otras cuestiones a coordinar en la década de los ochenta ajustes de cambio de divisas a través de acuerdos como los del Plaza y el Louvre.

4.- FMI y Banco Mundial

Del nuevo orden financiero resultante los grandes supervivientes han sido el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.El FMI, con 188 países miembros, se centra en la cooperación monetaria global, fomentar la estabilidad cambiaria y prestar recursos a países en apuros financieros.

Al Fondo se le critica que priorice la austeridad y los derechos de los acreedores, en detrimento de otras consideraciones básicas de bienestar social.

El Banco Mundial, cuya presidencia se reserva Estados Unidos mientras un europeo dirige el FMI, centra su trabajo sobre todo en préstamos para países en desarrollo.Originalmente fue organizado como el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo para facilitar capital a las economías devastadas por la guerra, complementando lo que no alcanzaba el Plan Marshall.

El Banco Mundial tiene en la actualidad un doble objetivo para el 2030. Primero, terminar con la pobreza extrema, reduciendo a no más de un 3 por ciento el número de personas forzadas a vivir con menos de un euro al día.Segundo, promover la prosperidad compartida alentando el crecimiento de los ingresos en el 40 por ciento más pobre de la población de cada país.

Al Banco Mundial se le reprocha la falta de atención a las consecuencias medioambientales y sociales de los proyectos que financia.

5.- Alternativa BRIC

El principal lastre sobre el sistema de Bretton Woods es su anclaje en el mundo de los años cuarenta resultante de la victoria aliada sobre Alemania y Japón.

Como ha reiterado The Economist al reflexionar sobre este aniversario: “Cuesta creer que tanto el FMI como el Banco Mundial vayan a existir cuando pasen otros 70 años, a menos que cambien para reflejar el creciente poder de los mercados emergentes, particularmente China”.

En este sentido, los líderes de China ya están trabajando a pleno ritmo para conseguir un sistema alternativo.

En una cumbre celebrada en plena resaca del mundial en la ciudad brasileña de Fortaleza, los líderes del bloque de las grandes economía emergentes conocido como BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han puesto en marcha su propio Nuevo Banco de Desarrollo.

Este proyecto -con sede en Shangai, un primer presidente indio y un primer presidente del consejo de administración brasileño- contará con una capitalización inicial de 50.000 millones de dólares ampliables y aspira a conceder su primer préstamo en el plazo de dos años.

Además, los BRICS que suman un 25 por ciento del PIB mundial y el equivalente a 4 billones de dólares en reservas también van a formar su propio fondo para contingencias a imagen del FMI.
Además, China tiene la intención de crear un banco de infraestructuras en su vecindario para rivalizar con el Banco de Desarrollo Asiático, el prestamista regional dominado por Japón.

6.- Nostalgia y reforma

Paul Volcker, patriarca financiero de Estados Unidos, ha aprovechado el aniversario de Bretton Woods para expresar su nostalgia por ese sistema ahora tan cuestionado.

Según el ex presidente de la Reserva Federal con Carter y Reagan: “A estas alturas creo que todos podemos estar de acuerdo en que la ausencia de un sistema monetario oficial, basado en reglas y administrado cooperativamente, no ha sido un gran éxito. De hecho, las crisis financieras internacionales parecen al menos tan frecuentes y más destructivas a la hora de impedir la estabilidad económica y el crecimiento”.

Christine Lagarde, directora gerente del FMI, también insiste en la necesidad de resucitar el espíritu de Bretton Woods (mejor dejarse llevar por los ideales de 1944 que de 1914) y recrear un sistema financiero que sirva a la economía productiva más que a sí mismo.

Estos llamamientos son relativamente fáciles de formular pero muy complicados de hacer realidad. Incluso con el incentivo de la crisis desencadenada en el verano de 2007, sobran obstáculos como la proliferación de instrumentos financieros y el hecho de que no exista un solo país que domine la economía global como Estados Unidos hace setenta años.

Quizá sirva de inspiración las palabras de Keynes sobre los logros alcanzados en Bretton Woods: “Hemos tenido que realizar de una vez y al mismo tiempo las tareas propias del economista, el financiero, el político, el periodista, el propagandista, el abogado, el estadista e, incluso yo creo, las del profeta y adivino”.

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