Ciudadanos busca protagonismo sin defraudar a sus exvotantes del PP

Ciudadanos ha asumido un papel protagonista en las negociaciones para la formación de Gobierno que ha permitido a su líder, Albert Rivera, lograr una importante proyección de su imagen y trasladar la idea de que tiene capacidad negociadora y empaque de gobernante.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (i), y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. EFE/Archivo/Sergio Barrenechea
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (i), y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. EFE/Archivo/Sergio Barrenechea

Carlos Moral 

En la campaña Rivera declaró que Ciudadanos no entregaría sus votos ni a PP ni a PSOE, ni firmaría un acuerdo de investidura, pero tras la noche electoral se mostró partidario de favorecer la gobernabilidad. Aunque inicialmente instó al PSOE a abstenerse y dejar gobernar al PP, ha terminado pactando con los segundos.

Hasta ahora, la formación naranja ha favorecido gobiernos del PP en varias comunidades autónomas donde los populares eran la formación más votada, entre ellas Madrid, y alcanzó un pacto que permitió la investidura en Andalucía de la socialista Susana Díaz, también la candidata con más votos.

Durante las negociaciones con los socialistas, Rivera ha intentado atraer al PP al acuerdo, subrayando que el pacto alcanzado permitía incorporarse a los populares porque presenta medidas “muy similares” De este modo, transmite a sus electores la idea de que no ha variado su posición.

Sin embargo, las relaciones entre PP y Ciudadanos se han tensado con el paso de las semanas. En la sesión de investidura Rivera aseguró que Rajoy no puede liderar la etapa que se abre y pidió directamente la abstención a los diputados populares. El líder del PP respondió pidiendo respeto a Rivera y señaló que su partido no ganó las elecciones para que Pedro Sánchez sea presidente.

El hecho de que Sánchez y Rivera hayan decidido negociar juntos con el resto de los partidos a partir de su propio acuerdo (Rajoy ha accedido a recibir a los dos, pero Podemos ha descartado abrir cualquier diálogo con Ciudadanos), confirma el protagonismo de Ciudadanos y la proyección de su líder.

Además, Rivera ha subrayado que el acuerdo con el PSOE obliga a cumplir las medidas pactadas pero no implica que el candidato a la presidencia del Gobierno sea obligatoriamente Pedro Sánchez, lo que abre la puerta a que Ciudadanos pudiera apoyar eventualmente a otro candidato.

También es posible que el PP, con la mirada puesta en la repetición de los comicios, vea con complacencia la foto de Rivera, su principal competidor en el espacio electoral de centro derecha, acudiendo a la cita con Rajoy de la mano de Sánchez, el líder de su tradicional rival en las últimas décadas.

De esta forma, se materializa el mensaje en el que insisten los populares: votar a Rivera es votar a Pedro Sánchez, ya que es “el monaguillo”, “el escudero” o “el número dos” del líder socialista, en palabras de distintos dirigentes.

El pasado 20 de diciembre, Ciudadanos recibió 3.500.541 votos, un 13,93 % del total. Los estudios demoscópicos indican que un porcentaje elevado de estos sufragios procedía de antiguos votantes del PP (el 46,5 %, según una encuesta de Sigma Dos para el diario El Mundo realizada el pasado febrero, que ofrece datos similares a otras).

En el PP creen que sus antiguos electores ahora “emigrados” a Ciudadanos podrían sentirse defraudados al comprobar que sus votos han servido para apoyar al PSOE en su intento de formar un nuevo gobierno, lo que podría pasar factura a Rivera si hay unos nuevos comicios.

En espera de resolver la incógnita de si las decisiones adoptadas por Ciudadanos hasta ahora tendrán o no el favor de los electores, las últimas encuestas pronostican un leve incremento de los apoyos para el partido naranja y señalan a Albert Rivera como el “ganador” del debate de investidura. EFE 

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Publicado en: Análisis