Cierre de pozos ilegales, clave para asegurar el abastecimiento de agua

Cerrar más de un millón de pozos ilegales repartidos por toda España, mantener los acuíferos en buen estado y regenerar las aguas residuales es, según Greenpeace, clave para asegurar el abastecimiento y el riego en sequías severas como la actual, en que los embalses apenas rebasan el 37 % de su capacidad.
Pozo de agua en el barranco de La Junta, en el municipio gomero de Alajeró. Efe-Archivo/Carlos FernándezPozo de agua en el barranco de La Junta, en el municipio gomero de Alajeró. Efe-Archivo/Carlos Fernández

Es prioritario parar el continuo robo de caudales que provocan el millón de pozos ilegales reconocidos en 2017 y que agravan la sequía, ha aseverado Julio Barea, responsable de la campaña de Aguas de la ONG, durante la presentación del estudio “Sequía. Algo más que falta de lluvia”.
En dicho informe, se detallan las continuas extracciones ilegales de agua en zonas tan emblemáticas del territorio español como Doñana, Daimiel, la cuenca del Segura y en el acuífero de Madrid, entre otras zonas.
Barea ha explicado que esas aguas subterráneas son “la reserva del futuro” existentes en los periodos de sequía, y ha lamentado que actualmente no exista ningún control sobre esos pozos, por lo que el panorama de escasez y gestión del agua en España resulta “desolador”.
A su juicio, existe una “desidia total” en la gestión de estos pozos por parte del Ministerio de Agricultura y Alimentación, Pesca y Medio Ambiente (Mapama) y ha recordado que ya en 2006 el Ministerio reconocía más de 500.000 pozos diseminados por toda la geografía española de los que se extraían ilegalmente unos 3.600 hectómetros cúbicos al año de agua.
“En los últimos 10 años es probable que se hayan cerrado unas cuantas decenas de pozos pero no se sabe cuantos más se habrán abierto y los acuíferos son las reservas hídricas estratégicas en casos de extrema gravedad”, ha explicado.
A su juicio, la situación actual es “grave” debido a que el Ministerio reconoce que pueden existir en 2017 más de un millón de pozos ilegales.
“Si los pozos estuvieran más controlados y los robos se sancionaran se podría cuantificar de manera formal el agua que se pierde y abordar así el problema”, ha añadido.
Durante la multitudinaria rueda de prensa, Greenpeace ha incidido en que la sequía debe gestionarse desde un punto de vista holístico, que incluya acciones en la agricultura, ecosistemas terrestres y acuáticos, incendios, energía y cambio climático y salud y seguridad pública
La ONG recuerda que estamos en un país con un tercio del territorio amenazado por la desertificación y donde las previsiones de impactos por el cambio climático son de las más preocupantes y severas del continente.
En noviembre, las reservas de agua embalsada (en superficie) son del 37 por ciento, cuando la primavera y el otoño son los periodos húmedos en la península Ibérica, en que más precipitaciones recibe.
Sin embargo, la primavera ha sido la más seca desde 1965, un 23 por ciento de precipitaciones por debajo de la media, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), y las previsiones para otoño tampoco son buenas en cuanto a lluvias y nieves. Efe/Doc

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