El cerebro va a cambiar nuestra especie

La memoria puede ser transferida, recuperada en parte o, incluso, insertada de una persona a otra? El ayuno controlado es una de las últimas terapias para determinados enfermos de alzhéimer? Los microoganismos de nuestro intestino son cruciales? Estos y otros sugerentes asuntos los desmenuza de forma muy didáctica en una entrevista la neurocientífica Raquel Marín, autora de "Dale vida a tu cerebro".
Imagen de la doctora Raquel Marín. Foto: Antonio DopacioImagen de la doctora Raquel Marín. Foto: Antonio Dopacio

 

– “En China ya hay empresas que ponen dispositivos en los cascos de trabajo para conocer los patrones de empatía o la predisposición al trabajo de sus operarios…”, comenta la neurocientífica.

– “Somos seres emocionales y nuestra impronta se gesta en el útero materno. La relación con los primeros humanos que nos encontramos, que suelen ser los padres, conforman el armazón de salud, o no, sobre el que crecerá el cerebro del futuro”, asevera Raquel Marín.

– “Hay una parte de la relación social que más energía dedica el cerebro, la socialización, que tiene que ver de uno mismo con sí mismo y esa la estamos perdiendo. Me refiero a la espiritualidad”, indica la doctora.

 

Antonio Dopacio
Raquel Marín, tras concluir sus estudios universitarios en la Universidad Autónoma de Madrid, dirigió su preparación a la Universidad Laval de Quebec (Canadá) donde se doctoró en Inmunología, Biología Molecular y Celular del desarrollo asociada a aspectos tumorales, pero además es una excelente comunicadora que se ha propuesto llegar al gran público para transmitir conceptos científicos y médicos.

Marín, según podemos comprobar en su blog (www.raquelmarin.net) y ahora a través de su libro: “Dale vida a tu cerebro”, publicado por Roca Editorial recientemente y que ya va por su segunda edición, ofrece recetas, consejos y aclaraciones para todos, personas normales y profesionales, de los beneficios de aportar buenos ingredientes en la vida para que nuestro cerebro sea feliz.

La entrevistamos para que aclare al gran público algunos conceptos médicos complejos, pero también que nos relate por dónde van los últimos avances de una disciplina que se está colocando a la cabeza de los programas de investigación en todo el mundo: la Neurociencia.

 

“EL CEREBRO ES DE LOS ORGANOS MAS AVIDOS QUE TENEMOS”.

— ¿A quiénes se dirigen sus consejos plasmados ahora en un libro?.

— A todos los públicos, porque todos tenemos un cerebro y de él depende nuestra calidad de vida para siempre. “Dale vida a tu cerebro” es divulgación, pero con base científica. Existe una parte que dedico al “segundo” cerebro, el intestino; y la del “tercero”, los microorganismos del intestino, en el que he querido ser muy concienzuda. Mi idea es mostrar lo complejo que es el panorama de estudio e investigación en estos campos, con la aportación de una síntesis de los últimos avances.

— ¿Cuándo le surge la necesidad de hacer un libro científico con lenguaje cercano?.

— Hace cinco años, cuando empecé a dar charlas en centros de mayores a partir de un convenio con el Cabildo de Tenerife, en las Islas Canarias, donde estoy afincada. Cuando llegué me encontré a un público ávido de saber cosas y con un conocimiento cero. Cuando les indico que sus cerebros siguen aprendiendo y evolucionando con recetas sencillas, como caminar diez minutos al día, quitarse los dulces? A partir de ahí me di cuenta que es una necesidad.

— Usted ha comentado frases curiosas como: “La salud de la mente empieza en tu mesa”. ¿Qué nos puede decir al respecto?.

— Cada vez hay más indicios de que lo que consumimos repercute de manera directa en nuestra actividad mental, emocional y social.

— ¿Y cómo es eso?.

— Porque el cerebro es de los órganos más ávidos que tenemos. Consume el 60% de la glucosa del cuerpo. Además está lleno de grasa, que tampoco la produce, y lo tiene que hacer a partir de la comida.

— También hizo hincapié que la Neurociencia está abocada a ser la más popular en el futuro. ¿Por qué?.

— Sí. Esta ciencia nació en 1969 y en estos pocos años está en el ojo del huracán, porque estamos empezando a conocer lo que hay dentro de nuestro cerebro. Lo que están diciendo las neuronas. A partir de aquí nos damos cuenta que podemos modificar lo que somos, lo que sentimos e incluso convertirnos en otra “cosa”.

 

“LO INTRINSECAMENTE HUMANO ES LA CREATIVIDAD”.

 

— ¿Puede darnos un ejemplo?.

— Sí, podemos transferir memoria, recuperar memoria que hemos perdido e, incluso, insertar memoria de otra persona; cambiar los gustos, por ejemplo modificar que nos gusten en exceso los dulces; adivinar qué sienten las personas en su intimidad, e incluso modificar las emociones. En China hay empresas que ponen dispositivos en los cascos de trabajo para conocer los patrones de empatía o la predisposición al trabajo de sus operarios… En definitiva, el cerebro se va a convertir en el protagonista de la nueva sociedad humana y va cambiar nuestra especie.

— Esto nos conecta con el mundo de las máquinas y robots? .

— Sí, efectivamente. Pero ¿dónde está lo intrínsecamente humano?: ¡En la creatividad!.

— También ha dicho: “Menos chequeos médicos de ‘control’ frente a más momentos de disfrutar de la vida”… .

— Me refiero a que hay una parte de la relación social que más energía dedica el cerebro, la socialización, que tiene que ver de uno mismo con sí mismo y esa la estamos perdiendo. Me refiero a la espiritualidad.

— Curioso que esto lo exprese una científica? .

— Hay una parte de lo que hacemos que, de alguna manera, se extrapola en el exterior y vuelve a nosotros. A veces haciéndonos un “escáner” observacional sobre nosotros mismos podemos variar conexiones neuronales ancladas e inconscientes y cambiar los síntomas, por ejemplo, en una agorafobia. La meditación lo permite en particular, porque te tienes que concentrar en la respiración.

 

AUTISMO Y MICROORGANISMOS EN LA GESTANTE.

— Esto nos lleva a que nos hable del ayuno controlado.

— Ha sido parte de nuestra naturaleza humana. Hemos sido mucho tiempo nómadas siendo oportunistas a la hora de comer y ese ayuno ha formado parte de nuestra evolución como especie. Ahora tenemos fácil acceso a la comida, pero nuestro cerebro aún no se ha dado cuenta de que ya somos sedentarios. Este órgano es el que más se estimula, desde el punto de vista cognitivo y de creatividad en el ayuno. Existen estudios que lo avalan y yo, personalmente, lo he experimentado. De hecho se está empezando a utilizar como terapia muy controlada para algunos enfermos de Alzheimer o en los ictus cerebrales.

— El amor materno es un antídoto neuroprotector, según indica, ¿cómo funciona?.

— Somos seres emocionales y nuestra impronta se gesta en el útero materno. La relación con los primeros humanos que nos encontramos, que suelen ser los padres, conforman el armazón de salud, o no, sobre el que crecerá el cerebro del futuro.

— También dice que los niños que nacen por cesárea, se amamantan artificialmente o toman antibióticos son más propensos a las alergias, a la depresión… .

— Sí, tiene que ver con el “tercer” cerebro, los microorganismos que habitan en el intestino que nos acompañan toda la vida desde la etapa fetal. El gran tsunami de estos organismos es el momento del parto natural. Cuando es por cesárea es mucho más aséptico. Luego las primeras colonizaciones de estos microorganismos la establece la comida. La leche materna es de las más ricas en omega 3 y en carbohidratos, fundamentales para tener un intestino sano que, por añadidura significa cerebro sano.

— ¿Hasta qué edad se establece esta relación entre los “bichitos” y los niños?.

— A partir de los tres años, más o menos, se configura el perfil de bacterias con las que vamos a convivir el resto de nuestra vida. Estos organismos protegerán luego de alergias, infecciones, etc. Pero también depende de la alimentación de la madre. Es así que esa alimentación materna y el desarrollo de sus microorganismos intestinales durante el embarazo se está relacionando con el autismo en la descendencia.

 

 

CONSEJOS DE LA NEURÓLOGA:.

1.- A un joven que quiere convertirse en vegano.

— Que se conozca mejor a sí mismo desde el punto de vista fisiológico, que sepa cómo están sus órganos vitales y cómo pueden afectarse o transformarse. Además de aprender cómo está su organismo y lo que implica ser vegano, a la hora de abordar esta forma de vida.

2.- A aquellos que, de forma voluntaria, no quieren más gluten en su dieta.

— Hay que analizar dónde está el gluten y por qué somos una especie que lleva muchas generaciones sobreviviendo a base de los alimentos que contienen este producto. Analizar qué elimino si quiero suprimir el gluten porque esa supresión significa la eliminación de uno de los alimentos esenciales en nuestro desarrollo como civilización. A partir de aquí ver con qué lo quiero sustituir: a base de legumbres, de semillas, de granos, etc. Porque se eliminaría toda una cadena importante de alimentos que contienen gluten.

3.- A quienes dicen que la grasa siempre es mala.

— Que distinguieran de la grasa de la que estamos hablando. Grasa es el tocino, pero también aceites de pescado, aceites vegetales, también es el colesterol, del cual nuestro cerebro está formado en un 30%, pero también es colesterol que nos sirve para las hormonas sexuales. Hay que aclararlo, porque la grasa parcialmente hidrogenada para la mayor duración de los alimentos no tiene nada que ver con los omega 3, por ejemplo, grasas fundamentales del cerebro, que están en la parte frontal y es donde está la abstracción, la sociabilidad o el misticismo.

4.- A quienes viven en el estrés.

— Le diría que pensara que no vive en el estrés. A veces pensamos que es primero el acto y luego la consecuencia, pero hay una parte importante que viene de la consecuencia y luego el acto. A veces no se trata de que te toque la lotería, sino de actuar como si te hubiera tocado.

5.- A aquellos que opinan que el alcohol mata las neuronas.

— De acuerdo a estudios de investigadores franceses e ingleses, el alcohol mata a las neuronas a partir de una copa de vino tinto o una pinta de cerveza al día. En el caso del café se considera saludable por debajo de dos tazas al día y si es posible antes de las 16 horas. A partir de estos límites, el alcohol aumenta la basura cerebral, genera neurotoxicidad o muerte neuronal y, en el caso del café, aumenta la adicción, genera ansiedad, con fatiga mental y trastorno del sueño, entre otras cuestiones. En conclusión: café y alcohol en su justa medida. EFE/REPORTAJES

 

 

 

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