Cataluña: sigue el rifirrafe entre independentistas sin un plan B a Puigdemont

Ha pasado casi un mes desde las elecciones catalanas del 21 de diciembre, en las que los partidos independentistas revalidaron su mayoría absoluta, y aún no se ha avanzado ni un solo paso en la formación de un nuevo Gobierno autonómico. Más bien al contrario: los rifirrafes y los encontronazos dentro del independentismo son cada día más evidentes.
Barcelona, 13.01.2018.- Carles Puigdemont (c), interviene durante el consejo nacional de su partido desde Bruselas. EFE/Archivo/Quique GarcíaBarcelona, 13.01.2018.- Carles Puigdemont (c), interviene durante el consejo nacional de su partido desde Bruselas. EFE/Archivo/Quique García

 

Marta Vergoñós

Las discrepancias que antes se disimulaban ahora se explican ante los micrófonos y, sobre todo, en las redes sociales, donde la guerra entre las diferentes corrientes no entiende de cuarteles.

El principal punto de conflicto gira en torno a la figura del candidato, el expresidente catalán Carles Puigdemont, que está en Bruselas desde finales de octubre. Como sobre él pesa una orden de detención en España, no puede regresar para ser investido.

En un primer momento, se planteó su investidura a distancia, pero desde el Gobierno han impulsado una serie de recursos al respecto que implican que, de ir por esta vía, se incurriría en consecuencias penales. Esto significa que los diputados que están en libertad provisional y votarán en el pleno entrarían de inmediato en prisión, y también habría nuevas imputaciones que afectarían principalmente al presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent.

Veamos qué defiende cada uno de los partidos:

Junts per Catalunya (JxCAT), 34 diputados.
Esta es la candidatura que promovió Puigdemont y se divide entre dos corrientes: el núcleo duro del expresidente, en su mayoría independientes, y miembros del Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT), que renunció a sus siglas y cedió sus espacios electorales.
Los primeros, los fieles al candidato, defienden que se reforme la Ley de Presidencia y la del Gobierno catalán para incluir la posibilidad de la investidura a distancia. Sin embargo, esta opción parece poco viable sin saltarse la legalidad, dado que la cámara catalana no puede celebrar un pleno legislativo sin haber elegido previamente a un presidente.
Los partidarios de esta opción son quienes más están paralizando la situación: se niegan a buscar un plan B, pero tampoco ofrecen alternativas viables. En segundo lugar está el PDeCAT, mucho más conservador, que sin renunciar a Puigdemont ya ha levantado la voz para reclamar la formación de un Gobierno “que actúe dentro de la legalidad”. Una legalidad que no admite lo planes de sus compañeros de candidatura.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), 32 diputados. 
De este partido es el presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent. Son los “independentistas de toda la vida” y, desde el 21 de diciembre, son la voz de la practicidad dentro del independentismo. Defienden una “investidura efectiva”; es decir, que se opte por un presidente que pueda formar gobierno y que no sea impugnado un minuto después de la votación.
Han puesto sobre la mesa la opción de dar un papel “simbólico” a Puigdemont para que se le reconozca como presidente “legítimo” sin que esto derive en consecuencias penales para otras personas. Hay que tener en cuenta que ERC tiene a su presidente, Oriol Junqueras, en prisión preventiva desde hace más de cien días por su implicación en la declaración unilateral de independencia.

Candidaturas de Unidad Popular (CUP), 3 diputados. 
Este partido representa la visión más radical dentro del independentismo. Pese a su poco peso, son imprescindibles para sumar una mayoría absoluta, y su apuesta es la unilateralidad, tenga el precio que tenga. Se han desmarcado de las peleas entre los dos partidos mayoritarios pero han avisado de que no votarán a ningún candidato que no apueste por implementar la República catalana, que entienden que está proclamada desde el pasado 27 de octubre.

En paralelo, y ante la incógnita sobre cuándo habrá un gobierno en Cataluña, el Ejecutivo de Mariano Rajoy se está preparando para mantener en vigor el artículo 155 de la Constitución, que se aplicó tras la declaración unilateral de independencia para intervenir la Generalitat.

Esto implica que los diferentes ministerios deberían tomar decisiones sobre cuestiones tan sensibles como la matriculación del próximo curso escolar. EFE 

Etiquetado con: , ,
Publicado en: Análisis