Cataluña: ¿Qué son los Comités de Defensa de la República?

El procesamiento por rebelión de más de una decena de independentistas, el ingreso en prisión preventiva de cinco nuevos diputados de JxCat y ERC y la detención de Carles Puigdemont en Alemania han disparado la indignación entre el soberanismo catalán, que en los últimos días ha salido repetidamente a la calle para mostrar su rechazo ante lo que consideran "represión" por parte del Estado.
Barcelona, 15.03.2018.- Los Mossos d'Esquadra, impiden el paso de una manifestación convocada por los Comités de Defensa de la República (CDR), queBarcelona, 15.03.2018.- Los Mossos d'Esquadra, impiden el paso de una manifestación convocada por los Comités de Defensa de la República (CDR), que protestan ante la comandancia de la Guardia Civil de Barcelona. EFE/Archivo/Alejandro García

 

Marta Vergoñós

 

En esta ocasión, el protagonismo en las movilizaciones lo han asumido los Comités de Defensa de la República, conocidos como los CDR, a quienes desde el constitucionalismo se ha señalado como “violentos”.

Otros sectores han ido más allá y han comparado estos grupos con la ‘kale borroka’ que actuaba en el País Vasco cuando la banda terrorista ETA estaba en activo. Incluso la Fiscalía ha anunciado que les investigará. Pero, ¿quiénes son los CDR?

Su origen lo encontramos en el pasado mes de septiembre en los Comités de Defensa del Referéndum, pero su nacimiento no tiene fecha ni lugar preciso. Tampoco se puede señalar a unos líderes concretos ni a un grupo promotor. Los primeros de estos grupos aparecieron en los aledaños de Barcelona como puntos de encuentro entre vecinos a favor del referéndum del 1 de octubre, ya entonces suspendido por el Tribunal Constitucional.

El nombre fue un guiño a los Comités de Defensa de la Revolución cubanos. Estos grupos se multiplicaron a medida que se acercaba la fecha de la votación, hasta el punto de que el fin de semana previo al referéndum ya había repartidos por toda la geografía catalana. En el caso de Barcelona, los hay por barrios y todo.

Su composición era transversal, con personas de todas las edades, clases y afiliaciones, y su misión fue la de organizar y difundir acciones dirigidas a mantener los puntos de votación abiertos en las horas previas al 1-O.

Pasada la votación, los CDR tuvieron un papel marcado en los “parones de país” del 3 y el 8 de octubre, convocados por diferentes actores de la sociedad civil catalana -en el primer casi incluso algunas de las patronales- para rechazar la “violencia policial” del 1 de octubre.

Desde sus canales de comunicación, principalmente redes sociales, promovieron acciones como la invasión de vías de trenes y cortes de carreteras, actuaciones de protesta habituales en huelgas universitarias. El 27 de octubre, tras la declaración unilateral de independencia, cambiaron su nombre al de Comités de Defensa de la República, si bien mantuvieron su estructura de autogestión.

Desde entonces y hasta la fecha, estos grupos han actuado sobre todo a nivel local, impulsando encuentros y espacios de debate en sus áreas geográficas -los hay también en el extranjero- y han participado en movilizaciones a favor de la “república catalana” y la liberación de los independentistas presos junto con otras entidades y partidos políticos.

Toda esta acción la han desarrollado sin una cúpula que marque el ritmo y sin liderazgos visibles, pese a que han recibido el apoyo de conocidas figuras del independentismo, sobre todo de los sectores más cercanos a los anticapitalistas de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP). De hecho, hay un informe de la Guardia Civil que señala, entre otros, a los exdiputados ‘cupaires’ David Fernández o Antonio Baños como cabecillas de los CDR.

Sin embargo, lo hace en base a su pertenencia a la organización En Peu de Pau (En Pie de Paz, en catalán), un movimiento que se define como “pacifista” y cuyos miembros impartieron talleres de “acción y resistencia civil pacífica y no violenta” en encuentros de los Comités. El objetivo era, precisamente, ofrecer herramientas a los manifestantes para que protestaran de forma imaginativa sin traspasar los límites de la violencia en ningún caso.

Con estos antecedentes, ¿qué es lo que ha pasado en los últimos días? El 23 de marzo, tras la entrada en prisión preventiva del candidato a la Generalitat, Jordi Turull, y otros cinco diputados independentistas, los CDR llamaron a movilizarse en Barcelona. Una vez en el punto de encuentro, los manifestantes se dirigieron hacia la Delegación del Gobierno en Cataluña, donde permanecieron varias horas y se vivieron momentos de tensión. 

Algunos de los participantes intentaron rebasar el cordón policial de seguridad que se había dispuesto alrededor del edificio y la policía catalana respondió con cargas, lo que exaltó a algunos de los manifestantes, que lanzaron objetos a los agentes.

A ese primer día de tensión le siguió, en el mismo lugar y al cabo de dos días, la movilización contra el arresto de Carles Puigdemont. En aquella ocasión, los encontronazos entre policías y manifestantes fueron a más: los primeros cargaron y persiguieron con las furgonetas a toda velocidad a los segundos, que les lanzaron bombas de humo, levantaron barricadas en las calles y quemaron algunos contenedores.

En los días siguientes, los CDR promovieron diferentes acciones para cortar carreteras, lo que provocó problemas de movilidad, y durante la operación salida de Semana Santa levantaron las barreras de los peajes para que los coches pasaran sin pagar.

Ha sido después de estos últimos acontecimientos cuando desde los partidos que ocupan la oposición en Cataluña -populares, socialistas y Ciudadanos- han empezado a señalarles como grupos violentos que ponen en peligro la convivencia.

A tenor de estas denuncias, a las que se suman las del propio Gobierno que encabeza Mariano Rajoy, la Fiscalía ha anunciado que investigará quién hay detrás de estos grupos y si con su actuación estarían incurriendo en un delito de rebelión. EFE 

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