Cataluña. El aplazamiento del pleno de investidura abre crisis en el independentismo

La decisión del presidente del Parlament, Roger Torrent, de aplazar la sesión prevista para el 30 de enero para garantizar una "investidura efectiva y con garantías" para Carles Puigdemont ha provocado una crisis dentro del indepdendentismo.
Barcelona, 19.01.2018.- Representantes de Junts per Catalunya, Elsa Artadi (c) y Eduard Pujol (i), mantienen un encuentro con el president del ParlameBarcelona, 19.01.2018.- Representantes de Junts per Catalunya, Elsa Artadi (c) y Eduard Pujol (i), mantienen un encuentro con el president del Parlament, Roger Torrent(c), en la ronda de contactos para la investidura del presidente de la Generalitat. EFE/Archivo/Quique García

 

Marta Vergoñós

 

A este malestar hay que sumar el impacto provocado por la filtración de unos mensajes del expresidente a uno de los consejeros que se hallan con él en Bruselas, Toni Comín, en los que afirmaba que el proceso independentista se había acabado. “Los nuestros nos han sacrificado, por lo menos a mi”, lamentaba.

Pero, ¿quién y por qué están molestos?

Junts per Catalunya (JxCAT). Se trata de la candidatura impulsada por Puigdemont desde Bruselas. En sus filas combina a personas independientes afines al expresidente y también a miembros del Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT), la formación a la que pertenece el candidato.
Su intención era ir hasta el final con la investidura de Puigdemont -basaron toda su campaña en este punto- y se han enfadado con ERC por frenar la sesión porque consideraban que el acuerdo para sacarlo adelante ya estaba cerrado. De hecho, el mismo día en que se debía celebrar el pleno, varios diputados afirmaron ante los medios que estaba todo preparado y después supieron de la decisión de Torrent por los medios de comunicación.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). El partido del presidente del Parlament y del ex vicepresidente Oriol Junqueras -en prisión preventiva desde hace casi tres meses- es quién más críticas se ha llevado desde el ámbito independentista. Sin embargo, justifican la decisión de aplazar el pleno por la incertidumbre jurídica que sobrevolaba la sesión: había recursos pendientes de resolver en el Tribunal Constitucional (TC) y se había advertido a los diputados en libertad provisional de que ingresarían en la cárcel de inmediato si votaban a Puigdemont.

Además, los republicanos están molestos con JxCAT por haber difundido que había un acuerdo, ya que no habían cumplido sus compromisos. Eran cuatro: enviar el discurso de investidura que pronunciaría Puigdemont antes de la sesión, aclarar cuál sería el guión que se seguiría dentro del hemiciclo -no se les había explicado dónde estaría el candidato-, definir un programa de gobierno para el día después de la investidura y cerrar la composición del futuro Ejecutivo.

Candidatura de Unidad Popular (CUP). La formación anticapitalista es la que se ha mostrado más crítica, llegando a asegurar que lo sucedido en la cámara catalana fue “una auténtica tomadura de pelo”. Para los “cupaires”, la única vía válida es la desobediencia al Tribunal Constitucional (TC). Han hecho dos avisos: solamente participarán en un pleno en el que el candidato sea Puigdemont y solo votarán “sí” si se asegura que el día después se seguirá por la vía unilateral para implementar la república catalana.

Pasadas 24 horas, los tres partidos independentistas se han conjurado para sentarse a negociar, aparcar sus diferencias y llegar a un acuerdo que permita desencallar la situación política en Cataluña. Sin embargo, las diferencias y los recelos persisten en un segundo plano y se hace evidente en cada intervención pública.

Incertidumbre sobre los plazos 

El reglamento del Parlamento catalán establece que, una vez constituida la cámara catalana, se debe comenzar la sesión de investidura en los diez días hábiles posteriores. A partir de ahí, empieza la cuenta atrás de dos meses, pasados los cuales si no hay presidente se vuelven a convocar elecciones automáticamente.

Esto situaba la primera fecha tope en el 31 de enero y la segunda a finales de marzo. Torrent convocó el plenario de investidura para el día 30 de enero, pero lo aplazó. Es muy importante el matiz de que aplazó, no suspendió, porque esto deja al Parlamento en una situación inédita.
La gran pregunta es: ¿se ha activado la cuenta atrás? La respuesta está en manos de los letrados del parlamento catalán, que en los próximos días emitirán un informe detallando el calendario. EFE 

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