Casado se estrena al frente del PP en un curso decisivo para su futuro

El calendario político, con numerosas citas electorales -andaluzas, autonómicas, municipales y europeas al menos- pone a prueba el liderazgo de Pablo Casado y su capacidad para mantener la hegemonía del partido en el centro derecha, de manera que su primer curso al frente del PP puede determinar su futuro.
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado. EFE/ArchivoEl presidente del Partido Popular, Pablo Casado. EFE/Archivo

 

Carlos Moral

 

Casado llegó al cargo con el desafío de revitalizar la organización, alicaída después de perder el Gobierno por la moción de censura encabezada por el socialista Pedro Sánchez que desbancó a Mariano Rajoy, quien a continuación anunció su marcha tras 14 años como líder del PP.

Entre las tareas de Casado estaban coser las heridas abiertas por las primarias y el Congreso de julio, revertir la fuga de votantes a Ciudadanos que apuntaban las encuestas y recuperar al sector que se había alejado de la organización en los últimos años, cuyo principal referente es el ex presidente del Gobierno José María Aznar.

Tras sesenta días en la presidencia del PP, el primero de esos retos, la integración del partido, continúa inconcluso. Casado incluyó en su equipo a numerosos miembros de la candidatura de la ex secretaria general María Dolores de Cospedal, perdedora en la primera fase de las primarias y que apoyó a Casado en la segunda, pero apenas ha contado con los cercanos a Soraya Sáenz de Santamaría, que en la votación final sumó un 43 % de los sufragios.

El anuncio de que la ex vicepresidenta del Gobierno deja la política certifica que la integración no se ha completado y además supone la pérdida de un importante activo electoral para el partido, pues se especulaba con su candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid o a la alcaldía de la capital, donde el PP no cuenta, de momento, con aspirantes de peso.

En cambio, el acercamiento de la nueva dirección a Aznar -muy distanciado del partido en la anterior etapa- se ha consolidado, como pudo verse en la comparecencia del exlíder popular en la Comisión del Congreso que investiga la financiación irregular del PP, a la que acudió arropado por Casado y sus colaboradores más próximos. Ese acercamiento puede ayudar a Casado a recuperar a los electores más conservadores defraudados con la gestión de Rajoy.

 

Año electoral

En espera de los datos que arroje el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas de otoño, el primero con Casado al mando del PP, las encuestas publicadas en las últimas semanas indican que el partido ha frenado su descenso con la llegada del nuevo líder.

Sin embargo, esos sondeos ofrecen algunas señales inquietantes para Casado: una encuesta del diario digital El Confidencial publicada el pasado fin de semana indica que los electores del PP valoran mejor a Albert Rivera que a Casado, y también apunta la posibilidad de que Vox -formación política situada a la derecha del PP- logre representación parlamentaria.

En sus dos primeros meses en la presidencia del PP Casado ha desplegado una intensa agenda a fin de acaparar la iniciativa en la oposición al Gobierno de Pedro Sánchez, con Cataluña, la inmigración y los asuntos económicos en el punto de mira. Al tiempo, ha puesto énfasis en marcar distancias con Ciudadanos. Un ejemplo es su posición ante el desafío independentista, donde ha situado al PP fuera de la política de “bandos” que atribuye a secesionistas y Ciudadanos.

La sucesión de comicios previstos para el próximo año deja poco tiempo a Casado para reorganizar el partido y afinar sus propuestas programáticas. En las próximas semanas afrontará la elección de los candidatos electorales -ha puesto como límite el 31 de octubre- y el 1 y 2 de diciembre celebrará una convención donde espera rearmar ideológicamente al partido.

Lo más probable es que Casado estrene electoralmente su liderazgo en las autonómicas andaluzas, aún sin fecha prevista, a las que acudirá con un fiel de Sáenz de Santamaría como cabeza de lista, Juan Manuel Moreno.

El PSOE gobierna ininterrumpidamente Andalucía desde las primeras elecciones autonómicas de 1982 y el PP es actualmente la segunda fuerza, una posición que, según las encuestas, amenazan Ciudadanos y Podemos. Por ser su primer examen, el resultado de Andalucía puede resultar decisivo para el futuro del nuevo líder popular, que se volcará en la campaña.

Para entonces ya se conocerá si el Tribunal Supremo imputa o no a Pablo Casado por las supuestas irregularidades en el máster académico que cursó en la Universidad Rey Juan Carlos en 2008, cuando era diputado y presidente en Madrid de Nuevas Generaciones, la formación juvenil del PP.

Un asunto que planea sobre Casado desde que fue elegido en el Congreso de julio, pero que el presidente popular confía en que quede enterrado por la decisión del Alto Tribunal. EFE

 

 

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Publicado en: Análisis