El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la vicepresidenta primera, Soraya Sáenz de Santamaría, y el director del Gabinete de la Presidencia, JorgEl presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la vicepresidenta primera, Soraya Sáenz de Santamaría, y el director del Gabinete de la Presidencia, Jorge Moragas. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Carlos Moral

Rajoy ha señalado que intentará construir un Gobierno “estable y duradero”, lo que exigirá mucha capacidad de negociación debido a la fragmentación del Parlamento. Pero de la necesidad puede hacerse virtud y la situación ofrece la oportunidad de lograr acuerdos con una base amplia en algunos asuntos clave, lo que les haría más sólidos y duraderos.
El PP tendrá que negociar sus políticas con Ciudadanos y PSOE. Con los primeros ya alcanzó un pacto de investidura que contempla 150 medidas. Con el PSOE encontrará más dificultades, porque los socialistas necesitan escenificar una oposición fuerte que les haga creíbles entre sus electores.
El primer escollo serán los presupuestos y el techo de gasto. Si no salen adelante las cuentas, la legislatura sería obligatoriamente muy corta, pero lo probable es que los populares encuentren apoyos para sacarlos adelante. Además de con Ciudadanos y el PSOE, también pueden negociar con los nacionalistas vascos e incluso con los catalanes de la antigua Convergencia, si bien aquí el desafío soberanista complica mucho el acuerdo.
Será más fácil tejer consensos en otros asuntos, como financiación autonómica, regeneración y lucha contra la corrupción y aún más en lo relativo a la Unión Europea o la política antiterrorista, donde PP, PSOE y Ciudadanos tienen posiciones cercanas y, en el caso del combate al yihadismo, han firmado un acuerdo conjunto.
También es posible que se logren compromisos relativos al fondo de reserva de la Seguridad Social, la llamada “hucha de las pensiones”, que se ha visto mermada en casi dos terceras partes desde 2011 y que podría agotarse antes de un año. Las recetas que plantean PSOE -impuestos- y el PP -creación de empleo- son distintas, pero el entendimiento será necesario.
PP, PSOE y Ciudadanos comparten el rechazo al proceso independentista catalán y al referéndum que plantea la Generalitat. Sin embargo, difieren en cómo encarar el reto. Mientras el PP se encomienda a la Justicia, el PSOE es partidario del diálogo con las autoridades catalanas y contempla una reforma constitucional en dirección federal que busque un nuevo encaje a Cataluña, algo que por ahora no contemplan los populares.
Al aceptar el encargo de presentarse a la investidura, Rajoy declaró que se volcará en ofrecer diálogo para lograr un Gobierno “duradero y eficaz”. La crítica situación del PSOE, que necesita tiempo para recomponerse, puede ayudar al líder del PP en ese propósito de estabilidad.

 

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