El “brexit” y la seguridad interior: relevancia para la UE y España

Tras el referéndum sobre el Brexit las incógnitas continúan siendo la tónica dominante en relación a las formas y ritmos en que se va a concretar todo el proceso. Todas las áreas de gestión van a verse poderosamente influidas, y entre ellas destaca el espacio de la seguridad interior.
Un artista británico sostiene una de sus obras en las que representa al líder del euroescéptico y eurófobo UKIP, Nigel Farage, y
al exalcalde de LUn artista británico sostiene una de sus obras en las que representa al líder del euroescéptico y eurófobo UKIP, Nigel Farage, y al exalcalde de Londres, Boris Johnson. EFE/Archivo/Facundo Arrizabalaga

Óscar Jaime Jiménez

A día de hoy la información en relación a cómo puede evolucionar la negociación en esta materia está sometida a una elevada incertidumbre y todo dependerá de cuando se invoque el artículo 50 del Tratado de Lisboa por parte del Reino Unido.

En cualquier caso, actualmente la estrategia británica pasa por activarlo cuando la negociación esté encarrilada y no como un punto de partida, tal y como tenían previsto los propios redactores del Tratado.

Uno de los principales objetivos de la Unión Europea, al igual que para España y el resto de los países europeos, es el incremento de los niveles de seguridad interior común en estos tiempos de manifiestos riesgos y amenazas.

En el actual escenario la colaboración con el Reino Unido debería al menos mantenerse en beneficio de todos, pero no podrá ser bajo la cobertura de los mecanismos de asistencia contemplados en la cláusula de solidaridad del artículo 222 del Tratado de Funcionamiento de la UE en situaciones de riesgo o ataque terrorista, lo que condicionará intensamente cualquier entendimiento futuro.

La tradicional y peculiar posición de estricta y restringida colaboración técnica por parte del Reino Unido en estas áreas en el ámbito de la Unión, limitará el posible impacto práctico a corto plazo.

Por otro lado, en el ámbito de la Inteligencia, la preferencia del Reino Unido por trabajar con los países de cultura anglosajona bajo la cobertura del Acuerdo “Five Eyes” (Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), ya se había traducido en una merma de la colaboración en esta materia con la Unión Europea, lo que previsiblemente exigirá a la Unión estrechar relaciones con los EEUU, perdiendo así todavía más relevancia el Reino Unido.

Asimismo, tampoco podrá participar de los instrumentos activos en el ámbito de la Seguridad Interior europea como los Sistemas de Información de Europol, Eurodac o la Orden Europea de Detención, entre otros, ni tomar parte en el diseño de la adaptación de estos instrumentos al ritmo de los cambios que se produzcan en las amenazas en el futuro y que se prevén muy complejas.

Esta nueva situación puede servir para impulsar el Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia en la Unión Europea considerando varios factores entre los que cabría destacar, en primer lugar, la ausencia en el futuro de un actor como el Reino Unido, que interfería activa y conscientemente en contra de la convergencia europea en áreas relevantes y, en segundo lugar, al ritmo acelerado que pueden imprimir los últimos y futuros atentados yihadistas sobre territorio europeo.

En cualquier caso, existen otros espacios que pueden escapar al control directo de las autoridades europeas a través de las que puede transitar información sensible, como es el Club de Berna, formado por los servicios de inteligencia europeos y mediante el que se puede mantener unos elevados niveles de colaboración. El CNI, principal servicio de inteligencia español forma parte de esta estructura.

España por sus peculiares problemas y posición geoestratégica, constituye un entorno siempre sensible en el Espacio de Libertad, Justicia y Seguridad de la Unión Europea, compartiendo con el Reino Unido una serie de problemas vinculados principalmente en el pasado al terrorismo nacionalista y al yihadista, en el presente.

En ambos casos, los dos países han sido golpeados de forma intensa. Por lo que se refiere a la colaboración en el ámbito antiterrorista, si bien el Reino Unido no se encuentra integrado en Schengen, sí está vinculado y disfruta de un estatus que le permite acceder a información relevante, siendo también las relaciones con España tradicionalmente muy estrechas en esta materia.

En la actualidad se está diseñando un nuevo sistema de intercambio de información fuera de Schengen en el área de Libertad, Seguridad y Justicia, que estrechará más los vínculos entre los países miembros de la UE, alejándose el Reino Unido de la posibilidad de integrarse en dicho sistema con el consiguiente incremento de riesgos para dicho país a largo plazo.

Otra área de especial interés para la colaboración es la lucha contra la Criminalidad Organizada considerando que la Costa del Sol ha sido un tradicional refugio para delincuentes británicos a lo largo de décadas. En la actualidad ha perdido en parte este atractivo como consecuencia de la colaboración entre ambos países.

El nuevo escenario que puede vislumbrarse es un relajamiento en la presión sobre los delincuentes británicos, considerando el posible cambio en los niveles formales de colaboración además de que éstos no constituyen una amenaza directa para España.

En cualquier caso, el desarrollo de la cooperación sobre la lucha contra la Criminalidad Organizada resulta siempre más fácil que frente al terrorismo, principalmente debido a las complicaciones políticas y en materia de gestión de la información (inteligencia) que generan estos últimos.

Uno de los temas que provoca un mayor interés es el nuevo estatus de Gibraltar. Si bien es verdad que el impacto del Brexit sobre dicho territorio se presume muy importante, no debe necesariamente transformar radicalmente la política de España en relación a la Roca en este ámbito, puesto que no ha sido nunca territorio Schengen al igual que la metrópoli.

El temor por parte de los gibraltareños es que la pérdida de la capacidad de mediación de la Comisión Europea en sus relaciones aduaneras con España y la aplicación de controles fronterizos añadidos deteriore su envidiable situación económico-financiera.

Considerando esta situación tan singular, la voluntad política de las partes negociadoras desempeñaría un papel fundamental en la definición del estatus definitivo, adquiriendo un sensible protagonismo los Estados nacionales en este nuevo contexto. En cualquier caso, el Reino Unido intentará negociar este tema en el marco de las nuevas relaciones con la UE.

Actualmente estamos todavía en el período de tanteo diplomático y la parte británica es consciente de que se juega mucho en estas negociaciones, por lo que previsiblemente retrasará el proceso formal.

Las repercusiones sobre España en estas materias serán sin duda importantes, pero es el Reino Unido quien más tiene que perder con el resultado final de la previsible lenta desconexión.

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Publicado en: Reportajes

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