Breivik acusa al Estado noruego de trato carcelario inhumano

Anders Behring Breivik, condenado a 21 años de cárcel prorrogables por los atentados de 2011 en Noruega, acusa al Estado de trato "inhumano" en el proceso por su régimen de condena.
EFE/Archivo/Heiko JungeEFE/Archivo/Heiko Junge

El tribunal deberá determinar si el Estado viola dos artículos de la Convención Europea de Derechos Humanos sobre el trato en prisión y el respeto a la vida privada, en un juicio que se celebra esta semana y que por motivos prácticos y de seguridad se desarrolla en la cárcel de Skien, al sur de Oslo y donde Breivik cumple condena.

Breivik nació el 13 de febrero de 1979 en Noruega. De ideología conservadora, que más tarde derivó hacia posiciones ultraderechistas, fue miembro del Partido del Progreso (FrP) desde 1997 hasta 2007, año en el que fue expulsado de la formación de extrema derecha.

Además de su militancia política fue miembro de una logia masónica y tuvo vínculos con organizaciones extremistas de Suecia y de Gran Bretaña.

Su pensamiento es un compendio de ideas donde la supremacía de la raza nórdica, inspirada en la tradición cristiana y con los caballeros templarios como modelo de nobleza, tienen su reverso en la para él creciente islamización de Europa Occidental.

En el primer atentado, la explosión de un coche bomba junto a las oficinas del primer ministro, murieron ocho personas. Poco después Breivik vestido como un policía disparó indiscriminadamente sobre los participantes en un campamento de jóvenes socialdemócratas en la isla de Utoya, cerca de la capital noruega, y acabó con la vida de 69 personas antes de ser detenido.

El juicio por los atentados comenzó el 16 de abril. El escrito de acusación le imputaba formalmente de los delitos de terrorismo y de homicidios voluntarios, pero mantuvo la incógnita sobre la salud mental del acusado y si solicitaría pena de cárcel, de custodia o de internamiento forzoso en una institución psiquiátrica.

El veredicto consideró al acusado cuerdo desde el punto de vista penal y le condenó a 21 años de cárcel prorrogables. Según la legislación noruega aunque Breivik cumpla íntegramente la condena eso no le garantiza que salga en libertad automáticamente, ya que la Justicia puede seguir considerándole peligroso y aplazar su puesta en libertad por períodos de cinco años.

El extremista noruego envió el 8 de noviembre de 2012 una carta de protesta a las autoridades penitenciarias en las que se quejaba del trato que recibe en prisión ya que considera que viola los derechos humanos. EFE/doc

 

 

 

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