Bosnia: El descontento social causó la reacción contra las instituciones

La violenta ola de protestas sociales, con decenas de miles de personas en las calles de una treintena de ciudades de toda Bosnia, tiene sus orígenes en la pobreza, el desempleo, la falta de perspectivas y la frustración con una clase política considerada como corrupta e ineficaz.
Protesta a las puertas del Parlamento bosnio en Sarajevo (Bosnia-Herzegovina), el 11 de junio de 2013 con motivo de la falta de una ley de registro deProtesta a las puertas del Parlamento bosnio en Sarajevo (Bosnia-Herzegovina), el 11 de junio de 2013 con motivo de la falta de una ley de registro de recién nacidos en el país. EFE/Archivo/Fehiim Demi

Tarik Jablic 

Para Aldin Siranovic, uno de los iniciadores de las protestas, “la gente, hambrienta, sin sus derechos, hartos de la injusticia, del nepotismo, de políticos arrogantes, ha salido a las calles”. Siranovic lanzó las protestas en Tuzla, en el noreste del país, con la creación de un grupo en Facebook bajo el lema “Golpe”, con el que llama a los ciudadanos a expresar públicamente su descontento.

Por primera vez desde el fin de la guerra (1992-1995), la más sangrienta en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, Bosnia vive un movimiento social y político sin antagonismos étnicos. Los descontentos bosnios, sean serbios, croatas o musulmanes, se han lanzado por primera vez mensajes de apoyo unos a otros. 

Todo comenzó el miércoles pasado con los trabajadores de los complejos industriales arruinados en Tuzla, y su rebelión se propagó por todo el país en pocos días.

La mitad de los empleados bosnios, unas 180.000 personas, trabajan en administración pública, mientras que el resto malvive desempleada o con salarios de apenas 400 euros de media por mes. 

Desde los Acuerdos de Paz de Dayton (1995), Bosnia está dividida en dos entidades, la Federación musulmano-croata bosnia, y la República Serbia, además del distrito especial de Brcko (norte). Ambas entidades tienen sus gobiernos, y la Federación está dividida además en 10 cantones, cada uno otra vez con gobierno propio, de modo que Bosnia tiene uno de los aparatos administrativos más grandes y burocráticos de Europa.

Muchas reformas y leyes en las que insiste la UE no se llevan a cabo porque el complejo sistema político, dominado por el nepotismo, clientelismo y los antagonismos étnicos, imposibilita cualquier consenso político para reformar el país. Es que en Bosnia ni siquiera están garantizados servicios básicos como la emisión de carnés de identidad y de sanidad.

Esa incapacidad de servir a la ciudadanía desencadenó el año pasado una primera ola de protestas, que a diferencia de esta semana aún no llegaron a ser violentas.

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Publicado en: Reportajes

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